viernes, 31 de julio de 2020

MARVA: YA MERO. CÓMO SE VIVE EL CÁNCER XXIX

Nuestra querida Marva ya va de salida y si no fuera por Covid estaría ya dando brincos, viajando, trabajando y sobre todo, sin "Bolsorita". Pero si algo ha aprendo es a tener paciencia y vivir día a día, como se vayan presentando la diferentes situaciones, a veces llamadas piedritas en el camino, que nos trae la vida.

Sin más, aquí tenemos su testimonio:

"Hace rato me dormí con la inquietud que da la incertidumbre del pensar en que mañana martes tengo cita con mi oncólogo y aun así concilie el sueño.
Ahora son las dos y media de la madrugada, desperté para ir al baño y ya no pude volver a dormir. Mañana, no es mañana, es hoy por la tarde; ya es martes, en unas horas tendré la entrevista decisiva con mi médico para saber ¿Qué sigue? Solo hay de tres, o el cáncer está controlado y curado, o no fue posible la cura y estoy en proceso de morir en poco tiempo o me da el Covid y de igual manera o sobrevivo o me muero. No me asusta ninguna de estas alternativas. Finalmente es vivir o morir pero el problema es ¿Cómo? Con el cáncer la lucha va a ser fuerte y constante porque lo voy a convertir en una enfermedad crónica de unos 20 o 25 años para morirme a los 94 o más allá… Si está controlado ya no habrá lucha pero sí sobre vigilancia de mi estado en general. Tendré que protegerme del virus del SARS Covi 2 mientras recobro salud y fuerzas para enfrentarlo pues de todos modos me va a dar, ya hay muchas personas de mi edad y más, que lo han sobrevivido y que la han pasado como una gripa prerrísima, y nada más, pero son personas viejas con una vida sana. Ahora la pregunta es: en caso de que tuvieran que intubarme y ponerme un respirador artificial, casi puesta de cabeza, sin comer ni hablar, y dormida con fármacos durante 15 días, ¿lo aceptaría? o será necesario agregar este caso a la voluntad anticipada.
Ya son las tres con 25 minutos, y no hay brujas, así que iniciaré mi propósito de cuidarme y me voy a dormir para tener el descanso reparador que necesito. Al rato, después de la consulta le sigo…

¡Bueno! pues llegué a la consulta a las cinco cuarenta y el Dr. estaba con una paciente aún; esperamos unos minutos y entramos: su alegría, buen humor y calidez son realmente acogedores y prometedores de paz. Comentamos sobre mi estado con exámenes laboratoriales en mano, me habló de una ligera anemia y de la necesidad de subir defensas para que esté yo lista y preparada para el Covid 19, platicamos del bicho, tema obligado en toda conversación y coincidimos en que “de que nos va a dar, nos va a dar” pero que en un organismo fortalecido, sano y limpio por dentro y por fuera no es mortal necesariamente. Salí de la consulta al filo de las seis y media de la tarde, sabiendo que mi enfermedad está controlada, que necesitaré estar pendiente de hacerme una revisión cada mes, y que poco a poco los síntomas indeseables irán desapareciendo de hoy al 2040 y más allá. Pero mi vida está asegurada por lo pronto y tendré que vivirla ¡a todo dar!…

Continuará...

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