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domingo, 10 de enero de 2021

VIVIENDO JUNTAS: DIARIO DE DOS MUJERES Y DOS GATOS. 2a y última parte

Lo prometido es deuda... aquí está la 2a parte de este mini diario de un rato feliz de vida en 2020, a pesar del Covid: 

 "13 de marzo Mi amiga ha ido a dar clases por tres días, igual que el fin de semana anterior. Le queda otro más y termina, por ahora. Su vida sigue agitada, muy ocupada, pero creo que ya va entrando en rutinas, conociendo más el barrio y los transportes que la llevan y la traen. Tiene días en que se ofusca mucho, se angustia, pero después de renegar un rato, no muy largo, se tranquiliza. Le he dicho que me he dado cuenta de que es una pamplinosa, melindrosa y ansiosa. No más se ríe con la mejor voluntad del mundo. Todo sigue bien entre nosotras. El próximo 18 se tiene que ir a casa de otra amiga, pues viene mi hermana Maxi y ya se lo había advertido desde el comienzo. Sólo serán dos días, más otros dos en Oaxaca y ya de ahí regresa a casa directamente. La extraño… 29 de marzo 2020 Una semana de encierro obligatorio por el coronavirus. A mi amiga le ha venido muy bien para ponerse al día en sus lecturas y demás trabajos, y descansar, aunque sigue haciendo sus estudios en línea. Yo ociosa, leyendo mucho. Por fin ya tengo mis nuevos lentes a los que me voy acostumbrando poco a poco. Por esta contingencia me registré en un curso de escritura de guiones y novelas, que ya inicié brevemente en mi celular, y en cuanto me acomode con los lentes, lo seguiré en la computadora. Es necesario buscar qué hacer, para olvidarse del encierro. Ambas hemos salido, por no más de una hora, pues hay que hacer compras, trámites o lo que sea. En cuanto a nosotras dos, seguimos charlando como si nada, compartiendo experiencias, dándonos ideas de que hacer. En fin. Una sana convivencia que creo nos está haciendo mucho bien, sobre todo porque nos acompañamos en este periodo tan difícil. A veces ella me lee los trabajos que tiene que entregar, para que le de mi parecer. Escribe y se expresa a las mil maravillas. ¡Mucho mejor que sus maestros, estoy más que segura!! En otras, soy yo la que le lee mis escritos, intentos de futura novela. 6 de abril 2020 Se pasó una semana sin sentir. Seguimos con cierta rutina en estos días de ¡Quédate en casa!. Ayer fue un día diferente. Eliana, mi hija mayor, llegó con su mudanza de Puebla, y aunque todo fue arriba, subí varias veces (cosa buena para hacer algo de ejercicio), para platicar con ella, ayudarle algo, etc. Tuve a la amiga un tanto abandonada, pero ella entendió perfectamente. A medio día la rutina es que ella se recuesta a leer, siempre algo relacionado con su trabajo o estudios, e invariablemente se echa una buena siesta. Yo me quedo en el sillón de la sala, leyendo, y siempre me quedo dormida, sentada, como buena ancianita. Cuando ambas despertamos, nuevamente de reinician las pláticas por un rato y luego cada una vuelve a sus deberes. Ya en la tarde noche, con frecuencia, me acuesto leer y luego mi amiga me sigue. Pronto me entra sueño, tapones en los oídos, antifaz y ¡A dormir! Ella sigue por un buen rato más…y así se nos van los días. 25 de abril 2020 Seguimos encerradas, aunque ambas hemos tenido que salir. ¡Se siente bien salir! Por lo general, ya sea ella o China (apodo de mi hija, la de arriba), tratan de que yo no salga, pues soy la viejita del grupo. La verdad, no me agobia el no salir. Siempre tengo algo que hacer y a falta de ello, leo. Leo y leo desde hace más de un año. Tanto, que luego me olvido de lo que he leído. Ahora estoy en La Peste, de Albert Camus (soy un tanto masoquista, quizás), contenta porque el texto está en francés y sí logro entenderlo en un 80%. Da gusto comprobar que no he olvidado los años en la Alianza Francesa y que mi anciano cerebro sigue funcionando, con muchas lagunas quizás, pero ahí la lleva. Mi amiga sigue con sus estudios y otros cursos que toma y da, todo en línea, como la mayoría de la gente del mundo en estas circunstancias de la pandemia que marcará un hito en la historia a de la humanidad. Ahora ella, mientras escribo esto, está calladita escuchando a algún maestro en la pantalla de su “ordenador”. Voy a aprovechar que no se levantará de su silla en un buen rato, para envolver su regalo de cumpleaños, que será el 27, es decir, en dos días. 28 de abril 2020 Ayer fue el cumpleaños de mi amiga. Tuvo clase casi todo el día, las de su formación en línea, pero a las 6 pm nos dimos un tiempito para brindar con un vinito que ella misma escogió, el domingo que fue al super…pues a mí no me deja ir, por lo de la vejez y el coronavirus. También buscó un paquete de embutidos españoles surtidos que son una delicia. Yo preparé un pay de limón, medio de receta y medio inventado. Ely bajó a pasar un rato aquí y conocer a mi amiga, cosa que no había tenido tiempo de hacer desde que se instaló en su departamento de arriba. Fue un festejo muy cortito pues ellas dos tenían que seguir trabajando, pero la pasamos bien. Dentro de las circunstancias es lo mejor que se pudo. A mi amiga le gusta festejar su cumpleaños, cosa que ya hemos hecho aquí en casa en dos años anteriores, con las amigas de VIDAM. Pero este año, nada de reuniones. Estamos en plena etapa 3 de la pandemia. Sin embargo, la vida sigue y hay que hacer “de tripas corazón”, para no dejar pasar estos meses sin algún tipo de festejo o alegría. Ya bastante difícil es para las trabajadoras, estar en casa haciendo todo on line. 14 de junio 2020 Hace mucho que no escribo porque en realidad nada extraordinario ha ocurrido, aunque quizás la vida misma, la convivencia, es ese algo extraordinario que podríamos estar buscando en un escrito. Lo cierto es que seguimos muy bien, sin controversia alguna. Mi amiga con sus clases en línea y sus lecturas nocturnas y diurnas. Yo liada con investigaciones sobre la guerra civil española, pues quiero escribir esa novela, en colaboración con mi hermana, sobre la base de la vida de mi madre que se vio envuelta en esa guerra. En el proceso descubrimos que hay muchas cosas que ignoramos y hay que documentarse. Lo extraordinario de hoy es que mi amiga está haciendo la comida, albóndigas al vino blanco que suenan…y huelen, deliciosas. No cocina más a menudo porque no tiene tiempo (pero lo hace muy bien), y a mí me sobra, de manera que poco a poco, sin darnos cuenta, me he ido apoderado de la cocina y ella, jovencita, es la que sale a hacer las compras ya que estamos en semáforo rojo del Covid 19, y a las viejillas nos machacan con el “¡Quédate en casa!” De esa manera nos hemos repartido los quehaceres y así todo marcha muy bien. Aquí lo dejo pues las albóndigas tienen más poder de convocatoria que las teclas de la lap top… 19 de junio 2020 Hoy he caído en la cuenta de que, desde hace mes y medio más o menos, mi amiga se ha convertido en psicóloga detectivesca del comportamiento de los dos gatos, Nila y Mau. Los observa, acaricia con una carilla de gran placer, al que se deja (generalmente Nila), y analiza sus comportamientos totalmente gatunos, pero que ella trata de explicar desde el punto de vista humano. Cosa, por lo demás, imposible. Los que hemos tenido gatos en nuestras vidas lo sabemos perfectamente. Para ella es la primera vez que convive con estos felinillos frescos, voluntariosos, impredecibles. Así, asegura, que Nila es un sultán a la espera de que le rasquen la panza, un perezoso que duerme bajo la cobija, o un niño abandonado y pobre cuando le da por dormir sobre la caja desvencijada que no tiro a la basura porque… ¡pobrecito Nila, le gusta echarse sobre las cajas rotas!...Tiene tres personalidades como las de aquella famosa película “Las tres caras de Eva”. Mau es un hipócrita glotón que se come las croquetas del hermano, con cara de no rompo un plato y ojillos pequeñísimos para los estándares gatunos, que le dan aspecto de anciano en decadencia. Poreso se llama Mau, que quiere decir gato en chino. Mi amiga también es defensora de ese Nila que es un tanto inapetente en comparación con Mau, y si ambos tienen platos servidos, pero Nila los mira con displicencia, ella se levanta, deja sus estudios a un lado, toma el plato y lo lleva a los pies del Sultán para que Mau, el mafioso ojo chico, aprovechado, no se coma sus croquetas y luego se embuta las del hermano ocioso de mirada indiferente. Se queda perpleja si uno u otro la mira con displicencia, con ansia, con desprecio (todo juzgado desde el ojo humano, por supuesto), se horroriza y piensa que soy muy tosca cuando les hundo una pastilla al fondo de la garganta sujetándolos fuertemente o cuando los tengo que meter bajo el chorro de agua porque se han puesto inmundos. Al salir mi amiga de la recámara, antes de desayunar, busca a los mininos para ver dónde están, y se me acerca con gran sonrisa a platicarme qué hacen los bichos. En suma, que se ha encariñado con ellos y creo ha encontrado un atractivo más en la vida, totalmente nuevo para ella. Aún no se anima a darles un beso en la coronilla, pero pronto lo hará, estoy segura. 9 de julio 2020 Parece mentira lo que significa un gato. Nila está hospitalizado desde hace 3 días y no sólo su hermano, Mau, lo extraña, sino que mi amiga y yo andamos medio alicaídas, pendientes de las llamadas del veterinario, emocionadas con los video mensajes del gato que nos manda el Dr. En fin, hay un hueco que solo se llenará cuando regrese, esperemos que pronto. Mientras mi amiga está al borde del colapso de cansancio después de 3 meses de estudiar, cursos, diplomados y clases de idioma en línea. Yo tengo más actividades, pero no tantas. Seguimos bien, apoyándonos y tranquilas. 20 de agosto 2020 Ayer se fue mi amiga definitivamente, dejándome con dobles sentimientos, de pérdida por un lado y, por tanto, de extrañarla mucho, yo y los gatos, sobre todo Nila. De gusto por otro lado, pues encontró un lugar apropiado a sus necesidades, vecina de una linda y querida amiga de ambas, también de VIDAM. Días atrás habíamos hecho un brindis por la “convivencia cero peleas”, aunque sí con lavados de cerebro por ambas partes que, por cierto, nos vinieron muy bien. Hizo su primera mudanza seis días atrás, llevándose sus cosas recién adquiridas en línea, por aquello de la pandemia. A mí me encanta eso de comprar de lejos, sin tener que ir a la tienda donde me agobio e impaciento. De esa forma, estuve puestísima a ayudarla con los pedidos; creo que pasamos hasta tres días buscando una cosa y otra, de las muchas que necesita para iniciar su vida totalmente independiente. Hablando con ella ayer, puede darme cuenta de que está contenta en su nuevo departamento, con ilusión de arreglarlo y decorarlo, y que poco a poco se le han ido quitando las aprensiones que pudo haber tenido ante un cambio rotundo y un iniciar la vida en un ambiente totalmente desconocido. ¡Suerte queridísima amiga!!!"

martes, 5 de enero de 2021

VIVIENDO JUNTAS: DIARIO DE DOS MUJERES Y DOS GATOS

En algún momento, en este blog de VIDAM, les hemos contado de nuestro proyecto madre de "Vivir juntas". Hoy les platicamos de un pequeño avance en ese sentido, que se dio de una manera casual y espontánea, pero que prueba que ese plan no es tan descabellado y que sí se puede.

8 de febrero 2020

Hace una semana que mi amiga vive conmigo.  Yo soy ya viejilla, de esas que ahora llaman personas adultas mayores, y ella tiene 37 años. La verdad, ha sido muy fácil.

Ya habíamos compartido la misma recámara en una que otra ocasión. La última fue la pasada Navidad que se quedó a dormir para que no regresara tan tarde a su casa que queda lejos. Aún tenía casa que compartía con su pareja, pero esa relación terminó y la invité a quedarse conmigo mientras se aclaraba el panorama sentimental y laboral de su vida.

Poco ha estado en casa; regresa a su antiguo hogar para empacar, ordenar y trasladar sus pertenecías, poco a poco. Ya empezó a dar sus clases, de manera que solo compartimos desayunos y cenas. Bueno, yo la acompaño con un café, porque como yo soy muy diurna y me levanto de madrugada, cuando ella despierta mi desayuno está en mis pies. Le hago compañía con un café mientras ella toma su primer alimento del día. Igual en la cena. Ella llega tarde y yo, con costumbres o manías de viejilla, ya he merendado horas antes. Ahí platicamos y yo no tomo café ni nada.

Mañana y tarde, eso sí, la lengua no para. Somos ambas extrovertidas y nos compartimos vivencias y experiencias de cada día. Reflexionamos, sacamos conclusiones y arreglamos el mundo todos los días.

No siento ninguna diferencia entre nosotras. Ella es muy madura y reflexiva para su edad yo, creo, me he vuelto serena, tranquila. Afortunadamente he ido dejando atrás las neurosis y ataques de pánico que siempre me caracterizaron. La vejez me ha dado templanza y “valemadrismo”.

En fin, que esta primera semana ha sido de convivencia sana y muy agradable. Dormimos en la misma recámara, una cama frente a otra. Ella lee o trabaja hasta tarde en su lap top. Yo leo un rato, me pongo antifaz y tapones en los oídos, digo buenas noches y paso al mundo de los sueños. Abro el ojo de madrugada, totalmente descansada. Me levanto despacio, trato de no hacer ruido pues son, quizás, las cuatro y media o cinco de la mañana. Salgo de la habitación con todos mis bártulos, dientes postizos, bata y mi tableta para seguir leyendo mi novela, mientras ella despierta. Corto papaya que ella aborrece para mi desayuno; para ella piña o melón, y dejo todo listo para su primr alimento del dia. Me complace hacer esto por ella, pues siempre anda a la carrera mientras yo paso el día muy sentadota sin nada que hacer.

Nila y Mau, mis dos gatos gemelos, ya se han acostumbrado a su presencia y ella a los dos peludos. Nila le tiene admiración. Ambos la persiguen y olfatean sus maletas y cajas. Se llevan bien los tres y eso me da gusto. El problema son sus pelillos blancos que todo han inundado, pero lo solucionamos con uno de esos rodillos quita pelos.

Creo que ya formamos una linda familia de dos mujeres y dos gatos.

 

Domingo 16 de febrero, en la noche

Regresó agotada, física y anímicamente de tanto empacar, de volver a platicar con el ex novio, de ver injusticias. Tiene miedo a enfrentar ese futuro incierto, de si la beca es segura o no, de cuánto tiempo tendrá que vivir aquí, de cuándo podrá independizarse. Ha estudiado mucho, recapacitado. ¡Ella vale tanto!! Y no se da realmente cuenta. Le han salido cosas mal, como esa relación amorosa de 8 años, y ahora se le ha venido el mundo encima… Yo, que ya cargo mis años, sé muy bien que ese mundo nunca cae, y que se van encontrando soluciones. Traté de tranquilizarla y espero haberlo logrado… pero necesita descansar y lo malo es que no tiene tiempo.

 

17 de febrero 2020

Dejé a mi amiga sola en casa, porque tenía yo compromisos. De todas formas, le sirvió para adelantar en sus estudios y trámites.  Ya la siento totalmente como de la familia. Hasta ahora no hemos tenido ningún tipo de problema y espero que ella se esté sintiendo bien. Después de todo ella es la invitada y yo soy la que está en mi casa como pez en el agua. Seguimos comentando, en las noches, cómo nos ha ido durante la jornada. Y en las mañanas, mientras ella desayuna, siempre hay algo de qué platicar. Me siento muy acompañada y contenta.

 

25 de febrero 2020

Mi amiga está más tranquila. Creo que ya se siente en casa, tiene más confianza. Se empeña en barrer la casa, en restregar pisos para que yo no me agache por eso del dolor de cintura. Ayer fuimos juntas al súper … Ella es de las que observan las etiquetas de los productos con minuciosidad, cotejan precios. Yo soy atarantada y no hago nada de eso… por tanto, mientras ella observaba, yo esperaba y sí, estuve un tanto impaciente. Normal. Eso me ha pasado toda la vida.

Han sido dos días de fin de semana, más dos feriados de Carnaval, lo que nos permitió relajarnos, descansar (ella, pues yo no hago nada y no estoy cansada). Vimos pelis y series de Netflix y lo disfrutamos bastante.

Los gatos ya muy a gusto con ella. Sobre todo, Nila que se le sienta encima y la mira con sus ojos de “cabrito degollao”, como diría mi madre…y que yo sé que es mirada con la que ordena: “¡Ráscame la panza!”.

 

Mañana, miércoles 26

Empiezan las actividades y el corre, corre de mi amiga. Es muy cumplida, puntual, responsable. Esas cualidades son las que hacen, entre otras, congeniar en filosofías de vida y que nos llevemos tan bien.

Me siento a gusto con ella. Acompañada y comprendida. A veces me regaña, ¡mocosa de 37 años! En otras ocasiones soy yo quien le llama la atención y la cuadro…Como es lógico, pues podría ser su abuela.

 

Domingo 4 de marzo 2020

No se oye ni un ruido. Mi amiga trabajando en su computadora en la mesa de la cocina, donde ya hay un sitio para ella desde el primer día, para comer, para trabajar y, mañanas y tardes, conmigo en la otra silla, para platicar.

Yo en mi escritorio, a unos pasos, en mi computadora. ¡Silencio…mujeres trabajando!

Como cualquier familia, cada una a sus ocupaciones, calladitas, que interrumpimos de vez en cuando para decir ¡Salud! Si hubo un estornudo…o para comentar cualquier cosa de novedad, tanto en su trabajo como en el mío.

Seguimos conviviendo en muy buena armonía. Ella es una exagerada. En cuanto se genera un gasto de comida, gas, o lo que sea de la casa, me da su mitad de inmediato. Para que no se acumule –dice– o por si luego ya no tiene para pagarme…mejor saldar deudas.

Anoche platicamos, filosofamos durante una hora, Ella en su cama, frente a la mía… Los gatos durmiendo sobre mis pernas a ratos, o sobre las de ella. Toda la manada junta. Tomamos conciencia que fue un rato de vivir el momento, de disfrutarlo, sin pensar en pasados ni futuros… Ojalá logremos hacer eso minuto a minuto de cada día y no andar con rencores de ayer o fantasías catastróficas de mañana. No es fácil, pero lo intentaremos.

 

6 de marzo 2020

Mi amiga viaja hoy a una pequeña ciudad de Oaxaca a dar un curso en la Universidad. En la mañana, temprano, amanece enojada, porque su madre la sigue llamando y no la deja en paz. Tiene muy mala relación con su madre pero es incapaz de desligarse de ella, de cortar por lo sano. Yo la escucho, le digo que le voy a cobrar por hacerlo ya que, finalmente, eso es lo que hacen los psicólogos. Pero también le hago sugerencias. Esta última fue que cambie de táctica, y en lugar de decirle a su madre que la deje en paz, empezar ella a atosigarla, mandándole mensajes continuos a todas horas del día y de la noche… y al final de cada uno ponerle “Te quiero mucho, mami” … Le da risa, pero le respondo que su táctica de 30 años, de reniegos e intentos de evadir, no le ha resultado, a pesar de los miles de kilómetros que las separan. Nueva estrategia –le digo– Y le da risa. Solo espero que me haga caso. En la vida, la mayor parte de las veces, hay que tener plan B o C, en caso de que el A no funciones, para lidiar con la gente, sea madre, vecina, alumna o quien sea.

Continuará....

martes, 14 de abril de 2020

VIVIENDO JUNTAS EN ENCIERRO

Uno de los proyectos más importantes que VIDAM ha impulsado ha sido el de "Vivir Juntas". Lo iniciaron hace como dos años, Marva y Raquel, principalmente. Tuvieron  una buena experiencia que ya ambas están llevando al papel y algún día nos compartirán.

Hace dos meses, sin  proponerlo, Diana y yo, Rosi, iniciamos esa aventura en un contexto diferente. Diana es una de las más jóvenes de nuestra asociación, una chiquilla de casi 37 años, y yo de 77 recién cumplidos. Dianita se vino a vivir a mi casa temporalmente y aquí sigue. La diferencia de edad no ha importado en absoluto por el gran respeto que nos tenemos.

Nos tomó por sorpresa el coronavirus y el encierro y lo que quiero compartir son mis experiencias de esta convivencia que, para mí, ha sido caída del cielo.

Soy una persona muy acostumbrada a vivir sola. Ni me pesa, ni sufro. Al contrario, lo disfruto. Pero el encierro obligado, durante meses, es otro cuento, ya que antes del virus salía con mucha frecuencia, me juntaba con amigas a alguna clase o cafecito. Estoy segura que sin Diana de compañía, el aislamiento me habría pegado duro.

Por el contrario, a ambas nos hace mucho bien, pues platicamos, intercambiamos ideas. Ella con sus cursos en línea, yo con los míos o mis lecturas, siempre tenemos algo de qué conversar, y de esa manera,  el casi un mes de claustro, se me ha pasado bastante rápido. A ratos me entra la desesperación, sobre todo por la falta de ejercicio, así que los últimos cuatro días me escapo de casa a eso de las 8 am,  doy una caminata de unos 15 minutos por la colonia, muy solitaria, y disfruto del fresquito matinal, de los pajaritos y de las flotes que veo al pasar. Diana me cuida y me da mil recomendaciones antes de salir y lo mismo hago yo con ella cuando tiene que ir de compras pues yo, viejilla, no debo de hacerlo, según las recomendaciones de la Secretaría de Salud.

Recapacito con frecuencia en qué habría sido mi vida de no estar Diana aquí. Como digo líneas arriba, llegó caída del cielo para salvar a esta anciana que, quizás, habría caído en tristezas, añoranzas y depresiones de haber estado completamente sola. Así es la vida, nos premia sin proponerlo y cuando menos lo esperamos.

Así que aquí, sin teorías, sin planificación ex profeso, estamos llevando a cabo una de las premisas de "Vivir juntas": acompañarse y disfrutar de la amistad en momentos en que más lo necesitamos. Con frecuencia pienso en las muchas  personas adultas que deben estar pasando días muy difíciles por este encierro obligado. ¡Todos los días reconozco lo afortunada que soy!

viernes, 20 de diciembre de 2019

MARVA: VIDAM, VIVIENDO JUNTAS EN SORORIDAD

Y Marva que no nos deja descansar. Sigue escribiendo casi a diario y nosotras que andamos ya de vagas gracias al espíritu navideño. Pero aquí estamos para ponernos al día:


Lunes 16 de diciembre.

"Hace varias semanas que no tengo insomnio, pero ahora son las 2:30 de la madrugada y no puedo dormir. Es posible que sea la sobrecarga de adrenalina pues vi, en TV, un maratón de la Guerra de las Galaxias, además del inicio del día que sin haber tomado en cuenta los horarios; acepté una invitación de desayuno a las 10 de la mañana, hora a la que en domingo, ando empijamada; sin embargo fue de lo más amena e interesante: cuatro mujeres adultas mayores con un proyecto para nuestro futuro y el de las personas que ahora cuentan con cuarenta o cuarenta y cinco años y que en 20 más serán mayores.
Estamos preocupadas por nuestras hijas e hijos y cientos, miles de personas que estarán sobre los hombros de los gobiernos que no están preparados y a los que les tocará esta situación difícil (entre las ideas que les dio Harris Harrison en <Cuando el destino nos alcance> y las ideas de Cristina Lagarde, Presidenta del Banco Central Europeo: las y los viejos serán galletas).
La familia que pudiera ser sostén, estará ocupada trabajando y los nietos serán cada vez en menor número como para atender a una persona mayor en condiciones de discapacidad por envejecimiento o enfermedades.
Nosotras, ahora cuatro, intentamos dejar de “preocuparnos” y ocuparnos de encontrar soluciones agradables, funcionales y posibles: en calidad de grupo piloto.
Partimos desde nuestra experiencia personal enumerando las necesidades que cada una presenta en este momento, somos ejemplo de lo que a las mujeres nos sucede, una con un esposo aún, otra con una familia que la cuida y protege hasta incapacitarla, la tercera sin el apoyo familiar cercano y la cuarta, con una familia acogedora pero ocupada en sus propios quehaceres de sobre vivencia.
Pensamos en lo qué pasa con las mujeres (estadísticamente en mayor número que los hombres) que se quedan solas: por decisión personal, por abandono o viudez, ya que es bien sabido que los hombres tienen mayor tendencia a abandonar y las mujeres tenemos mayor supervivencia que los señores.
Es de gran utilidad la experiencia VIDAM “Viviendo juntas en sororidad” que experimentamos cuatro personas y la asociación, durante un año. De este experimento surgen muchas conclusiones que debemos tomar en cuenta al momento de planear el nuevo proyecto.
Entre los comentarios que hicimos hubo varios muy interesantes y significativos, como el número de habitantes de un espacio piloto, si se hace el proyecto mixto (mujeres y hombres) y con alguna pareja, con el debido reglamento que establezca las bases para evitar conflictos internos.
El punto, para mi el más interesante, fue darnos cuenta de la importancia de ensayar nuevas formas de vinculación, aparte de las ya conocidas y obligadas por el sistema social; que correspondería al “Ciclo vital de la familia” que tan esquemática y claramente describió Lauro Estrada Inda allá por 1960 y que varios autores han tratado.
En una primera etapa que es la formación de la familia o sea la pareja, es claro que las necesidades biológicas tanto de conservación de la especie como las hormonales: una consecuencia de la otra, eran (la definición de pareja y familia ya no es la misma) el principal motor de la formación del grupo que se ha sublimado por medio de la religión y regido por las leyes de la posesión (de fulano) o pertenencia, en un atento cuidado del capital personal o familiar y que requiere de una forma de vinculación en la que va de por medio el deseo sexual o erotismo y la satisfacción de este, la procreación (no en todos los casos), el amor, acompañamiento, cuidado, comprensión, apoyo y protección de una/o al otro/a; el capital y la apariencia social: son prioritarios en este orden de imposición social.
En una segunda y tercera etapa están: la familia con hijos pequeños y la familia con adolescentes, en las que aumentan las formas del vínculo por la protección, educación e instrucción a los críos.
La cuarta etapa es el desprendimiento de los hijos /as. La quinta “Cuando los hijos de van” y la pareja se queda nuevamente como par, si es que no se ha ido uno de los dos integrantes de la pareja. En la etapa de “nido vacío” se retoman las costumbres y si bien les va, la forma del vínculo inicial; todo dentro de los cánones impuestos por un sistema social. Pero... ¿Qué pasa cuando uno del par se queda solo o sola? La forma de vincularse con la sociedad es diferente para hombres y mujeres, aunque a ambos sexos le llega con facilidad la soledad aun viviendo con la familia. De esto la importancia de reestructurar los valores y motivos de la vinculación familiar o grupal en aras de una convivencia entre iguales, ¿Será crear una nueva forma de vinculación para la "sexta etapa”? que no ha sido considerada y vale documentar puesto que aún no somos muchas generaciones que tenemos un promedio de esperanza de vida tan alto, donde "la familia" o grupo toma otros parámetros para cimentarse: con lo más importante y necesario en esta etapa de nuestra vida: el acompañamiento necesario, cuidados, cohesión, apoyo, identificación por la etapa etaria y disfrute de la vida con felicidad, satisfacción y tranquilidad… ¡Por el tiempo que sea!


Continuará...

martes, 12 de febrero de 2019

VIDAM A. C. Vida digna para personas adultas mayores: VIDAM "viviendo juntas" dispone de lugar para una ...

VIDAM A. C. Vida digna para personas adultas mayores: VIDAM "viviendo juntas" dispone de lugar para una ...: Queridas personas que nos siguen: Como hemos comentado anteriormente, iniciamos este año el proyecto de "Viviendo juntas" en la ...

viernes, 11 de enero de 2019

VIDAM A. C. Vida digna para personas adultas mayores: Compartiendo la vivienda: Idea generalizada en tod...

VIDAM A. C. Vida digna para personas adultas mayores: Compartiendo la vivienda: Idea generalizada en tod...: Nuestra idea de construir una comunidad para que todas y todos podamos vivir juntos en nuestra tercera edad, compartiendo experiencias, chis...

Compartiendo la vivienda: Idea generalizada en todo el mundo

Nuestra idea de construir una comunidad para que todas y todos podamos vivir juntos en nuestra tercera edad, compartiendo experiencias, chistes, bailes, música y mucho más, no es la única en el mundo. Poco a poco han ido surgiendo grupos de personas mayores que tienen la necesidad de vivir  juntas, puesto que la vida moderna las lleva a la soledad y abandono, voluntario o no, de sus familias. Son personas, por lo demás, que al igual que nosotras/os, todavía nos sentimos útiles y con ideas y energía para compartir en nuestro entorno. Aquí un ejemplo que acaba de llegarnos:


https://www.muhimu.es/comunidad/cohousing-viviendas-colaborativas-vivir-la-vejez-otra-manera/?fbclid=IwAR3jJUItTO9E-raqiQkeyN57W50-YI8Hoq8yzZepwKMaXzMyezt_z28mZvo

jueves, 6 de diciembre de 2018

VIDAM A. C. Vida digna para personas adultas mayores: Vivir Juntas

VIDAM A. C. Vida digna para personas adultas mayores: Vivir Juntas: Casi desde sus orígenes, VIDAM, A.C. contempló la idea de "vivir juntas" en una comunidad autosustentable, con pequeñas cabañas in...

martes, 2 de enero de 2018

2017 viviendo juntas: Marva


Hace varios años conocí la asociación VIDAM a través de Raquel Martínez, en unas mesas de discusión y propuestas sobre la problemática de las personas adultas mayores. Comencé a reunirme con el grupo para tomar unas clases de creación literaria y me enganché con todas mis fuerzas a sus proyectos, sobre todo uno en especial, compartir una casa entre varias amigas adultas mayores: Para apoyarnos, cuidarnos y hablar de lo mismo que vivimos y, tal vez compartimos, hace varios años.

El éxodo, en busca de un hogar se inició después de valorar cuántas y quiénes estábamos decididas a “vivir juntas”. Éramos seis, un buen grupo para iniciar.

En las primeras visitas a “la casa prometida”, una a una y en cada casa, fueron surgiendo las necesidades reales o pretextadas para no quedarse en el grupo ahora llamado “Viviendo Juntas”.
Como en la canción de los perritos que dice “yo tenía, yo tenía”, nos fuimos haciendo menos y solo quedamos tres, decididas a vivir juntas.

De esta experiencia surgieron muchas dudas.

Quizá alguno o alguna de nosotras vivió con amigas o amigos durante la época de estudiante. Las preguntas son: ¿Por qué ahora ya no podemos convivir entre iguales? ¿Será que el sistema social nos enseña que tenemos que vivir para y con los hijos e hijas principalmente, que es a las que les cargamos la mano con eso de los roles de género: mujer para cuidar enfermos y ancianos? ¿O que la cultura de la vejez nos dice que las viejas tienen que sentarse a tejer o cuidar nietos y los viejos a leer el periódico o ver la tele?, ¿Dejar que los jóvenes administren nuestro dinero y nuestra vida? ¿Que tenemos que vivir la soledad en compañía de una familia con intereses diferentes a los nuestros pues, es preferible a la soledad, el abandono y hacinamiento de un asilo como los que tenemos en la ciudad?

Este proyecto de VIDAM abrió para mí una alternativa digna donde seguir siendo útil y en compañía de iguales.

Estamos en el experimento. Si quieres participar, conoce VIDAM:

Facebook VIDAM:    https://www.facebook.com/vidadigna13/

y aquí,  su blog, https://vidamvidadignapersonasadultasmayores.blogspot.mx/

Pronto tendremos una reunión informativa.