domingo, 10 de enero de 2021

VIVIENDO JUNTAS: DIARIO DE DOS MUJERES Y DOS GATOS. 2a y última parte

Lo prometido es deuda... aquí está la 2a parte de este mini diario de un rato feliz de vida en 2020, a pesar del Covid: 

 "13 de marzo Mi amiga ha ido a dar clases por tres días, igual que el fin de semana anterior. Le queda otro más y termina, por ahora. Su vida sigue agitada, muy ocupada, pero creo que ya va entrando en rutinas, conociendo más el barrio y los transportes que la llevan y la traen. Tiene días en que se ofusca mucho, se angustia, pero después de renegar un rato, no muy largo, se tranquiliza. Le he dicho que me he dado cuenta de que es una pamplinosa, melindrosa y ansiosa. No más se ríe con la mejor voluntad del mundo. Todo sigue bien entre nosotras. El próximo 18 se tiene que ir a casa de otra amiga, pues viene mi hermana Maxi y ya se lo había advertido desde el comienzo. Sólo serán dos días, más otros dos en Oaxaca y ya de ahí regresa a casa directamente. La extraño… 29 de marzo 2020 Una semana de encierro obligatorio por el coronavirus. A mi amiga le ha venido muy bien para ponerse al día en sus lecturas y demás trabajos, y descansar, aunque sigue haciendo sus estudios en línea. Yo ociosa, leyendo mucho. Por fin ya tengo mis nuevos lentes a los que me voy acostumbrando poco a poco. Por esta contingencia me registré en un curso de escritura de guiones y novelas, que ya inicié brevemente en mi celular, y en cuanto me acomode con los lentes, lo seguiré en la computadora. Es necesario buscar qué hacer, para olvidarse del encierro. Ambas hemos salido, por no más de una hora, pues hay que hacer compras, trámites o lo que sea. En cuanto a nosotras dos, seguimos charlando como si nada, compartiendo experiencias, dándonos ideas de que hacer. En fin. Una sana convivencia que creo nos está haciendo mucho bien, sobre todo porque nos acompañamos en este periodo tan difícil. A veces ella me lee los trabajos que tiene que entregar, para que le de mi parecer. Escribe y se expresa a las mil maravillas. ¡Mucho mejor que sus maestros, estoy más que segura!! En otras, soy yo la que le lee mis escritos, intentos de futura novela. 6 de abril 2020 Se pasó una semana sin sentir. Seguimos con cierta rutina en estos días de ¡Quédate en casa!. Ayer fue un día diferente. Eliana, mi hija mayor, llegó con su mudanza de Puebla, y aunque todo fue arriba, subí varias veces (cosa buena para hacer algo de ejercicio), para platicar con ella, ayudarle algo, etc. Tuve a la amiga un tanto abandonada, pero ella entendió perfectamente. A medio día la rutina es que ella se recuesta a leer, siempre algo relacionado con su trabajo o estudios, e invariablemente se echa una buena siesta. Yo me quedo en el sillón de la sala, leyendo, y siempre me quedo dormida, sentada, como buena ancianita. Cuando ambas despertamos, nuevamente de reinician las pláticas por un rato y luego cada una vuelve a sus deberes. Ya en la tarde noche, con frecuencia, me acuesto leer y luego mi amiga me sigue. Pronto me entra sueño, tapones en los oídos, antifaz y ¡A dormir! Ella sigue por un buen rato más…y así se nos van los días. 25 de abril 2020 Seguimos encerradas, aunque ambas hemos tenido que salir. ¡Se siente bien salir! Por lo general, ya sea ella o China (apodo de mi hija, la de arriba), tratan de que yo no salga, pues soy la viejita del grupo. La verdad, no me agobia el no salir. Siempre tengo algo que hacer y a falta de ello, leo. Leo y leo desde hace más de un año. Tanto, que luego me olvido de lo que he leído. Ahora estoy en La Peste, de Albert Camus (soy un tanto masoquista, quizás), contenta porque el texto está en francés y sí logro entenderlo en un 80%. Da gusto comprobar que no he olvidado los años en la Alianza Francesa y que mi anciano cerebro sigue funcionando, con muchas lagunas quizás, pero ahí la lleva. Mi amiga sigue con sus estudios y otros cursos que toma y da, todo en línea, como la mayoría de la gente del mundo en estas circunstancias de la pandemia que marcará un hito en la historia a de la humanidad. Ahora ella, mientras escribo esto, está calladita escuchando a algún maestro en la pantalla de su “ordenador”. Voy a aprovechar que no se levantará de su silla en un buen rato, para envolver su regalo de cumpleaños, que será el 27, es decir, en dos días. 28 de abril 2020 Ayer fue el cumpleaños de mi amiga. Tuvo clase casi todo el día, las de su formación en línea, pero a las 6 pm nos dimos un tiempito para brindar con un vinito que ella misma escogió, el domingo que fue al super…pues a mí no me deja ir, por lo de la vejez y el coronavirus. También buscó un paquete de embutidos españoles surtidos que son una delicia. Yo preparé un pay de limón, medio de receta y medio inventado. Ely bajó a pasar un rato aquí y conocer a mi amiga, cosa que no había tenido tiempo de hacer desde que se instaló en su departamento de arriba. Fue un festejo muy cortito pues ellas dos tenían que seguir trabajando, pero la pasamos bien. Dentro de las circunstancias es lo mejor que se pudo. A mi amiga le gusta festejar su cumpleaños, cosa que ya hemos hecho aquí en casa en dos años anteriores, con las amigas de VIDAM. Pero este año, nada de reuniones. Estamos en plena etapa 3 de la pandemia. Sin embargo, la vida sigue y hay que hacer “de tripas corazón”, para no dejar pasar estos meses sin algún tipo de festejo o alegría. Ya bastante difícil es para las trabajadoras, estar en casa haciendo todo on line. 14 de junio 2020 Hace mucho que no escribo porque en realidad nada extraordinario ha ocurrido, aunque quizás la vida misma, la convivencia, es ese algo extraordinario que podríamos estar buscando en un escrito. Lo cierto es que seguimos muy bien, sin controversia alguna. Mi amiga con sus clases en línea y sus lecturas nocturnas y diurnas. Yo liada con investigaciones sobre la guerra civil española, pues quiero escribir esa novela, en colaboración con mi hermana, sobre la base de la vida de mi madre que se vio envuelta en esa guerra. En el proceso descubrimos que hay muchas cosas que ignoramos y hay que documentarse. Lo extraordinario de hoy es que mi amiga está haciendo la comida, albóndigas al vino blanco que suenan…y huelen, deliciosas. No cocina más a menudo porque no tiene tiempo (pero lo hace muy bien), y a mí me sobra, de manera que poco a poco, sin darnos cuenta, me he ido apoderado de la cocina y ella, jovencita, es la que sale a hacer las compras ya que estamos en semáforo rojo del Covid 19, y a las viejillas nos machacan con el “¡Quédate en casa!” De esa manera nos hemos repartido los quehaceres y así todo marcha muy bien. Aquí lo dejo pues las albóndigas tienen más poder de convocatoria que las teclas de la lap top… 19 de junio 2020 Hoy he caído en la cuenta de que, desde hace mes y medio más o menos, mi amiga se ha convertido en psicóloga detectivesca del comportamiento de los dos gatos, Nila y Mau. Los observa, acaricia con una carilla de gran placer, al que se deja (generalmente Nila), y analiza sus comportamientos totalmente gatunos, pero que ella trata de explicar desde el punto de vista humano. Cosa, por lo demás, imposible. Los que hemos tenido gatos en nuestras vidas lo sabemos perfectamente. Para ella es la primera vez que convive con estos felinillos frescos, voluntariosos, impredecibles. Así, asegura, que Nila es un sultán a la espera de que le rasquen la panza, un perezoso que duerme bajo la cobija, o un niño abandonado y pobre cuando le da por dormir sobre la caja desvencijada que no tiro a la basura porque… ¡pobrecito Nila, le gusta echarse sobre las cajas rotas!...Tiene tres personalidades como las de aquella famosa película “Las tres caras de Eva”. Mau es un hipócrita glotón que se come las croquetas del hermano, con cara de no rompo un plato y ojillos pequeñísimos para los estándares gatunos, que le dan aspecto de anciano en decadencia. Poreso se llama Mau, que quiere decir gato en chino. Mi amiga también es defensora de ese Nila que es un tanto inapetente en comparación con Mau, y si ambos tienen platos servidos, pero Nila los mira con displicencia, ella se levanta, deja sus estudios a un lado, toma el plato y lo lleva a los pies del Sultán para que Mau, el mafioso ojo chico, aprovechado, no se coma sus croquetas y luego se embuta las del hermano ocioso de mirada indiferente. Se queda perpleja si uno u otro la mira con displicencia, con ansia, con desprecio (todo juzgado desde el ojo humano, por supuesto), se horroriza y piensa que soy muy tosca cuando les hundo una pastilla al fondo de la garganta sujetándolos fuertemente o cuando los tengo que meter bajo el chorro de agua porque se han puesto inmundos. Al salir mi amiga de la recámara, antes de desayunar, busca a los mininos para ver dónde están, y se me acerca con gran sonrisa a platicarme qué hacen los bichos. En suma, que se ha encariñado con ellos y creo ha encontrado un atractivo más en la vida, totalmente nuevo para ella. Aún no se anima a darles un beso en la coronilla, pero pronto lo hará, estoy segura. 9 de julio 2020 Parece mentira lo que significa un gato. Nila está hospitalizado desde hace 3 días y no sólo su hermano, Mau, lo extraña, sino que mi amiga y yo andamos medio alicaídas, pendientes de las llamadas del veterinario, emocionadas con los video mensajes del gato que nos manda el Dr. En fin, hay un hueco que solo se llenará cuando regrese, esperemos que pronto. Mientras mi amiga está al borde del colapso de cansancio después de 3 meses de estudiar, cursos, diplomados y clases de idioma en línea. Yo tengo más actividades, pero no tantas. Seguimos bien, apoyándonos y tranquilas. 20 de agosto 2020 Ayer se fue mi amiga definitivamente, dejándome con dobles sentimientos, de pérdida por un lado y, por tanto, de extrañarla mucho, yo y los gatos, sobre todo Nila. De gusto por otro lado, pues encontró un lugar apropiado a sus necesidades, vecina de una linda y querida amiga de ambas, también de VIDAM. Días atrás habíamos hecho un brindis por la “convivencia cero peleas”, aunque sí con lavados de cerebro por ambas partes que, por cierto, nos vinieron muy bien. Hizo su primera mudanza seis días atrás, llevándose sus cosas recién adquiridas en línea, por aquello de la pandemia. A mí me encanta eso de comprar de lejos, sin tener que ir a la tienda donde me agobio e impaciento. De esa forma, estuve puestísima a ayudarla con los pedidos; creo que pasamos hasta tres días buscando una cosa y otra, de las muchas que necesita para iniciar su vida totalmente independiente. Hablando con ella ayer, puede darme cuenta de que está contenta en su nuevo departamento, con ilusión de arreglarlo y decorarlo, y que poco a poco se le han ido quitando las aprensiones que pudo haber tenido ante un cambio rotundo y un iniciar la vida en un ambiente totalmente desconocido. ¡Suerte queridísima amiga!!!"