Marva nos comparte:
"El experimento “VIVIENDO JUNTAS EN SORORIDAD” sigue avanzando
Haber encontrado este grupo VIDAM para compartir expectativas y esperanzas ha sido maravilloso, concreta la frase
“La unión hace la fuerza”. El poder compartir y
vivir proyectos que generen un cambio hacia lo positivo en nuestro país,
conciencias y cultura es un proceso difícil que debe hacerse en
compañía.
Este experimento, que así lo llamo porque
realmente el sistemas de creencias de nuestra población, poco abona a la
convivencia entre iguales que no sean unidos por consanguinidad, el
registro civil o la bendición de dios, es el inicio
del rompimiento de varias construcciones sociales que nos impiden vivir
plenamente a las personas adultas mayores.
Solamente existen las cárceles, los espacios
disfrazados para menores sin familia o infractores, casas para
personas mayores en las que juntan a iguales y no por su voluntad ni para
ayudarles a vivir felizmente. Nuestra sociedad no está formada
para la convivencia, somos “nucleares”, “La familia es el núcleo más
pequeño de la sociedad” y la defendemos igual que los gobiernos (DIF) y
las religiones, aunque en ellas no haya existido realmente una como la
que nos muestran la “divina familia” que no
es consanguínea, como la única forma de convivencia sana y viable en
este sistema.
La primera vez que comenté este experimento yo misma me cuestionaba “No sé si estoy loca o soy muy valiente o interesada en experimentar”; me acariciaron con un “eres valiente “
y hasta recibí felicitaciones. A diez meses de
iniciado y a dos de terminar, sigo en la duda de mi loquera, veo que mi
valor esta fortalecido por la idea de lograr espacios de convivencia en
calidad y calidez para mis congéneres, y que
mi interés por experimentar es producto de mi propia trayectoria de
vida. En 73 años he vivido los cambios importantes en cuanto a derechos
de las mujeres: 1953 disfrute la felicidad de mi madre al saber que se
había logrado el voto para las mujeres; 1968
participé activamente en busca y exigencia de un cambio
democrático en el país, mayores libertades políticas y civiles y menor
desigualdad; los movimientos feministas ya hacían su trabajo planteando
la libertad
sexual de las mujeres y la incipiente información sobre la píldora
anticonceptiva, asomaba mi etapa hippie contra el consumismo
capitalista. Movimientos que ya tenían tiempo de haber sido detonados en
otros países o por varios grupos en nuestro país.
Conjuntando los logros de
los derechos de las mujeres sobre la decisión sobre sus cuerpos, y la
aparición de la píldora anticonceptiva, en 1969 los médicos mexicanos
son autorizados a prescribirlas y la campaña
de información de la misma se inicia, y ahí voy yo, con un equipo de
dos enfermeras y un pasante de medicina, a transmitir la información
sobre los beneficios de la píldora en las comunidades rurales de
Xochimilco. Visitamos escuelas donde informábamos a padre
y madres de familia, a la casa del campesino donde las autoridades habían
citado a la población, y a familias, casa por casa, en algunos lugares. El
trabajo fue arduo durante dos años y riesgoso: nos corretearon los
curas, los maridos que hasta pistola y machetes sacaba,
los maestros y alguna maestra, y hasta los perros. A cincuenta años de
este acto de información y trabajo para el cambio de paradigmas me
siento orgullosa de haber sido de las iniciadoras.
Regreso al experimento
“Viviendo juntas en sororidad”, pues siento muy parecida, la
posibilidad de vivir en compañía de iguales. No solo es el hecho de
espantar la soledad o ahorrar dinero compartiendo, es un
proceso de rompimiento con lo establecido acerca de las personas
mayores, fortalecimiento de nuestra autonomía, capacidades aún vigentes,
saberes, y decisiones. Es romper el mito de que solo en “familia” se
puede vivir los últimos años, es aprender a formar
esa nueva familia por vínculos afectivos, por identificación
generacional, acompañamiento, cuidado mutuo, intercambio de saberes,
diversión con las mismas actividades o recuerdos.
No creo vivir otros cincuenta años para ver el cambio en la
sociedad como con la píldora, pero otros 20 Sí… Tengo agenda hasta los
94…"
Marva Elvia Garcimarrero Ochoa
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