Estimadas amigas y amigos: Aquí seguimos poniendo al corriente nuestra página, y sin más comentarios, Marva nos platica sus últimas experiencias:
13 de junio 2021
6:15 de la mañana; por segunda vez suena la alarma del celular. Es hora de levantarse aunque está obscuro, pues parece que la lluvia de toda la noche asustó al sol que no ha querido salir como buen xalapeño… Me preparo, sin desayunar, para ir al servicio médico que me asiste a solicitar la orden de efectuar exámenes de laboratorio, necesarios para la prueba que me harán el vienes, donde se detectará el foco de células que está dando problemas. La secuencia es: llegar, pasar frente a un termómetro de pie que dice si debes acercarte o alejarte y te da la temperatura en imagen con números y la voz dice “temperatura normal”, debajo de esta cajita que toma la temperatura y parla, un expendedor de desinfectante arroja un chorro en mi mano que coloqué debajo; me siento y espero tres cuartos de hora a que llegue el personal y me dé una ficha y hora de acuerdo a mi número correspondiente en la fila, soy la séptima, a pesar de haber llegado a las siete y cuarto de la mañana; la cita es a las 9:20. Mi médico general es puntual, me atiende, y con la orden de los exámenes me encamino al laboratorio que está a una cuadra y media calle abajo, el sol quiere y no quiere asomarse, el chipi chipi asemeja un día de diciembre, con todo lo que estoy asimilando de a poquito en poquito y las características del clima el día pinta triste, lóbrego… Al llegar al laboratorio, una joven con expresión de ojos y timbre de voz de estar sonriendo atrás del cubre boca, me da los buenos días y amablemente me pide el número de filiación, mientras lo teclea en la computadora me dice: “Doña Marva ¿el segundo piquete en el mes?” ¡No! Le respondo, fue el mes pasado. Me da a firmar un papel que imprimió y me pide seguirla al gabinete de toma de muestras, en la preparación y acomodo de mi brazo, la liga y la jeringa extractora, me dice “ahora es más sencillo porque el anterior también le solicitaron el antígeno” ¡va ver usted cómo va a estar bien en unos meses más! Me sorprendió por la velocidad a la que lee si es que leyó algo en la compu o por la memoria que tiene. Salí reforzada con estas impresiones placenteras. El sol había decidido a salir y calentaba suavemente; me quedé parada sintiéndolo y pensando para dónde jalar pues tenía hambre y quería algo caliente y sabroso para desayunar, la idea y antojo de unos tacos dorados de pollo me atrajo, así que desanduve el camino, en la primer cuadra de subida, una cafetería ya estaba abierta y me detuve a ver la carta: café Capuchino $60 más otras formas complejas de tomar café mezclado con varias galletas, helados, y además de $80 para arriba, sonreí pensando en Xalapa, la ciudad de un muy buen café, tomándolo con oreo, menta y otras cosas horribles: Fuchi, ni de chiste y además tan caro; seguí mi camino y me resigné a un capuchino del expendedor del Fasti, ¡Ja! era el único que se había agotado; por último ya un tanto frustrada pero con un poco de calor del sol, me dirigí a un restaurante que está frente al servicio médico de donde salí primero… Entré decidida y ¡Oh sorpresa! ahora es un negocio de bolsas y carteras en piel trabajadas de forma artesanal, bellísimas pero no tomables; la señora de la tienda me preguntó qué estaba buscando y le comenté que sólo quería un café y quizá un desayuno ya que era un restaurante antes, pero ni modo, no era posible este gusto. Se levantó de su silla y me dijo “yo tengo café” ¡Qué bien deme uno para llevar por favor! “Es del que consumimos mi hija y yo aquí en la tienda pero con gusto lo compartimos con usted”, lo sirvió en un jarro hermoso y le comenté que lo quería para llevar pues iría al puesto que está un poco más allá de la contra esquina, a comer unos tacos dorados “lléveselo y me lo trae al terminar”; me pasmé de sorpresa y de alegría de que haya personas que con estas acciones devuelven la fe en la humanidad. Doña Laura me prestó su taza, ahí dice su nombre seguido de la marca de origen “Tlaquepaque”. Mi agradecimiento enorme por ese regalo de fe, de confianza, de bondad, de solidaridad y de café… con esto, aún bajo un cielo nublado, para mi brilló el más hermoso y cálido sol…
Va información, la tienda está por bomberos frente a lo que era maternidad… ahora Servicio Médico de la UV.