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martes, 3 de agosto de 2021

MARVA: LA OBSCURIDAD Y LA LUZ

Nuestra querida Marva nos comparte aquí sus reflexiones, siempre tan bellas y atinadas, sobre la etapa de la vida que le está tocando vivir, en este mediados de año de 2021.


"Cuando la obscuridad substituye a la luz del día, en el campo, y hace mucho tiempo también en las ciudades o poblaciones, la gente se iba a dormir; con los invento de las bombillas eléctricas y otras chuladas que convierten la noche en día las cosas han cambiado (yo estoy escribiendo), pero no las consejas y realidades: sigue siendo en la noche la hora de las brujas, demonios y encantos, a muchas personas les da tristeza y es la hora de las añoranzas. Yo crecí en un pueblo donde durante mucho tiempo, a las ocho de la noche el controlador del generador eléctrico que surtía al pueblo se iba a su casa a dormir, pues al otro día tenía que despertar a las cinco de la mañana para prenderlo y mandar la luz que moviera el molino de nixtamal que comenzaba a trabajar antes de las seis de la mañana. Igual la gente dormía 8 horas y ahora es raro ver alguien con tanta disciplina como para eso. Dentro de las realidades tenemos que durante la noche y el sueño, es cuando los chicos y chicas crecen, la somatotropina u hormona del crecimiento que en quienes ya no crecemos nos mantiene equilibrada la tensión muscular y salud ósea. Varias hormonas se liberan como la melatonina, la dopamina y la noradrenalina que regulan el sueño, el despertar y el placer llamadas “hormonas nocturnas”. Primordialmente por la noche se produce cortisol que baja los niveles de adrenalina y relaja el cuerpo y la mente; las hormonas llamadas leptina y ghrelina se equilibran, la primera inhibe el hambre y la segunda la estimula, quien mal duerme desequilibra su necesidad de alimentarse; durante el sueño se produce una proteína llamada factor de necrosis tumoral que podría eliminar células cancerígenas. Muchas hormonas se producen durante el sueño, en la obscuridad, pero para el sistema emocional y con los aprendizajes que tenemos la obscuridad puede ser amenazante, y esa obscuridad se puede dar a pleno medio día como me sucedió durante varias semana en mi recámara; fue cuando empecé a deprimirme que me di cuenta de la importancia de lo que estaba pasando. Con un Herpes Zóster no es fácil vivir, pues la calidad de vida cae en picada: dolor intenso, comezón y ardor aun al tacto, calambres y contracturas rápidas y dolorosas en todo el trayecto del nervio afectado que en mi caso fue de la zona lumbar hacia muslo frontal, lateral y trasero hasta el talón y ortejos del pie izquierdo, pasando por la zona donde Bolsorita se adhiere, sin poder dormir, pues después de salir del hospital los sedantes y analgésicos fueron los convencionales, y algunas noches no surtieron efecto.

No sé desde cuándo pero las plantas que adornan y dan vista verde a mi ventanal, crecieron, lo más seguro es que sea desde antes de irme al hospital pero esta semana lo sentí fuertemente. “Obscuridad”: mi cuarto estaba tan oscuro que requería de las dos lámparas prendidas durante el día. Salí decidida, machete en mano, a cortar algunas ramas y sólo pude hacerlo con tres, el dolor y mi sensación de cansancio y debilidad con riesgo de caerme se hicieron aterradores; pedí a mi nieto que las podara y creo que esa incapacidad para hacerlo yo, ¡dolió más!. Uno o dos días más pasaron y esta mañana a muy temprana hora lo oí cortar y derramar ¡el sol que entró de lleno!, y en mi cuerpo se dio una sensación de enorme alegría. Nunca pensé que tanta belleza verde, naturaleza pura, sobre una ventana fueran causa de tanta desolación…

sábado, 17 de julio de 2021

MARVA: "A LA VEJEZ VIRUELA"

 Sin palabras que añadir, aquí está nuestra querida Marva platicando sus aventuras en ese enfrentamiento que todas las personas de la tercera edad tenemos contra los males, sea cual sea. El chiste en tener entereza y hasta sentido del humor, como ella, que es un ejemplo a seguir:

14 de julio 2021

Después de vejez viruelas…

Peregrinar de médico en médico es de por i un mensaje de problemas y de tragedias, pero que sea porque de tanto en tanto se tiene una nueva enfermedad es andancia, necedad o muy mala suerte, aun puede que se sea hipocondría. Yo aún no llego a esos niveles pero estas semanas solo faltó que me orinara un perro; fue realmente controvertida, por un lado la tranquilidad de estar en paz y buena relación de los que se quedan en una casa y alguien (autoridad) se va, algo que sucede siempre en los sistemas familiares. Para la siguiente semana, ésta que acaba de pasar, se presentó en mi un dolor lumbar que en tres días creció hasta ser insoportable a pesar del medicamento que también fue en aumento de potencia; entré en la duda al notar que no había evacuaciones. Con estos síntomas me asaltó el temor de que una hernia que está en la colostomía pudiera ser la causa, habiéndose estrangulado, o la posibilidad de una torsión del resto de colon que me queda, y los síntomas de cierta manera concordaban. Fuimos mi nieto y yo al servicio médico que me atiende y el doctor que me revisó, a pesar de haber visto la zona lumbar irritada y caliente, se fue con la idea del dolor abdominal así que me enviaron a urgencias en el CEMEV. Se fue retrasando la entrada hasta las cinco de la tarde, hora en la que aún el medicamento más fuerte y específico para un lumbago no hacia efecto, ¿podrá ser el dolor reflejo de una hernia estrangulada? Lo veremos en el hospital, al cual llegamos venciendo mi miedo por ser uno de los “hospitales Covid” aquí en Xalapa. Ingresada para revisión médica a las seis y media de la tarde, la doctora que me atendió, pasó la historia ponderando la colostomía y el cáncer en vez del dolor que me estaba matado; en piso me pusieron un suero, y me sacaron sangre para hacer todos los exámenes pertinentes y programar el tratamiento. A las 2 de la mañana apareció un trío de médicos que dijeron ser el “staff” de cirugía para valorarme y solicitar camillero que me llevara al quirófano; les hice la aclaración de que yo no había entrado por una hernia estrangulada y que mi dolor principal era de la espalda baja de la zona lumbar; uno de ellos se acercó y me pidió mostrarle el lugar del dolor y descubrir bien la zona. Él dijo: esto es un herpes zóster, ahí están las lesiones. Realmente no sé por qué desde el médico que a las once de la mañana vio y toco la zona diciendo que estaba muy caliente, los otros médicos y yo no hayamos acatado a pensar en eso. Hay un punto importante “ya no se hace clínica”, los médicos y médicas son de escuchar lo que dice el paciente y complementarlo con laboratoriales, no tocan, no huelen, y estos tampoco vieron…
Así que hasta que vino el médico de guardia a quien seguramente le informó cirugía, se me instaló un tratamiento adecuado a la intensidad del dolor que causa esta enfermedad y las lesiones dérmicas. Me noquearon; a partir de la madrugada del sábado dormía, despertaba, decía sandez y media y me volvía a dormir, para el domingo un poco más estable pasé mejor la mañana y por la apariencia de las lesiones prometía la curación, algunas comenzaban a secarse.
El Herpes Zóster es la reactivación del virus de la viruela loca o varicela; los virus no se van, se quedan con vida latente adheridos a algún nervio del cuerpo; parece que sus preferidos son los de la columna vertebral y con ellos la cara, se presenta siguiendo el trayecto del nervio desde su salida de la columna, es unilateral y es de izquierda (me cae bien), prefiere el lado izquierdo del cuerpo, es más frecuente en personas mayores de 60, puede iniciar como una línea roja llamada "culebrilla" con ardor, picazón y dolor que puede ser intenso, rápidamente se van haciendo pústulas y es la etapa contagiosa pues el virus se encuentra dentro de las vesículas que se revientan y se comienzan a secar. Es una enfermedad para la dermatología; el dolor puede ser tan intenso por su mezcla con ardor de la zona afectada, además de que estos síntomas pueden aparecer entre 2 y 4 días antes de la erupción. El pronóstico es de tres a cuatro semanas para pensar que está curada la persona que lo sufrió, las costras se caen y queda la piel limpia o puede haber marcas cicatrizantes como las de la varicela, puede estar sensible y ligeramente dolorosa.
Así que sufrí un ataque del virus de la varicela o sea que se cumplió el dicho “Después de vejez: viruelas”. No sé si sentirme en la edad de la viruela aunque muy aporreada por el dolor y la incapacidad, el lunes me dieron de alta, sigo adelante y voy por lo que sigue.
Ayer me hicieron la punción pulmonar y quedó un ligero neumotórax que me tiene en cama sin hacer esfuerzos durante tres días, sólo puedo escribir y otras cosas como leer, pintar, tejer y dormir.

sábado, 3 de julio de 2021

MARVA: TERCO CÁNCER Y TERCA YO

 Cuando repasamos lo que “hubiera sido”, que ya no tiene remedio, si lo usamos para crear la experiencia que nos lleve a “no tropezar con la misma piedra”, y saber qué alternativas había y la consecuencia de esa omisión, podemos crear una forma de protegernos y de prevenir. En mi formación sobre el cuidado de la salud aprendí a prevenir con aceite de ricino, emulsión de Scott, Aderogyl 15, vino medicinal Hemostil y, por la época de mi niñez y adolescencia, la alimentación sana, con mucha fruta, verduras, carne y tortillas. la medicina tradicional ha sido funcional en mi vida, pero tengo una herencia de cánceres en la familia; mi predisposición viene de las dos partes. Mi paso por la carrera de medicina me orienta para que si no lo sé, lo .investigue. Si sé que es importante tener los pies en la tierra y conciencia de la realidad, sin culpas propias ni ajenas, sin prejuicios, y sobre todo sin negaciones, para poder aceptar lo que es, sin huidas mágicas ni religiosas.

En este proceso me doy cuenta y asumo la responsabilidad de mi falta de atención; mayormente siendo médica, faltó más interés por ética simplemente de los médicos que frecuentaba o quizá conocimiento; aunque se comenta que se les recomienda no dar muchos pases para los especialistas, faltó la conciencia de las autoridades para la impartición de salud a los agremiados a cualquier costo; faltó la honradez del sistema…

Cuando al fin llegué con el especialista y me solicitó exámenes diciendo
“lo más rápido que se pueda” encendió en mi la presión y comencé a considerar las alternativas desde el punto de vista de mi propia carrera, leer e investigar al mismo tiempo que el médico recomendaba algo.
Mis suposiciones, en ocasiones son más trágicas de lo que el médico tratante observa y concluye; eso ha sido bueno pues a veces me tranquilizan y otras, al menos no me agarra desprevenida.
Hay errores y omisiones, pero como es común se ven después de lo sucedido. La medicina de la prevención y uso de la tecnología para asegurar la efectividad del tratamiento de alguna enfermedad, no se da fácilmente. El estudio con radioisótopos que me acaban de hacer (a otras personas se los han hecho antes de la cirugía), igual que las radiaciones y quimios, todo es cuestión del “Protocolo de atención” que cada médico o escuela médica siga. Su efectividad se mide por el número de personas que son salvadas de la muerte y les garantiza salud en las primeras de cambios; pero hay excepciones y yo soy una. Nuevamente inicio las quimios por tres focos que el estudio detectó y que dos pueden ser residuales del cáncer primario pero uno, o es un nuevo tumor o es metástasis que está lejos y la cirugía no es posible, así que voy de nuevo por camino andado…
El conocimiento de las estadísticas médicas sobe cáncer, indica que a mayor dificultad para tratar una lesión el pronóstico de sobrevivencia disminuye, si yo planeaba vivir hasta los 94 y más allá; ahora creo que solo mi terquedad y decisión se enfrentaran a las estadísticas y a la costumbre de la gente de hacerles caso. Además que desde hoy consumiré todo lo que me recomienden desde la medicina tradicional, las consejas locales y las brujerías…
Cuando inicié la quimio por primera vez hace año y medio, en la entrevista inicial con el Dr, Deveze (QPD) le transmití los saludos de una amiga muy querida: Evita, que cursaba una fase terminal. Él se sorprendió de que aun viviera y mencionó que la trataba desde hacía 20 años, aunque los últimos cuatro no había sabido nada de ella; que había sido admirable cómo, después de cuatro apariciones de tumores en cuatro partes diferentes, había logrado hacer del cáncer una enfermedad crónica. Ella fue mi amiga, mi ejemplo, y ahora será mi acicate para aferrarme a vivir otros 20 años pero ya no de corrido, voy de cinco en cinco, con proyectos a cumplir; en estos primeros cinco para ordenar todo lo que esta desordenado y comenzar a vivir “MI VIDA” que seguiré disfrutando los otros 15…

viernes, 18 de junio de 2021

MARVA, MUJER ATÓMICA

18 de junio 2021

¡Radioactiva! Así estaré mañana a esta misma hora, ¡no! desde antes, quizá desde pasado el mediodía. La tomografía con emisión de positrones (PET-CT con radioisótopos FDG) que me practicarán para detectar alguna colonia de células malignas y malévolas en mi cuerpo, cualquier parte del cuerpo, pues viajaran los positrones por vía sanguínea hasta toparse con esas mal intencionadas células y se alojaran en ellas; el estudio dura entra 3 y 3:30 has. y me impide estar cerca de una mujer embarazada o de niños y niñas, igual que el Cobid19, mínimo dos metros de distancia durante las primeras 72 horas posteriores al estudio. Con ese estudio entiendo y me convenzo de que las células cancerígenas se alimentan prioritaria mente de azúcar pues el FDG es una sustancia idéntica a la azúcar nada más que vuelta radioisótopos para ser detectada con un contador Geiguer en el que pasaré las horas que dura el conteo y visualización de las células que se adueñarán de la azúcar atómica. Para que esto sea efectivo llevo tres días, desde el martes sin comer azucares o carbohidratos que se vuelven glucosa en mi cuerpo, ni frijoles ni arroz ni papas ni zanahorias o betabeles, frutas de ningún tipo, mucho menos pan, refrescos, galletas, tortillas, botanas ni café. Solamente proteínas en grandes cantidades y verduras verdes.
En la mesa del comedor hay un frutero con mangos, plátanos, manzanas, berenjenas y guayabas; nomás las veo y las huelo, sueño con comerme un plátano con crema, una rebanada de piña que está en el refrigerador… ¡pero no¡¡¡ estoy resistiendo y mañana termina esto.
Me siento muy cansada, con ganas de estar acostada, por la falta de glucosa, a la que mi cuerpo estaba acostumbrado, o al mínimo, que ahora ni eso; ya estoy programándome para ir a La Parroquia a comerme una bomba con nata, una canilla, un plato volador y unos plátanos fritos con crema con un enorme café lechero… Luego les cuento más...

Marva querida, mañana estarás en nuestros pensamientos con la esperanza de que salgas fortalecida de esta prueba y quién sabe, hasta te coinviertas en un viejilla biónica...😉😊😋


martes, 15 de junio de 2021

MARVA: JARRITO DE TLAQUEPAQUE LLENO DE SOL

Estimadas amigas y amigos: Aquí seguimos poniendo al corriente nuestra página, y sin más comentarios, Marva nos platica sus últimas experiencias:

13 de junio 2021
6:15 de la mañana; por segunda vez suena la alarma del celular. Es hora de levantarse aunque está obscuro, pues parece que la lluvia de toda la noche asustó al sol que no ha querido salir como buen xalapeño… Me preparo, sin desayunar, para ir al servicio médico que me asiste a solicitar la orden de efectuar exámenes de laboratorio, necesarios para la prueba que me harán el vienes, donde se detectará el foco de células que está dando problemas. La secuencia es: llegar, pasar frente a un termómetro de pie que dice si debes acercarte o alejarte y te da la temperatura en imagen con números y la voz dice “temperatura normal”, debajo de esta cajita que toma la temperatura y parla, un expendedor de desinfectante arroja un chorro en mi mano que coloqué debajo; me siento y espero tres cuartos de hora a que llegue el personal y me dé una ficha y hora de acuerdo a mi número correspondiente en la fila, soy la séptima, a pesar de haber llegado a las siete y cuarto de la mañana; la cita es a las 9:20. Mi médico general es puntual, me atiende, y con la orden de los exámenes me encamino al laboratorio que está a una cuadra y media calle abajo, el sol quiere y no quiere asomarse, el chipi chipi asemeja un día de diciembre, con todo lo que estoy asimilando de a poquito en poquito y las características del clima el día pinta triste, lóbrego… Al llegar al laboratorio, una joven con expresión de ojos y timbre de voz de estar sonriendo atrás del cubre boca, me da los buenos días y amablemente me pide el número de filiación, mientras lo teclea en la computadora me dice: “Doña Marva ¿el segundo piquete en el mes?” ¡No! Le respondo, fue el mes pasado. Me da a firmar un papel que imprimió y me pide seguirla al gabinete de toma de muestras, en la preparación y acomodo de mi brazo, la liga y la jeringa extractora, me dice “ahora es más sencillo porque el anterior también le solicitaron el antígeno” ¡va ver usted cómo va a estar bien en unos meses más! Me sorprendió por la velocidad a la que lee si es que leyó algo en la compu o por la memoria que tiene. Salí reforzada con estas impresiones placenteras. El sol había decidido a salir y calentaba suavemente; me quedé parada sintiéndolo y pensando para dónde jalar pues tenía hambre y quería algo caliente y sabroso para desayunar, la idea y antojo de unos tacos dorados de pollo me atrajo, así que desanduve el camino, en la primer cuadra de subida, una cafetería ya estaba abierta y me detuve a ver la carta: café Capuchino $60 más otras formas complejas de tomar café mezclado con varias galletas, helados, y además de $80 para arriba, sonreí pensando en Xalapa, la ciudad de un muy buen café, tomándolo con oreo, menta y otras cosas horribles: Fuchi, ni de chiste y además tan caro; seguí mi camino y me resigné a un capuchino del expendedor del Fasti, ¡Ja! era el único que se había agotado; por último ya un tanto frustrada pero con un poco de calor del sol, me dirigí a un restaurante que está frente al servicio médico de donde salí primero… Entré decidida y ¡Oh sorpresa! ahora es un negocio de bolsas y carteras en piel trabajadas de forma artesanal, bellísimas pero no tomables; la señora de la tienda me preguntó qué estaba buscando y le comenté que sólo quería un café y quizá un desayuno ya que era un restaurante antes, pero ni modo, no era posible este gusto. Se levantó de su silla y me dijo “yo tengo café” ¡Qué bien deme uno para llevar por favor! “Es del que consumimos mi hija y yo aquí en la tienda pero con gusto lo compartimos con usted”, lo sirvió en un jarro hermoso y le comenté que lo quería para llevar pues iría al puesto que está un poco más allá de la contra esquina, a comer unos tacos dorados “lléveselo y me lo trae al terminar”; me pasmé de sorpresa y de alegría de que haya personas que con estas acciones devuelven la fe en la humanidad. Doña Laura me prestó su taza, ahí dice su nombre seguido de la marca de origen “Tlaquepaque”. Mi agradecimiento enorme por ese regalo de fe, de confianza, de bondad, de solidaridad y de café… con esto, aún bajo un cielo nublado, para mi brilló el más hermoso y cálido sol…
Va información, la tienda está por bomberos frente a lo que era maternidad… ahora Servicio Médico de la UV.




viernes, 31 de julio de 2020

MARVA: YA MERO. CÓMO SE VIVE EL CÁNCER XXIX

Nuestra querida Marva ya va de salida y si no fuera por Covid estaría ya dando brincos, viajando, trabajando y sobre todo, sin "Bolsorita". Pero si algo ha aprendo es a tener paciencia y vivir día a día, como se vayan presentando la diferentes situaciones, a veces llamadas piedritas en el camino, que nos trae la vida.

Sin más, aquí tenemos su testimonio:

"Hace rato me dormí con la inquietud que da la incertidumbre del pensar en que mañana martes tengo cita con mi oncólogo y aun así concilie el sueño.
Ahora son las dos y media de la madrugada, desperté para ir al baño y ya no pude volver a dormir. Mañana, no es mañana, es hoy por la tarde; ya es martes, en unas horas tendré la entrevista decisiva con mi médico para saber ¿Qué sigue? Solo hay de tres, o el cáncer está controlado y curado, o no fue posible la cura y estoy en proceso de morir en poco tiempo o me da el Covid y de igual manera o sobrevivo o me muero. No me asusta ninguna de estas alternativas. Finalmente es vivir o morir pero el problema es ¿Cómo? Con el cáncer la lucha va a ser fuerte y constante porque lo voy a convertir en una enfermedad crónica de unos 20 o 25 años para morirme a los 94 o más allá… Si está controlado ya no habrá lucha pero sí sobre vigilancia de mi estado en general. Tendré que protegerme del virus del SARS Covi 2 mientras recobro salud y fuerzas para enfrentarlo pues de todos modos me va a dar, ya hay muchas personas de mi edad y más, que lo han sobrevivido y que la han pasado como una gripa prerrísima, y nada más, pero son personas viejas con una vida sana. Ahora la pregunta es: en caso de que tuvieran que intubarme y ponerme un respirador artificial, casi puesta de cabeza, sin comer ni hablar, y dormida con fármacos durante 15 días, ¿lo aceptaría? o será necesario agregar este caso a la voluntad anticipada.
Ya son las tres con 25 minutos, y no hay brujas, así que iniciaré mi propósito de cuidarme y me voy a dormir para tener el descanso reparador que necesito. Al rato, después de la consulta le sigo…

¡Bueno! pues llegué a la consulta a las cinco cuarenta y el Dr. estaba con una paciente aún; esperamos unos minutos y entramos: su alegría, buen humor y calidez son realmente acogedores y prometedores de paz. Comentamos sobre mi estado con exámenes laboratoriales en mano, me habló de una ligera anemia y de la necesidad de subir defensas para que esté yo lista y preparada para el Covid 19, platicamos del bicho, tema obligado en toda conversación y coincidimos en que “de que nos va a dar, nos va a dar” pero que en un organismo fortalecido, sano y limpio por dentro y por fuera no es mortal necesariamente. Salí de la consulta al filo de las seis y media de la tarde, sabiendo que mi enfermedad está controlada, que necesitaré estar pendiente de hacerme una revisión cada mes, y que poco a poco los síntomas indeseables irán desapareciendo de hoy al 2040 y más allá. Pero mi vida está asegurada por lo pronto y tendré que vivirla ¡a todo dar!…

Continuará...

jueves, 9 de julio de 2020

VIDAM Y COVID 19

¿Cómo vamos pasando la vida durante el confinamiento las personas adultas?

Me imagino que  no todas son como las que conformamos VIDAM, A.C. Muchas se desesperarán por no poder salir, otras vivirán muy angustiadas y no es para menos, siendo como somos,  uno de los grupos de mayor riesgo.

Sin embargo, orgullosamente, puedo decir que las compañeras y compañeros de nuestra asociación la vamos llevando bastante bien. Nos hemos adaptado al encierro. El primer mes fue un tanto de desconcierto y cada integrante se buscó actividades individuales, como Tai-chi  o cursos sobre escritura de guiones literarios en línea. Sin embargo, en algún momento en que ya habíamos logrado aprender a usar las plataformas como Zoom o Jitsi, totalmente nuevas para nosotras, hicimos una reunión on line  (muy modernas) y acordamos seguir con los talleres que anteriormente hacíamos en vivo y en directo.

Hoy ya iniciamos esas actividades y tenemos tres talleres en Jitsi: huertos, literatura y pintura. No les voy a decir que ha sido "pan comido", pero con empeño hemos aprendido a manejar esta nueva tecnología y seguimos avanzando con nuestros talleres. Estamos contentas de aprender cosas nuevas, de no rezagarnos en este nuevo y difícil mundo cibernético.

Aquí una fotito del último  curso de pintura "on line"


jueves, 18 de junio de 2020

MARVA: CÓMO SE VIVE EL CÁNCER XXVIII

Nuestra querida Marva va llegando a la meta, sin decaer a pesar de sus malestares, con la valentía de siempre y las ganas de seguir escribiendo. Compartimos aquí su escrito más reciente:


15 de junio 2020

"Ayer por la tarde me fue aplicada la última dosis de antineoplásicos por vía venosa. Algunos días antes me asaltó la incertidumbre y temor como cuando me pusieron la primera dosis: fue extraño y me di cuenta de que mis reacciones eran meramente emocionales y dejaban de lado lo racional puesto que el médico que me atiende ahora, de forma particular, pues no está en la plantilla de médicos oncólogos que ponen quimioterapia en el sistema de salud donde estoy afiliada, aunque si está como cirujano y fue quien me operó, me quitó el tumor con ganglios y una parte del colon que substituyó con la Bolsorita. Médico reconocido en el medio por su acertada y bien calificada calidad de práctica que tiene toda mi confianza; sin embargo la sensación de temor se presentó en algunos momentos. Ayudó a que se disipara la presencia de este, mi médico, y de Jeymi, enfermera oncológica que me aplicaría la medicación, vigilaría y cuidaría durante cinco horas con la supervisión del Dr. Una mujer de figura acogedora, ojos sonrientes que se asoman sobre el espeso cubrebocas, y una actitud reforzadora, alegre, conocedora de su quehacer. Será el estado de ánimo al saber que estaba terminando con una etapa del tratamiento y que Jeymi reforzó al enterarse que era la última quimio de una serie de seis con un 'qué bueno que a mí me toco su graduación'. Será el tipo y calidad del cóctel de pre medicación que me puso, pues aunque los protocolos de aplicación de los antineoplásicos son los mismos, las variaciones que acompañan al protocolo son de acuerdo al criterio y experiencias del médico tratante. Será que tuve que aferrarme a la idea de que esta alternativa era la mejor que podría encontrar en Xalapa y sus alrededores; O quizás el sereno de la tarde noche de mi “graduación” pero está siendo tan diferente la forma en la que mi organismo reacciona que he decidido vigilarme estrechamente para saber por qué.
Anoche hice una lista de mis síntomas, la que le comenté a mí nuevo médico quimio terapeuta y a la enfermera. En el recuento me di cuenta de que no son pocos, parece descripción de libro mencionando los efectos colaterales, pero que quizá la intensidad ha sido mínima y con presencia esporádica o alternada, (al menos no han sido montoneros): Complejo mano/ pie con manchas obscuras, adormecimiento y reacción al frío con dolor, descamación de la piel ( éste es el síntoma constante); Constipación o diarrea, dolor abdominal (dificultades con Bolsorita), irritación vesical que se traduce en incontinencia o dolor. Dolores de algunas articulaciones principalmente la cadera, pérdida de la percepción del sabor de los alimentos, dificultad para enfocar cuando cambio de objetivo y veo por unos segundos las dos imágenes al mismo tiempo (bizco pa’ fuera); descontrol del sentido de ubicación (ontoy); olvidos de nombres o algo que acabo de hacer o tengo que hacer, no es grave pues el consejo de Mamá Ana es efectivo “ regrésate en lo andado y recordaras”. Como no han sido de gran intensidad ni duración, los he soportado bien, desde luego algunos con un poco de miedo, otros con enojo, algunos con incertidumbre pero siempre buscando el apoyo científico que me diga que es una reacción al medicamento o deslindar si es mi deterioro personal por la edad para ir viendo que más le pongo a mi carta de “Voluntad anticipada”.
He valorado la terapéutica desde dos puntos importantes, uno ortodoxo, curamos la enfermedad, los medicamentos dan síntomas no deseados; si son soportables, los dejamos circular sin meter más medicación al cuerpo que ya está siendo agredido por los químicos curativos tóxicos, mientras que la medicina resolvedora y aún paliativa trata de eliminar cualquier síntoma que se presente para lograr el bienestar del paciente, agregando medicamentos que ayudan a mejorar el estado general: desde lo físico hasta lo emocional con medicación bien planeada. Desde las dos líneas terapéuticas el decir de mi viejo medico (viejo por ser anterior y viejo porque éramos de la misma talla) y mi médico actual y su enfermera cumplen con la frase “Tenemos que cuidarla por la enfermedad y por la edad” y ya ni modo, yo me dejo…"

Continuará...
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miércoles, 13 de mayo de 2020

MARVA: CÓMO SE VIVE EL CÁNCER. XXVII

Nuestra querida Marva, incansable, nos sigue relatando sus experiencias con su quimioterapia y  la secuela de ésta. Bolsorita está presente, como verán más adelante:

11 de mayo 2020


"Hace cinco días, el seis para ser precisa, recibí la quinta y penúltima quimio. Esto me llena de alegría y optimismo pues estoy a un mes de terminar tratamientos medicamentosos y someterme a otra cirugía que será para reconectar mis tripitas; me alegrará deshacerme de Bolsorita aunque sé que la voy a recordar mucho tiempo.
Entre mis expectativas está el sentirme mejor con mi autosuficiencia y el retomar mi consulta pues la inactividad me trae económicamente por la calle de la amargura como a todas las victimas del Sars CoV-2. Para dentro de un mes y medio espero que esto ya nos permita movernos más libremente.
No sé si sea la reacción acumulativa de cinco sesiones de medicación, pero los síntomas se han hecho más fuertes y han aparecido algunos nuevos, como parálisis de los músculos de enfoque visual lo que, de vez en cuando, me hace ver bizco, lo mismo que una ligera parálisis de los músculos del labio superior que me deja sin expresión, momentáneamente; han surgido síntomas en otras partes del cuerpo ligeros y tolerables pero extraños y desequilibrantes del “Statu Quo” de mi alma y emociones.
La necesidad de dormir ha sido como antes no la había sentido; los primeros tres días he dormido entre 16 y 18 horas de 24, despierto para comer y tomar medicamentos, y para ir al baño, intento ver alguna película o el feis y me quedo dormida. Esto ha ocasionado tragedias, desperdicios y pérdidas pues me dispongo a hacer algo de lo que normalmente hago, pero me topo con mis imposibilidades físicas reactivas.
El adormecimiento de manos y pies han sido causa de pérdida: ante antier me dio tentación de ver tanto trasto en el fregadero de la cocina y con guantes de tela y sobre ellos unos de plástico lavé algunos vasos y platos, al secarlos y llevarlos a la alacena, pise, con la pantufla blanda algún hueso de naranja o basura pequeña pero el dolor fue tan intenso que para no caer y sostenerme de la puerta de la despensa, solté un plato y se rompió. Después de esta pérdida, vino la del desperdicio pues saqué algunas tortillas a secar en la mesita de la terraza para hacer chilaquiles y me dormí, despertando con el ruido 
de la lluvia que dejó de ser arrullador; mis tortillas estaban ensopadas. Y por ultimo, antier, decidida a comer y tomar un rico atole de arroz, lo puse a cocer en lo que veía un episodio de muertos y policías y me dormí, me despertó el olor a quemado y al abrir los ojos estaba sobre mi cabeza una inmensa nube de humo, como una cirros, blanca, larga y fibrosa que se deslizaba lenta y cadenciosamente por la puerta de la sala hacia el jardín para tomar rumbo al cielo diluyéndose alegre como si festejara su libertad… ¡Y yo me quedé! Para ponerle agua a la cacerola del arroz quemado y que se ablande. En mi terquedad decidí hacer más atole… para,  finalmente, disfrutarlo entre muertos de la tele, cabeceadas y una que otra galleta María.

Continuará...
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viernes, 24 de abril de 2020

VIDAM, RAQUEL Y EL CORONAVIRUS

En días pasados compartimos algunas experiencias de algunas de nuestras amigas en esta cuarentena obligada, pero necesaria. Ahora Raquel nos platica sobre sus vivencias en esta etapa de nuestras vidas  y en esta situación tan difícil para los habitantes del planeta.

Aquí la tienen:

Les comparto un poco de lo que estoy haciendo en esta cuarentena pandemiológica:

A dos años de convertirme en persona adulta mayor, a unos años de haberme jubilado del trabajo formal, situación que no me ha llevado a estar en casa, pues desde que llegué a Xalapa he estado elaborando diversos proyectos que me llevan a trabajar en VIDAM y en LudoArte, ambas asociaciones que me apasionan y no me han dejado dedicarme a escribir, como quería, al jubilarme… llega el Covid 19 y la necesidad de quedarse en casa con las debidas recomendaciones para cuidar a las personas que pueden contraer el virus y tener consecuencias más complejas, y ahí se centran las personas adultas mayores,  y mi interés en no convertirme en portadora que les ocasione alguna complicación en su salud.
En un principio me puse a disposición de las compañeras de VIDAM que estaban sin acompañamiento y necesitaran de algo, cosa que no se ocupó, pues tal como son de organizadas y previsoras, ya lo tenían resuelto y es ahí donde cabe reconocer que la familia fortalece el cuidado de las personas adultas mayores.
Después me ofrecí a apoyar de alguna manera en la colonia donde vivo y como tiene poco tiempo que estoy aquí, me puse en contacto con la jefa de manzana a quien, después de comentar brevemente,mi disposición de apoyar de alguna manera a personas adultas mayores que necesitaran de alguien que les leyera, jugar, que me enseñaran algo de lo que saben hacer, en fin, darles acompañamiento de alguna forma, me dijo que Dios nos iba a salvar. (yo no pretendía salvar a nadie, tan solo acompañar un poco desde lo muy poco que puedo hacer o aprender).
El caso es que seguí vagando sin encontrar en qué ayudar, sin saber cómo hacerlo con la respectiva de la distancia, poco tiempo, pocos conocimientos para hacer algo y poca iniciativa, entre muchos pocos más que se van acumulando, encontré una forma para apoyar en un comedor comunitario y lo estoy haciendo, no físicamente, ya que se me dificulta ya ponerme de acuerdo con personas jóvenes ágiles y yo sin saber cocinar que es una de las principales cosas que se necesitan jeje, pero estoy apoyando como puedo. También estoy leyendo de vez en cuando en la página de LudoArte… Bueno, salvo que ya regresaron a clase y descansamos esta semana de inicio de su educación, ahora virtual, pero con muchos trabajos escolares que abarcan a la misma familia.
Ahora en un nuevo proyecto de grabar lecturas para personas ciegas y débiles visuales, me emociono nuevamente porque voy encontrando formas de compartir poco de lo que se hacer y me gusta. De tal forma que aquí estoy compartiendo con las compañeras de VIDAM y con quien nos lea, las actividades que hago en esta cuarentena de encierro.
p.d. Es curioso… como antes, mientras más cosas tengo por hacer más puedo ir avanzando en trabajos atorados que tenía,como seguir escribiendo.
Raquel, abril 2020


¡Por el derecho de todas las personas que nacimos en la tierra a una porción de ella, para vivir y producir nuestros alimentos!

sábado, 18 de abril de 2020

MARVA, EL CANCER XXVI Y EL CORONAVIRUS

Nuestra querida Marva nos sigue regalando escritos. Se ve que el encierro y la peculiar situación de estar enclaustrada por doble motivo, su proceso de tratamiento de quimioterapia y las precauciones de "¡Quédate en casa!" y demás por el cronavirus, la están inspirando de manera extraordinaria. Así que aquí la tenemos, nuevamente, deleitándonos con su bella escritura y sutiles ironías...



MARVA, 16 DE ABRIL 2020

"El sonido de una podadora manual llamó mi atención; estaba muy cerca, en el jardín de mi hijo que colinda con el de nuestra casa. Poco a poco el aroma del pasto cortado llegó hasta la cocina donde yo preparaba, con mi nieto, algo de almorzar, varias voces se acercaron y salimos a ver quiénes eran: mi hijo y un jardinero me saludaron de lejos y me pidió mi hijo que le diera indicaciones de cómo quería que arreglara el pequeño jardín.
Comenzaron a cortar algunas plantas muy altas que crecieron sin invitación ni permiso y ,además, sin oficio ni beneficio: a medida que podaban, el jardín se iluminaba... Volví a ver la tierra del piso y las pequeñas matas del pasto que aún quedan. Entre todo esto, varias plantas de jinicuil se erguían tiernas y temblorosas; le pedí que las rescatara y las colocó en macetas, igual algunas plantas de fresa.
A medida que la poda adelantaba, la luz iluminaba más ese pequeño jardín; pedí al joven que siguiera cortando ramas; el espacio se despejó, el sol entró hasta la tierra, el tallo del aguacate pareció erguirse, el follaje del mandarino reverdeció con todo sus matices, la planta del paraíso se llenó de aves, el agapanto se relajó, pues ya no tiene que estirarse para tomar el sol, el crotón lució más amarillo que nunca ,y más bello con su nuevo corte, dejando ver las tímidas flores de la azalea rosa, que crece junto a él; un filodendro con sus grandísimas hojas dejó al descubierto el pasto japonés muy peinado a pesar de todo. Acicaladas las matas del lirio de mayo, espero que nos obsequien flores muy pronto, también 
pusieron en línea el seto que con varios años de olvido había engordado. Un suave viento hizo presencia: desde dentro de la casa lo veo balancear las ramas de los árboles y lo siento en el aroma del acuyo que entra por las rendijas de la puerta frente a la que estoy sentada.
Cerca de la tres de la tarde, apoltronada en un cómodo sillón de la sala detrás del vidrio del ventanal: por esto de la sana distancia y mis circunstancias, desde donde a veces a señas nos entendimos el jardinero y yo, y sintiéndome como gato en tarde de lluvia, ¡Realmente comenzó a llover! El joven recogió sus bártulos, acabó de limpiar y se despidió. Una sensación comenzó a invadirme con la imagen del jardín, ¡Solo! con el temblor de las hojas golpeadas por la lluvia y esa especie de neblina que da la profusión de gotas cayendo; sentí su abandono y nostalgia que pasó a un ¡Ahora somos tu y yo! con una mezcla de satisfacción, admiración, buena expectativa, quizá ilusión, acompañadas de esa alegría que sientes, que sale desde las entrañas y sube entre pecho y espalda para llegar al cuello y emitir un ¡¡¡Sí!! ¡¡¡¡Que requete bonito esta mi jardín!!!!.
Desde antier esa sensación no me abandona y cuando la quiero reforzar salgo al jardín, muevo algunas hojas, cambio de lugar una maceta y retomo la sensación de felicidad que puede dar un jardín de 24 metros cuadrados…”en tiempos de coronavirus”


martes, 31 de marzo de 2020

¡¡¡CORONAVIRUS!!!

La humanidad entera se enfrenta a este coronavirus que nos ha quitado el sueño, llenado de  pánico  y dado un vuelco a nuestras vidas, Las personas mayores, como somos todas en VIDAM, hemos reaccionado de diferentes maneras, según la personalidad de cada una. Algunas, por experiencias difíciles vividas, nos hemos mantenido tranquilas sabiendo que esta pandemia pasará, como todo en la vida, y que no sería raro que vayan surgiendo otras aún peores. Pero no estamos angustiadas y enfrentamos nuestro encierro, día a día, con serenidad. Otras de nosotras, posiblemente sí estén muy asustadas. Las personas reaccionan ante las calamidades, de una manera u otra, según su historia de vida. Y habrá quien encare toda esta situación con gran sentido del humor, como vemos a continuación en el excelente escrito de Magno Garcimarrero, gran amigo de VIDAM y hermano de nuestra Marva:

28 marzo 2020

 INCOMUNICACIÓN
A mitad de este enclaustramiento obligado por el miedo a la fantasmal epidemia del coronavirus, me atengo a los recursos de comunicación a larga distancia: Teléfono celular, correo electrónico, y el arcaico teléfono doméstico que inventó de chiripa Graham Bell ,y del que todavía quedan reminiscencias en algunos domicilios habitados por ancianos… como es mi caso. Este teléfono “fijo”, sirve aún porque algunos de mis compadres y amigos de la cuarta edad, siguen usando el suyo porque nunca pudieron actualizar sus capacidades de aprendizaje frente a los modernos aparatos móviles (Chango viejo no aprende maroma nueva) que los niños y jóvenes de hoy manejan como cualquier cosa. Cuando me suena el celular, el puro timbre identifica de quién procede: mi hijo, mi hija, mi secretario, mi geriatra. Y cuando suena el teléfono “doméstico”, ya sé que es de mi anciano compadre que nunca aprendió a usar el celular, o de algún delincuente en prisión que intenta que le abone alguna cantidad de dinero en una tarjeta bancaria (banca cómplice), para no asesinar a alguna hipotética hija, que no tengo, secuestrada al doblar la esquina de mi casa.
En virtud de este aislamiento “saludable”, las conferencias telefónicas que antes duraban de 3 a 5 minutos, ahora se prolongan, mínimamente, de 60 a 120 minutos, entre que resolvemos el problema mundial de la epidemia, despotricamos contra las medidas sanitarias del sistema sanitario nacional, nos ofrecemos las mejores prevenciones y remedios caseros contra el coronavirus, y nos deseamos que no nos llegue la lumbre a los aparejos.
Ahora me ha dado por hacer un recuento de actividades de los 14 días anteriores, tiempo de incubación del virus según la OMS, con la misma devoción telúrica que tuve para hacer la primera comunión, y arrepintiéndome con golpes de pecho de la pachanga que organicé en mi casa el viernes antepasado, la comida familiar del martes anterior, la visita a una amiga este último viernes: mea culpa, mea culpa. Y me impongo la penitencia de aspirar hondo y tratar de aguantar la respiración contando hasta diez, que según los que saben de esto, quiere decir que mis pulmones están sanos. Logro contar hasta once, rapidito, y siento que he obtenido la absolución. Acabo de correr a mi cocinera que le tose a la olla de frijoles y estornuda sobre el comal dejando escarchadas las tortillas. Era una verdadera amenaza. Le compré guantes y bozal a mi chofer… gasto inútil, porque ya no puede uno circular por las calles de la ciudad. Mi mujer tan precavida, me dijo anoche que me fuera a dormir al cuarto de la azotea que “está muy bien ventilado y donde hay una tabla inclinada que antes servía para hacer flexiones deportivas, pero que ahora puede servirme de cama”, con solo acostumbrarme a dormir de pie y recargado, que bueno, “ya sabes que siempre las primera noche fuera de tu cama habitual es incómoda, pero luego te acostumbras, no repeles que solo son catorce días”.
Ya me soplé todas las películas y series de Netflix, Gnula, y Youtube y me he quedado en espera de estrenos, jeje, les llevo ventaja.
Hoy saldré azorado al changarro de la esquina, (cuidando que no me vea la policía) a comprar chicharrones de Naolinco, mi vicio, que esos por suerte, son como el mezcal: curan todo mal… todo bien también, y la Organización Mundial de la Salud ni noticia tiene de su existencia.
M. G.


martes, 17 de marzo de 2020

MARVA: CÓMO SE VIVE EL CÁNCER. XXV


Y nuestra querida Marva sigue avanzando en sus terapias al margen del coronavirus, las marchas de mujeres, AMLO o no AMLO, PRIAN, huachicol y demás cosas de la vida diaria de este México nuestro. Las enfermedades no tienen paciencia, no esperan, avanzan a su paso como ese virus que nos tiene al borde de la locura (no se explica de otra manera esa pasión desmedida por el papel higiénico). Sin embargo, hay otras, como el cáncer que sí tienen remedio en muchos casos, y hay que afrontarlas con entereza y valentía como lo hace Marva.

Aquí sus avances y reflexiones:


"16 de marzo 2020

Tercera sesión de Quimio.
Después de más de una semana y días de agitación emocional, sentimental e ideológica en la que casi me olvidé de mi zodiaco, desde el viernes ingresé al hospital para mi tercera sesión de quimio por 24 horas. Con la aplicación intravenosa comienzan los síntomas producidos por los medicamentos y sus efectos colaterales. Los que se hacen más fuertes por la saturación de los medicamentos 
en el organismo y la toxicidad ya ejercida en anteriores aplicaciones.
Mi médico es casi de la misma edad que yo y con muchos años de experiencia, además de tener una buena actitud: sentido del humor y de ética. Con estos dos atributos su trato es realmente aterciopelado, sin embargo hubo un momento en el que surgió un reclamo de mi parte pues en cada observación que hacia al protocolo común decía: “vamos a hacerlo de esta manera pues a su edad”... la primera la tomé como verdad, la segunda como protección pero las siguientes comenzaron a hacerme sentir en riesgo por fragilidad, y salté a una sensación de descalificación, por lo que le pregunté “ doctor ¿por qué menciona constantemente ‘Su edad’ si somos casi de la misma talla?... me hace sentir muy vieja” Rió y me contestó, “tiene razón, solo que “a nuestra edad” ( hizo énfasis en el “nuestra”) hay que cuidar muchas circunstancias que se pudieran presentar y que la deteriorarían más que la enfermedad”. Me dio una explicación amplia y entendí una realidad; a nuestra edad las reacciones no son iguales que una adolescente, una veinteañera o adulta joven; todo nuestro organismo y las venas son muy frágiles, por eso recomendó que me pusieran un catéter puerto que el cirujano me colocó a la altura del corazón pero del lado derecho conectado a una vena que llega al corazón, al que durante la aplicación del medicamento, me conectan un suero constante, en el pasan los medicamentos en vez de picar una vena en cada aplicación de los químicos, que son tres y se infiltran durante 25 minutos a goteo regular con intervalos de 20 minutos y se repite cada 8 horas durante 24.
Me ha explicado la evolución de mi salud: ¡que va bien!, y de los síntomas adicionales causados por la toxicidad del medicamento. En esta ocasión son más fuertes e incapacitantes; el solo contacto con objetos de menor temperatura que la de mi cuerpo me produce dolor, no solo el entumecimiento. La parálisis del nervio medio de las manos me tiene con “mano de predicador” extensión de los dedos índice y medio y contracción de anular, meñique y pulgar. Dispuesta a echarle la bendición a quien sea. Aunque sin mucha fuerza pues la tengo disminuida. Sufro de vez en cuando el olvido de nombres o de palabras, ocasionalmente confusión de las ideas que me hacen dudar de lo que estoy pensando…Sé que todo esto pasará en la medida en que el tratamiento termine y que las secuelas son menores que las de la radiación que si pueden aparecer o permanecer a muy largo plazo. Me advirtió también de posibles cambios de estado de ánimo, todo esto como reacción de la intoxicación que el medicamento hace en el sistema nervioso central y periférico y yo agrego que a la impotencia que produce.
Anteriormente había aguantado los síntomas, sin medicamentos paliativos, pero esta vez ¡Sí que es fuerte!, por lo que acepté tomar antineuríticos. Además de evitar el dolor y la incapacidad, disminuir o eliminar la necesidad de tener a alguien que me atienda, que no es fácil de obtener, por ocupaciones y costos.
Aun así veo claramente la expresión de la teoría de Carl Jung sobre la “sincronicidad” que dice que ‘No puede tratarse en definitiva de causa y efecto, «sino de una coincidencia en el tiempo, de una especie de simultaneidad», de ahí el término sincronicidad‘. Se describe la sincronicidad «como una relación entre tiempo y espacio psíquicamente condicionada»…
El universo, la naturaleza, los estados unidos y sus guerras bacteriológicas para quebrar economías, están en sincronicidad conmigo. Y ahora el encierro propiciado por el Coronavirus hará que mi familia se quede en casa para realmente echarme la mano mientras pasan estos síntomas tan incapacitantes desde lo físico hasta lo emocional. ¡Ahora sí tendrán que aguantarme! (JIJIJIJIJI)

lunes, 24 de febrero de 2020

MARVA: ¿CÓMO SE VIVE EN CÁNCER? XXIV

 Ya pasamos la mitad de febrero y nuestra amiga Marva, viviendo su cáncer y su convivencia con "Bolsorita", y aguantando ¿Como "Mera Macha"?... Yo diría que no.... COMO MERA FÉMINA... De esas mujeres aguantadoras y valientes que tenemos no solo en México, sino en todo el mundo... Y este comentario a propósito del Día Internacional de la Mujer que ya nos llega pronto, el 8 de marzo.

Aquí Marva:


19 de febrero 2020

Ésta ha sido la segunda sesión de quimioterapia, ahora fue un solo día, pues el desabasto de medicamento obligó a mi médico a cambiar el esquema de tratamiento de algunos anti neoplásicos intravenosos, a orales; nuevamente es una etapa de estudiar lo que pasa y siento en mi cuerpo. Lo bueno es que el reconocerme como un animal me ha llevado a la observación y reconocimiento de los lugares donde se presenta alguna alteración, la medicina le dio nombre y me ayudo a conocer sus funciones. Ahora estoy expectante de mis reacciones, que posiblemente sean las mismas o se agregue alguna otra.
No todas las personas con tratamiento anti canceroso tenemos las mismas reacciones, algunas les afecta más el sistema gástrico produciendo nausea, vómito, diarrea o estreñimiento, el cardiovascular con hipertensión, palpitaciones, o aumento de la frecuencia cardíaca, el aparato respiratorio con falta de aire, tos... y así cada sistema del cuerpo puede reaccionar a la medicación, con un solo sistema o con varios. Mi talón de Aquiles parece que es el neuronal: las terminaciones nerviosas de manos y pies reaccionaron con entumecimiento y sensación de espinas clavándose, con el agua fría desde la vez anterior y ahora con el frío del clima, la lengua se me duerme con temperaturas bajas. Y con el primer bocado o trago de algo, las parótidas y los músculos de las mandíbulas se contraen como cuando se chupa limón, llega a ser ligeramente doloroso y rápidamente pasajero. Hasta ahora no me ha atacado el sistema gástrico pues me hubiera dado más rechazo a mi Bolsorita, ya que me ha puesto en situaciones complicadas.
Es difícil de aceptar cómo cambia la forma de vivir el día a día con un instrumento pegado en el abdomen, desde el entrenarse para hacer los cortes de la base de la bolsa para que el estoma quede bien rodeado, a la medida, después hay que calentar la goma que pegará la bolsa a la piel: en casa hay manos calientitas o plancha para lograr el ablandamiento, acto seguido acomodarla, atinándole, pues son opacos los plásticos de los que están hechas, que quede bien centrado el estoma, esto requiere de otra persona que lo haga, yo lo he intentado sola dos veces y no han sido de lo mejor los resultados. Este es el primer motivo de rechazo pues me crea dependencia de alguien más. El segundo es el que me ponga en evidencia con los ruidos de los flatos que no son controlables por “buena rienda que tenga” como dijera la tía Pancha, lo bueno es que los aromas los puedo descargar en el baño…lo más grave que me ha pasado es que aún teniendo calculado el tiempo de duración del pegamento desde hace varios meses, pues antes esperaba que la bolsa diera señales de su desprendimiento, con la tensión de salir y que en algún lugar comenzaran esas señales que eran, primeramente, mal olor. Aún así con el control ya establecido, en una ocasión la señal fue rápida y total y se comenzó a desprender en mitad de una comida con varias invitadas e invitados de la anfitriona, tuve que solicitar a una amiga que me llevara a casa para cambiarme la Bolsorita, con este evento la odié con odio jarocho.
Los cambios en mi forma de vida son difíciles para adaptarse rápidamente; aún la forma de bañarme ha cambiado: no puedo mojarla por lo que requiere de ser cubierta con bolsas de plástico pegadas con cinta adhesiva lo suficientemente bien colocadas para que no entre el agua, realmente me impide disfrutar de la ducha prefiriendo hacerlo a cubeta y jícara, donde puedo controlar mejor la caída del agua. ¡Vaya!, es tanta la molestia que en ocasiones mejor me doy un baño Xalapeño y mucho talco.
Los cambios en la forma de vida son grandes y eso es solo en lo que respecta a la libertad, los hábitos cotidianos y los malestares físicos: falta enumerar los que se presentan por la frustración de los proyectos y tener que parar o modificar los quehaceres cotidianos, y resignarse a ver cuánto nos afectan pero valorar que es una etapa que además de buscar y encontrar la salud dejará una gran experiencia de vida que habrá que capitalizar para bien de quien quiera oírla o leerla y para mi personal crecimiento en todos los aspectos de la vida y aún en mi labor como terapeuta familiar sistémica.


Continuará...

viernes, 14 de febrero de 2020

MARVA: LA ENFERMEDAD Y LA FAMILIA

Nuestra querida Marva, en proceso de curación de cáncer, no deja de reflexionar sobre la vida, las vivencias, las controversias. Un ejemplo de mente clara, creadora que queremos compartir con las personas que nos siguen. Estamos orgullosas de considerarla nuestra amiga.

Aquí su última reflexión en la que nos amenaza con "Continuará...":

13 de febrero 2020


"Información que les comento nada más porque lo escribí en un rato de insomnio y elucubraciones, porque es bueno y útil saberlo… Cuando hay en la familia una circunstancia que la amenaza, ésa se aglutina o se tambalea, a tal grado, que se puede quebrar la relación entre las personas que la integran, aún desquiciar a una persona en particular para convertirla en “chivo expiatorio” o distractor, empeorando las circunstancias o mitigándolas según sea útil. En mi experiencia profesional puedo decir que pocas son las familias que se alían positivamente ante estas circunstancias y mejoran relaciones entre sus integrantes; unas lo hacen heroicamente para resolver la situación en ese momento; pocas para el resto de su existencia. Es más frecuente que se rompan las relaciones y se den separaciones entre los miembros de la familia con amenaza de pérdida o después del deceso del familiar enfermo.
Vivir con alguien que “tiene una pata en la tumba”, propicia que cada integrante destape su propia “Caja de Pandora” donde se guardaron todas las situaciones y conflictos no resueltos con la persona enferma, a más de situaciones pasadas personales o de conjunto: resentimientos, enojos y odios, amores y frustraciones, culpas, cuentas pendientes de te debo y me debes, desilusiones y expectativas que ahora estarán en riesgo de no cumplirse. De igual forma que se sacude el mundo de la persona enferma se sacude el del resto de la familia de manera conjunta y/o personal. Cada integrante reacciona con su propio bagaje emocional y su habilidad de enfrentamiento a las situaciones de riesgo: personales y de grupo. Es importante reconocer las habilidades, cualidades y posibilidades propias y de cada quien para no sentirse culpable o convertirse en culpador, para no ejercer el acaparamiento de la persona enferma, con detrimento de su propio descanso y paz, la de las otras personas integrantes y aun del enfermo o enferma. Situación que se agrava cuando por los miedos, el desconocimiento y apegos que hacen que la persona enferma se vuelva dependiente y sufra pero no tome decisiones propias, se aguanta “por no dar molestias”.
Con el estudio y comprensión de las enfermedades psicosomáticas donde se propone tomar en cuenta al ser humano como un ser holístico e integral: mente – cuerpo y entorno, los aspectos emocionales y relacionales toman gran importancia ya que mueven todos los sistemas corporales y pueden llegar a ser un porcentaje considerable de la curación de una enfermedad o de acabar de meter la pata y el resto, en la tumba.
Es importante que tanto la persona con el padecimiento, como la familia estén enteradas del proceso biológico, fisiológico, patológico y pronóstico de la enfermedad, pues es lo que da seguridad y confianza personal y grupal, de lo que se está haciendo; igualmente importante es el entorno emocional que la familia crea y que al tener este conocimiento tendrá alternativas más sanas.
Hace treinta años cuando yo daba consulta médica o apoyaba a mi marido en la cirugía y algunas consultas, nos era incómodo ver que una persona enferma llegaba con cuatro o cinco más y todas querían estar dentro del consultorio. Mis estudios de Terapia Familiar Sistémica me hicieron caer en cuenta de que entre más personas estén enteradas y bien informadas del problema y tratamiento más fácil será seguir las indicaciones, cuidar la administración de los medicamentos y repartir el quehacer para el cuidado de la persona enferma, solventar los problemas interpersonales y crear un mejor contexto para ella y toda la familia, así como brindarse mayor apoyo entre ellos.
En ocasiones escuchamos a personas que solo han tomado los eslóganes de campañas de falso crecimiento personal impartidos por los ahora llamados “coaching”, decirle a una persona en muy malas condiciones de salud “échale ganas” “piensa positivo” “tus decretos te van a dar salud” ¡No saben cuan culpadoras son estas frases! La enferma puede pensar que no está haciendo un esfuerzo realmente, aunque esté en fase medicamente terminal y cualquier intento de mejoría a través de decretos sea en vano. Aunque doloroso, sería más útil un “Ahaha… conque agonizando” pues pondría en la realidad a la persona y a la familia para que se externara abiertamente y se hicieran los movimientos y ejercicios paliativos necesarios para un buen vivir por el tiempo que sea o un buen morir mañana.
Ahora con mi enfermedad mi familia ha estado a mi cuidado y apoyo: mis dos hijos e hija, mi nieta y mi nieto adentro del consultorio de mis médicos, al menos en la primera consulta; Cada quien cuestiona y resuelve sus dudas. Mis médicos han sido maravillosamente comprensivos y conocedores de la importancia del apoyo familiar para la mejor solución de la enfermedad: sea el proceso de curación o el de desprendimiento, desapego y despedida poco a poco de la vida, para la persona enferma y para la familia.
Aprender a “estar” sin manipular o chantajear a la enferma o uno a otros entre los integrantes; por intereses personales; por “la caja de Pandora” que se abrió y requiere de pretexto para vaciarse o por querer egoísta, culposa o religiosamente tener al enfermo o enferma presente aunque esté sufriendo, ¡no es cosa fácil!.
La familia y el o la paciente tienen que hablar, escucharse, llorar, discutir y acordar soluciones en las que equitativamente intervengan; plantear sus percepciones personales acerca de la enfermedad y el o la que está mal lanzar un vistazo a lo que pueda venir. El ideal es que puedan externar sus propios sentimientos y emociones sin ser juzgados por el resto de la familia, y que cada quien encuentre apoyo en las demás personas que integran la red de sostén de quien tiene la enfermedad y de ellas y ellos mismos.
El manejo del grupo familiar en riesgo de una muerte, es complicado, por eso vemos con frecuencia que al morir el o la progenitora que ha sido central en el sistema, las familias “unidas, amistosas y cordiales” se desintegran y cada quien sigue su camino con su nuevo grupo familiar sin tener contacto con el resto de lo que fuera la gran familia.

Continuará..

jueves, 6 de febrero de 2020

MARVA: CÓMO SE VIVE EL CÁNCER. LA HISTORIA DE BOLSORITA. XXV

Pues seguimos con Marva y sus vivencias enfrentadas con tanta fortaleza e, incluso, buen humor. Aquí la tienen:


"26 enero 2020

Viernes a las 6:45 de la tarde, me llama mi médico onco/quimio/terapeuta para decirme que sería muy bueno que me aplicara el medicamento mañana sábado, pues viajará el martes a un curso que dará fuera de la ciudad durante una semana. Esto retrasaría el tratamiento como ha venido pasando. Mi respuesta inmediata fue “estaré ahí Doctor, ¿A qué hora?” me dijo “a las doce del día la espero en el hospital.”
¡Canijo! tengo poco tiempo para organizar a mi gente, para llevar no solo acompañante sino conductor de auto. Uno de mis hijos se dispuso a llevar a cabo los dos cometidos. La idea original era salir a las nueve de la mañana por si hubiera algún trámite que hacer; esto planeado y conversado con todas las personas intervinientes y partiendo de mi personalidad obsesiva. Como mi familia no lo es y quizá son más tranquilos y por eso no les dará cáncer como a mí, acaté lo que viniera como viniera. Estábamos saliendo una hora después de la propuesta; con mi hijo comenzamos a rodar por las calles, tomamos Rebsamen, de pronto el rodaje se hace lento, los coches van entrando y saliendo de la fila hasta que quedamos a buena distancia para darnos cuenta que era un cortejo fúnebre, mi hijo coment¨: “No pensé que tan temprano llevaran muertitos al cementerio, pero no te preocupes, ahorita llegamos”. En mi desesperación controlada y alto sarcasmo solo dije “ qué. si fueran más rápido, como normalmente se conduce ¿se mareará el muerto?” reímos y se bajó la tensión.
Como estábamos en ayunas pasamos a llenar gasolina y a comer algo a un Oxxo de carretera y recordando el lema de que “Ya encarrerado el ratón ¡Chingue su madre el gato!” desayunamos y nos fuimos con calmita…
Llegamos a las 12:10 y a la 1:46 PM me iniciaron el tratamiento. No sabía si mi doctor es el que más enseña, el más exigente y peleonero o el más estimado, pues estaban en el cuarto la médica de guardia y tres enfermeras que son las que atienden el hospital dentro en ese turno, y mi hijo, al que no se le pidió de salir. Esto da mucha confianza, los preparativos los hace con gran profesionalismo explicando lo que está haciendo y para que (vi por qué todo el personal estaba ahí)
Hasta ahora domingo en la noche no he tenido síntomas molestos, me quedan 24 horas de tratamiento, voy a más de la mitad y todo bien, espero seguir así de fácil y si se me cae el pelo ya ni modo, todo por lograr que me reconecten en unos meses y deshacerme de… ”La bolsa”. Por cierto una gran amiga me sugirió que le pusiera nombre. Me recordó una frase de la película Monsters Inc. donde Mike Wasowsky le dice a Sulley, el gran monstruo azul que acaba de poner un nombre a la pequeña que entró al país de los monstruos: “Si le pones nombre te encariñas con ella”; pensando en esto como para no tenerle tanto resentimiento ya encontré el nombre, por ser una ente que me hace pagar mis pecados culpadora y religiosamente, y por estar llena de lo que está, se llamará Bolsorita. Cualquier parecido con nombres de políticos retrógrados o de personas mal intencionadas es purita mala fe de mi parte. No me sentiré culpable de recordarle a su ancestro/a más cercana y que conste que está en diminutivo para hacerme sentir buen afecto".

Continuará...