lunes, 9 de septiembre de 2019

MARVA: CÓMO SE VIVE EL CÁNCER. XIII

Dejamos descasar a Marva un  par de días... En realidad descansamos todas, pero aquí seguimos. A continuar con los interesantísimos e inspiradores relatos de nuestra amiga...

24 de agosto de 2019


"Han pasado varios días y cada uno tiene algo nuevo, una sorpresa, una desilusión, un enojo, una frustración, pero al final hay satisfacciones.

Un simple cambio de médica por médico hizo, en el proceso, desbordar todos estos sentimientos y surgir preguntas como...

 ¿Dónde está la ética y el respeto a la vida de alguien? Cuando una persona en la que deposité con confianza mi vida se me presenta como una mercenaria de la medicina haciendo dobles cobros: a la institución que me ampara y a mí directamente por un mismo tratamiento. Y cuando yo reclamo se niega a atenderme. Eso es lo que se llama “Tirar el Arpa” sin escrúpulos. 

Pues bien, el cambio fue benéfico, no solo para mi salud física y mental sino para mi bolsillo y el de la institución que me protege la salud, pues las recetas de más de $100,000 no serán necesarias.
Por el momento prosigo con radioterapia hasta completar seis semanas para hacer una nueva valoración y entonces, proponer un esquema de quimioterapia o no. Esto permitirá que mi cuerpo tenga el mínimo de toxicidad posible y una mayor resistencia. No recibiré la quimio “tan brava” y tan cara que me había programada mi anterior tratante. 
 
Estos ires y venires acompañada de mi nieta, mi nieto, hija, hijos, y demás, me han hecho pensar, quizá recordar, etapas de mi vida que en igualdad de circunstancias se dieron con personas de mi familia. Viene a  mi mente cómo me sentía y quiero entender los sentimientos y emociones de ellos y ellas.
Ese jaloneo entre el compromiso con mi propia familia elegida y mi madre; ese tiempo compartido que no alcanza para satisfacer, como dice el refrán, "a dos amos pues con alguien queda mal"; ese sentimiento de hacer lo que está en sus manos y la impotencia de no poder resolver miles de cosas que no están dentro del ámbito de cada quien; ese sentimiento de incertidumbre cuando se planea algo y entra la duda de si habrá tiempo para hacerlo; esa duda de las opiniones de las personas que ya vivieron esto, bien o mal; o de los médicos que se contradicen o se solapan por eso de que “perro no come perro” pero se les nota en la cara el desacuerdo. 
 
Finalmente cuando encontré alguien que, con toda la ética y calidad humana, se refiere a mi enfermedad con palabras claras, con planteamientos lógicos y con protocolos de tratamiento en mano para decirte que eso es lo que va a hacer y te explica el por qué no lo otro, es de lo más alentador y tranquilizante o al menos es emocionalmente más curativo que las grandes y caras recetas de los comerciantes de la medicina..."

Continuará...

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