Experimento de "Viviendo Juntas"

25 de  mayo 2019

Marva nos comparte:

"El experimento “VIVIENDO JUNTAS EN SORORIDAD” sigue avanzando
Haber encontrado este grupo VIDAM para compartir expectativas y esperanzas ha sido maravilloso, concreta la frase  “La unión hace la fuerza”. El poder compartir y vivir proyectos que generen un cambio hacia lo positivo en nuestro país, conciencias y cultura es un proceso difícil que debe hacerse en compañía.
Este experimento, que así lo llamo porque realmente el sistemas de creencias de nuestra población, poco abona a la convivencia entre iguales que no sean unidos por consanguinidad, el registro civil o la bendición de dios, es el inicio del rompimiento de varias construcciones sociales que nos impiden vivir plenamente a las personas adultas mayores.
Solamente existen las cárceles, los espacios disfrazados para menores sin familia o infractores, casas para personas mayores en las que juntan a iguales y no por su voluntad ni para ayudarles a vivir felizmente. Nuestra sociedad no está formada para la convivencia, somos “nucleares”, “La familia es el núcleo más pequeño de la sociedad” y la defendemos igual que los gobiernos (DIF) y las religiones, aunque en ellas no haya existido realmente una como la que nos muestran la “divina familia” que no es consanguínea, como la única forma de convivencia sana y viable en este sistema.
La primera vez que comenté este experimento yo misma me cuestionaba “No sé si estoy loca o soy muy valiente o interesada en experimentar”; me acariciaron con un “eres valiente “  y hasta recibí felicitaciones. A diez meses de iniciado y a dos de terminar, sigo en la duda de mi loquera, veo que mi valor esta fortalecido por la idea de lograr espacios de convivencia en calidad y calidez para mis congéneres, y que mi interés por experimentar es producto de mi propia trayectoria de vida. En 73 años he vivido los cambios importantes en cuanto a derechos de las mujeres: 1953 disfrute la felicidad de mi madre al saber que se había logrado el voto para las mujeres; 1968 participé activamente en busca y exigencia de un cambio democrático en el país, mayores libertades políticas y civiles y menor desigualdad; los movimientos feministas ya hacían su trabajo planteando la libertad sexual de las mujeres y la incipiente información sobre la píldora anticonceptiva, asomaba mi etapa hippie contra el consumismo capitalista. Movimientos que ya tenían tiempo de haber sido detonados en otros países o por varios grupos en nuestro país.
Conjuntando los logros de los derechos de las mujeres sobre la decisión sobre sus cuerpos, y la aparición de la píldora anticonceptiva, en 1969 los médicos mexicanos son autorizados a prescribirlas y la campaña de información de la misma se inicia, y ahí voy yo, con un equipo de dos enfermeras y un pasante de medicina, a transmitir la información sobre los beneficios de la píldora en las comunidades rurales de Xochimilco. Visitamos escuelas donde informábamos a padre y madres de familia, a la casa del campesino donde las autoridades habían citado a la población, y a familias, casa por casa, en algunos lugares. El trabajo fue arduo durante dos años y riesgoso: nos corretearon los curas, los maridos que hasta pistola y machetes sacaba, los maestros y alguna maestra, y hasta los perros. A cincuenta años de este acto de información y trabajo para el cambio de paradigmas me siento orgullosa de haber sido de las iniciadoras.
Regreso al experimento “Viviendo juntas en sororidad”, pues siento muy parecida, la posibilidad de vivir en compañía de iguales. No solo es el hecho de espantar la soledad o ahorrar dinero compartiendo, es un proceso de rompimiento con lo establecido acerca de las personas mayores, fortalecimiento de nuestra autonomía, capacidades aún vigentes, saberes, y decisiones. Es romper el mito de que solo en “familia” se puede vivir los últimos años, es aprender a formar esa nueva familia por vínculos afectivos, por identificación generacional, acompañamiento, cuidado mutuo, intercambio de saberes, diversión con las mismas actividades o recuerdos.  No creo vivir otros cincuenta años para ver el cambio en la sociedad como con la píldora, pero otros 20 Sí… Tengo agenda hasta los 94…"


Marva Elvia Garcimarrero Ochoa

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