martes, 5 de enero de 2021

VIVIENDO JUNTAS: DIARIO DE DOS MUJERES Y DOS GATOS

En algún momento, en este blog de VIDAM, les hemos contado de nuestro proyecto madre de "Vivir juntas". Hoy les platicamos de un pequeño avance en ese sentido, que se dio de una manera casual y espontánea, pero que prueba que ese plan no es tan descabellado y que sí se puede.

8 de febrero 2020

Hace una semana que mi amiga vive conmigo.  Yo soy ya viejilla, de esas que ahora llaman personas adultas mayores, y ella tiene 37 años. La verdad, ha sido muy fácil.

Ya habíamos compartido la misma recámara en una que otra ocasión. La última fue la pasada Navidad que se quedó a dormir para que no regresara tan tarde a su casa que queda lejos. Aún tenía casa que compartía con su pareja, pero esa relación terminó y la invité a quedarse conmigo mientras se aclaraba el panorama sentimental y laboral de su vida.

Poco ha estado en casa; regresa a su antiguo hogar para empacar, ordenar y trasladar sus pertenecías, poco a poco. Ya empezó a dar sus clases, de manera que solo compartimos desayunos y cenas. Bueno, yo la acompaño con un café, porque como yo soy muy diurna y me levanto de madrugada, cuando ella despierta mi desayuno está en mis pies. Le hago compañía con un café mientras ella toma su primer alimento del día. Igual en la cena. Ella llega tarde y yo, con costumbres o manías de viejilla, ya he merendado horas antes. Ahí platicamos y yo no tomo café ni nada.

Mañana y tarde, eso sí, la lengua no para. Somos ambas extrovertidas y nos compartimos vivencias y experiencias de cada día. Reflexionamos, sacamos conclusiones y arreglamos el mundo todos los días.

No siento ninguna diferencia entre nosotras. Ella es muy madura y reflexiva para su edad yo, creo, me he vuelto serena, tranquila. Afortunadamente he ido dejando atrás las neurosis y ataques de pánico que siempre me caracterizaron. La vejez me ha dado templanza y “valemadrismo”.

En fin, que esta primera semana ha sido de convivencia sana y muy agradable. Dormimos en la misma recámara, una cama frente a otra. Ella lee o trabaja hasta tarde en su lap top. Yo leo un rato, me pongo antifaz y tapones en los oídos, digo buenas noches y paso al mundo de los sueños. Abro el ojo de madrugada, totalmente descansada. Me levanto despacio, trato de no hacer ruido pues son, quizás, las cuatro y media o cinco de la mañana. Salgo de la habitación con todos mis bártulos, dientes postizos, bata y mi tableta para seguir leyendo mi novela, mientras ella despierta. Corto papaya que ella aborrece para mi desayuno; para ella piña o melón, y dejo todo listo para su primr alimento del dia. Me complace hacer esto por ella, pues siempre anda a la carrera mientras yo paso el día muy sentadota sin nada que hacer.

Nila y Mau, mis dos gatos gemelos, ya se han acostumbrado a su presencia y ella a los dos peludos. Nila le tiene admiración. Ambos la persiguen y olfatean sus maletas y cajas. Se llevan bien los tres y eso me da gusto. El problema son sus pelillos blancos que todo han inundado, pero lo solucionamos con uno de esos rodillos quita pelos.

Creo que ya formamos una linda familia de dos mujeres y dos gatos.

 

Domingo 16 de febrero, en la noche

Regresó agotada, física y anímicamente de tanto empacar, de volver a platicar con el ex novio, de ver injusticias. Tiene miedo a enfrentar ese futuro incierto, de si la beca es segura o no, de cuánto tiempo tendrá que vivir aquí, de cuándo podrá independizarse. Ha estudiado mucho, recapacitado. ¡Ella vale tanto!! Y no se da realmente cuenta. Le han salido cosas mal, como esa relación amorosa de 8 años, y ahora se le ha venido el mundo encima… Yo, que ya cargo mis años, sé muy bien que ese mundo nunca cae, y que se van encontrando soluciones. Traté de tranquilizarla y espero haberlo logrado… pero necesita descansar y lo malo es que no tiene tiempo.

 

17 de febrero 2020

Dejé a mi amiga sola en casa, porque tenía yo compromisos. De todas formas, le sirvió para adelantar en sus estudios y trámites.  Ya la siento totalmente como de la familia. Hasta ahora no hemos tenido ningún tipo de problema y espero que ella se esté sintiendo bien. Después de todo ella es la invitada y yo soy la que está en mi casa como pez en el agua. Seguimos comentando, en las noches, cómo nos ha ido durante la jornada. Y en las mañanas, mientras ella desayuna, siempre hay algo de qué platicar. Me siento muy acompañada y contenta.

 

25 de febrero 2020

Mi amiga está más tranquila. Creo que ya se siente en casa, tiene más confianza. Se empeña en barrer la casa, en restregar pisos para que yo no me agache por eso del dolor de cintura. Ayer fuimos juntas al súper … Ella es de las que observan las etiquetas de los productos con minuciosidad, cotejan precios. Yo soy atarantada y no hago nada de eso… por tanto, mientras ella observaba, yo esperaba y sí, estuve un tanto impaciente. Normal. Eso me ha pasado toda la vida.

Han sido dos días de fin de semana, más dos feriados de Carnaval, lo que nos permitió relajarnos, descansar (ella, pues yo no hago nada y no estoy cansada). Vimos pelis y series de Netflix y lo disfrutamos bastante.

Los gatos ya muy a gusto con ella. Sobre todo, Nila que se le sienta encima y la mira con sus ojos de “cabrito degollao”, como diría mi madre…y que yo sé que es mirada con la que ordena: “¡Ráscame la panza!”.

 

Mañana, miércoles 26

Empiezan las actividades y el corre, corre de mi amiga. Es muy cumplida, puntual, responsable. Esas cualidades son las que hacen, entre otras, congeniar en filosofías de vida y que nos llevemos tan bien.

Me siento a gusto con ella. Acompañada y comprendida. A veces me regaña, ¡mocosa de 37 años! En otras ocasiones soy yo quien le llama la atención y la cuadro…Como es lógico, pues podría ser su abuela.

 

Domingo 4 de marzo 2020

No se oye ni un ruido. Mi amiga trabajando en su computadora en la mesa de la cocina, donde ya hay un sitio para ella desde el primer día, para comer, para trabajar y, mañanas y tardes, conmigo en la otra silla, para platicar.

Yo en mi escritorio, a unos pasos, en mi computadora. ¡Silencio…mujeres trabajando!

Como cualquier familia, cada una a sus ocupaciones, calladitas, que interrumpimos de vez en cuando para decir ¡Salud! Si hubo un estornudo…o para comentar cualquier cosa de novedad, tanto en su trabajo como en el mío.

Seguimos conviviendo en muy buena armonía. Ella es una exagerada. En cuanto se genera un gasto de comida, gas, o lo que sea de la casa, me da su mitad de inmediato. Para que no se acumule –dice– o por si luego ya no tiene para pagarme…mejor saldar deudas.

Anoche platicamos, filosofamos durante una hora, Ella en su cama, frente a la mía… Los gatos durmiendo sobre mis pernas a ratos, o sobre las de ella. Toda la manada junta. Tomamos conciencia que fue un rato de vivir el momento, de disfrutarlo, sin pensar en pasados ni futuros… Ojalá logremos hacer eso minuto a minuto de cada día y no andar con rencores de ayer o fantasías catastróficas de mañana. No es fácil, pero lo intentaremos.

 

6 de marzo 2020

Mi amiga viaja hoy a una pequeña ciudad de Oaxaca a dar un curso en la Universidad. En la mañana, temprano, amanece enojada, porque su madre la sigue llamando y no la deja en paz. Tiene muy mala relación con su madre pero es incapaz de desligarse de ella, de cortar por lo sano. Yo la escucho, le digo que le voy a cobrar por hacerlo ya que, finalmente, eso es lo que hacen los psicólogos. Pero también le hago sugerencias. Esta última fue que cambie de táctica, y en lugar de decirle a su madre que la deje en paz, empezar ella a atosigarla, mandándole mensajes continuos a todas horas del día y de la noche… y al final de cada uno ponerle “Te quiero mucho, mami” … Le da risa, pero le respondo que su táctica de 30 años, de reniegos e intentos de evadir, no le ha resultado, a pesar de los miles de kilómetros que las separan. Nueva estrategia –le digo– Y le da risa. Solo espero que me haga caso. En la vida, la mayor parte de las veces, hay que tener plan B o C, en caso de que el A no funciones, para lidiar con la gente, sea madre, vecina, alumna o quien sea.

Continuará....

3 comentarios:

  1. ¡¡Muy buena historia!! Un ejemplo de lo posoble de "viviendo juntas"

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  2. ¡Que excelente experiencia!! Creo que si podemos cambiar y tener plan B y C incluso. gracias por compartir y espero la segunda parte.

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  3. Muy buena historia. Gracias por compartir

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