miércoles, 24 de marzo de 2021

UN VIDEO PARA QUE NOS CONOZCAN MEJOR

 Aquí seguimos, aunque un tanto silenciosas porque nuestras actividades se han visto reducidas debidas a la sana distancia, quédate en casa y demás medidas obligatorias por la pandemia. Sin embargo, recientemente estamos renovando esfuerzos en línea; hemos ido logrando dominar estas herramientas tecnológicas que tanto asustan a las personas mayores. La verdad es que son una maravilla, y una vez que se le agarra la maña, no son difíciles.

Queremos compartirles un video para que nos conozcan mejor y nos vean en acción, muy modernas y actualizadas en la tecnología de avanzada.😉😉


Nos encantaría que nos pongan sus comentarios en el espacio abajo, pues eso nos sirve para ver si vamos bien o damos unos cuantos pasitos para atrás. ¡Mil gracias!


miércoles, 24 de febrero de 2021

UNA MUESTRA DE NUESTROS TALLERES DE PINTURA EN LÍNEA

 Hoy hicimos un ensayo de grabación de nuestro taller de pintura que se ha convertido en taller de arte en general. Dedicamos una hora a hablar del arte de algún país, o la pintura de algún artista famoso. Las chicas (viejillas de la nueva ola) buscan información y la que hace de maestra, busca fotos ilustrativas del tema para compartir en pantalla. La segunda hora, cada una en su casa, dibuja un tema, mientras la maestra nos lee cuentos o nos comparte alguna anécdota. A veces, incluso, nos ponemos a cantar, otras hacemos bromas, contamos chistes, albureamos y, en general, la pasamos re bien. 

¡Las y los invitamos a unirse a nuestro grupo! Estamos aprendiendo mucho y nos divertimos. Creemos que nos hemos adaptado bien al encierro por el Covid.

Ya nos comentarán qué les pareció el video:



lunes, 15 de febrero de 2021

NUESTRO LOGO

Después de la pequeña introducción anterior, les platicaremos un poco el significado de nuestro logo, con el cual nos identificamos mucho.


MEN (Águila-glifo maya) Lugar de la transformación donde se oculta el sol. Es el último paso evolutivo del ser humano. Simboliza la conexión de todas las mentes, la conciencia colectiva del planeta. Es el momento de dar gracias por todo lo que uno tiene. Es el día del águila, de dar ejemplos de tranquilidad y de enseñar a mantener la mente en el único tiempo que existe: El presente.

jueves, 11 de febrero de 2021

CRISTINA NOS CUENTA SU HISTORIA 3

 Bienvenidos amigas y amigos. Hoy seguiremos con la interesante historia de nuestra querida Cristina, socia fundadora de nuestra Asociación.

Aprovechamos para hacer una invitación a las personas mayores que nos siguen, pero también a jóvenes o  personas adultas jóvenes, para que nos escriban aquí mismo, abajo, con sus comentarios, o pidiendo más información sobre nuestras actividades. Con gusto responderemos a la brevedad. ¡Mil gracias!

Cristina nos sigue relatando:

"Habían decidido finalmente EXPULSARMEEEE!!!!  Nunca olvidaré la cara de decepción de mi madre por tenerme que llevar con ella. Por el camino le iba diciendo que yo la ayudaría a lavar y a limpiar, que no sería una carga y que me portaría bien, mi madre no decía nada, solo lloraba, fue cuando comprendí que no me quería.

 SILVIO

No soy poetisa como Sor Juana para dedicarle un verso, pero si soy nostálgica como para acordarme de él a veces y dedicarle un espacio, aunque sea breve. A Silvio Rodríguez lo conocí en el teatro de la Ciudad en el Distrito Federal. Entonces yo trabajaba para Radio Educación de RTV en los estudios Churubusco, haciendo programas sobre música.  Tenía unos quince días consiguiendo material y música cubana pues había  empezado a redactar guiones  para hablar no sólo de la Nueva Trova Cubana sino de otros grupos musicales interesantes que estaban surgiendo en Cuba como Irakere o Síntesis. Fue entonces que vinieron Noel Nicola y Silvio a México a dar unos conciertos. Tomé mi grabadora y me lancé al Teatro de la Ciudad. Llegué mucho antes de que empezara el concierto y me apersoné en los camerinos pues quería solicitarles una entrevista para mis programas de Historia de la música Cubana. Por supuesto no era la única que quería una entrevista, había gente esperando hablar con ellos. Noel estaba enojado y despotricando en su camerino porque Televisa y sus estaciones de radio solo estaban interesados en entrevistar a la "estrella", a Silvio, y no quería hablar con nadie.  Vi a Silvio que venía a calmar a Noel y le dije que venía de Radio Educación (una estación que ellos conocían muy bien), que no era Televisa ni TV Azteca. Fue entonces que Noel se calmó y accedieron a darme la entrevista al otro día en su hotel. Llegado el momento solo estuve con Silvio pues Noel había tenido que salir. Lo entrevisté, hablamos y me invitó a escuchar sus últimas composiciones en su habitación donde tenía su guitarra. Ahí pensé ¡chin! Que tentador, pero yo no quiero esto, ¿Qué tal si se pone romántico???  Afortunadamente no fue así, estuvo cantando para mí y me dijo quiero que oyera esos: Mi unicornio azul…ayer se mee perdioo…” yo quedé fascinada con la pieza pues no hablaba de la revolución como todas las que le conocía. Al finalizar me dijo que le gustaría incluirla en el concierto que daría al otro día pero que dudaba pues no era lo que el público esperaba de él; yo le respondí enérgicamente que se equivocaba, que la pieza era una joya y que a la gente le encantaría, que no lo dudara, me invitó a su concierto para día siguiente. Era de noche, llegué directo a sus camerinos, Noel se disculpó y me prometió una entrevista para más tarde. Silvio entró y yo vi desde bambalinas toda la representación, hacia el final; dijo que cantaría una canción nueva, que había dudado en hacerlo pero que una amiga querida le había incitado a hacerlo, y así se estrenó "El Unicornio Azul" en México, antes de que se grabara; por supuesto la ovación fue total. Cuando terminó me pidió que los esperara, que se querían ir conmigo al hotel si yo los llevaba. Los fans se agolpaban para entrar a los camerinos, una mujer le llevó un hermoso ramo de rosas que una vez recibido me regaló. De ahí en adelante no nos separamos más que cuando él tuvo gira por el interior de la república. Pero en algún momento el príncipe se convierte en sapo. Una vez que se quedó a dormir en mi casa, vio los programas de radio que estaba haciendo, recuerdo que hablaba de cómo se formó el grupo “Síntesis” y de lo buenos músicos que eran. De repente se quedó callado y me dijo : “Aquí hay un error, hablas de un tipo que en una gira desertó, no deberías ni mencionarlo, hay que quitarlo, borrarlo de la historia musical cubana” . Me acerqué a ver de quien hablaba y era nada menos que el fundador, director y arreglista del grupo Frank Purcell. Entonces le dije que me dolía que hubiera desertado, y me respondió: a mi más….era una amigo muy cercano el hijoeputa,  y  nos traicionó. Lo siento Silvio - le dije - no creo que debiera desaparecerlo, finalmente el fundó el grupo y era su principal integrante; y entonces ardió Troya, el hombre se molestó muchísimo, me reclamó, me dijo que de qué lado estaba, yo dije que del lado de la verdad….y entonces me dijo que si yo era de la CIA,  y no recuerdo que otras tonterías pero entonces me encabroné y le dije “Vámonos, te llevo a tu hotel”…..y ahí terminó el romance, pocos días antes de que se fuera a Cuba. Para entonces yo llevaba y traía a Noel, que me preguntó si no iba a despedir al aeropuerto a Silvio; No creo que sea buena idea…me odia. Silvio se fue y Noel se quedó unos días más y nos divertimos de lo lindo. Esa fue mi aventura con la nueva Trova Cubana".

Fin

 


sábado, 6 de febrero de 2021

CRISTINA NOS CUENTA SU HISTORIA 2

 Y seguimos disfrutando de la historia de Cristina, En esta ocasión retomamos la última parte del relato inicial. Sin más, aquí está ella:

"Mi madre se iba a trabajar y mi abuela se quedaba a cargo de mí; todo parecía ir bien hasta que al esposo de la prima le subió la temperatura con los devaneos de mi madre y como esta no sabía decir que no, pues que se arma el follón y va pa' fuera mi madre con todo y crio de 5 años y amante... 

"Así llegamos a vivir a la calle de Tajín 139 -1 donde crecí y de la que tengo muchos recuerdos más buenos que malos. Al poco tiempo mi madre ya no aguantaba a su amante y así que decidió  pedirle que se fuera; como éste no hizo caso, un buen día llegó con dos uniformados y lo pusieron de patitas en la calle; yo estaba con Antonio (así se llamaba el amante) en casa, cuando vi que corrió a la cocina y se escondió tras la puerta, me dijo que abriera y que dijera que él ya no estaba, que se había ido, abrí y dije lo que me indicó solo que con los ojos le señale a mi madre la cocina y no tardaron en encontrarlo. Nos veo recién llegadas, el edificio era nuevo y hermoso pero llegamos sin muebles, sin cama, sin mesa sin nada, nos acostábamos en un catre y nos tapábamos con unas gruesas batas que le daban a mi madre en el trabajo. No recuerdo que alguna vez pasara hambre pues mi madre trabajaba pero no teníamos nada. En ese entonces mi pasatiempo favorito era aprenderme los boleros que sonaban en la radio y hacer competencias de a ver quién comía más chiles con las muchachas que me cuidaban.  Yo iba seguido al trabajo de mi madre, era una oficina grande con mucha gente atareada frente a sus máquinas de escribir. Con muchos de ellos hice migas y siempre andaba de metiche viendo que hacían en lugar de trabajar. Había una señora ya grande que parecía muy distinguida y educada, se llamaba Guadalupe Garza y francamente no sé qué hacía ahí pues yo siempre la veía tejiendo; ella me enseñó a tejer en gancho y acabó siendo mi madrina de primera comunión pues como era muy católica, seguro convenció a mi madre para que comulgara por vez primera. Fue a través de ella que fui admitida en el internado súper mocho y católico  para niñas y señoritas "Mier y Pesado".

 

"El INTERNADO

Nunca supe como llegué al internado, nunca me di cuenta; de repente ya estaba yo ahí, me llevó mi madre y me dejó. Solo me dijo que era una escuela muy buena y que ella vendría a visitarme. Yo no entendía nada, tenía 6 años. Pensé que no debía de ser tan malo pues la escuela era enorme, tenía alberca, canchas de tenis, y un enorme jardín al centro, rodeado de dos pisos de aulas, dormitorios, salón de actos, gimnasio, capilla, salón de costura, comedor, salón de visitas, la casa de las monjas... cada grupo tenía su propio patio de juegos y muchas, muchas niñas. Los estudios eran desde el primer grado de primaria hasta el tercer año de comercio. Salían las chicas con quince años cumplidos y les hacían una gran fiesta donde los chambelanes eran los cadetes del Colegio Militar; esos festejos eran deslumbrantes pero no sabía si iba a aguantar tantos años encerrada. Al poco tiempo me di cuenta que estaba sola, por mi cuenta, completamente sola en ese mundo de monjas estrictas. Había niñas que tenían hermanas o que se llevaban bien con las monjas, yo nunca pude. Empezaron los problemas por mi mala conducta, porque no estudiaba, porque no atendía..."la niña no es tonta -le decían a mi madre- pero no quiere aprender, no pone atención y distrae mucho a sus compañeras".  Mi madre iba a verme cada 15 días, es decir un domingo sí y un domingo no; en esos días ella recibía las quejas tanto de las monjas como mías, pues ya empezaba a hartarme de estar encerrada, vigilada y reprimida constantemente por las monjas y la vigilanta. Esta última era una mujer que estaba a cargo del grupo cuando no estábamos en clase; por lo general era una mujer robusta para “controlarnos”, sin preparación y con muy poca paciencia.

 Yo me volví muy peleonera pues sabía que tenía que defenderme sola, si alguien me quitaba mis cosas me le iba encima, y así me hice fama de problemática e indisciplinada. Siempre estaba en la luna, pensando en cómo sería la vida allá afuera. Me saltaba los tediosos rosarios que diariamente se rezaban a las 6 en punto, no soportaba estar hincada durante una hora, así que me escondía bajo las camas de nuestro dormitorio y cuando me encontraban me castigaban duramente. Recuerdo que una vez durante la noche, me oriné dormida, aparte de la regañiza, me dejaron toda la mañana parada a medio patio, el patio principal, con la sábana sucia sobre la cabeza para que toda la escuela me viera, nunca olvidaré la vergüenza y la humillación que pasé ese día.

"En una ocasión la mamá de una compañera de mi grupo fue a visitarnos  y llevó algunos dulces y un gran muñeco de chocolate que se rifó; cuando dijeron que yo me lo había sacado, no podía creer tanta felicidad, por fin algo maravilloso me sucedía, sin embargo la vigilanta dijo que yo no me lo merecía porque era una mala niña y que lo volvieran a rifar, en ese momento sentí un dolor profundo y gran vergüenza,  pero la madre de mi compañera se negó a rifarlo nuevamente diciendo que Dios había querido que yo me quedara con el muñeco de chocolate, así que me lo dio y aunque lo tomé, ya no me supo igual por el mal rato que me hizo pasar la horrible mujer que nos cuidaba. Cuando se enojaba daba de gritos y nos pegaba con lo que tuviera a la mano.

"Yo era totalmente infeliz, siempre estaba ideando como escaparme pues tenía claro que mi madre no me sacaría de allí nunca; me soñaba trepando los muros y alcanzando la libertad. Afortunadamente nunca me escapé pues no hubiera sabido cómo llegar a casa. Una vez vi que durante la visita, una niña hacia un mega berrinche para que sus papas se la llevaran, no recuerdo en que paró, pero el próximo domingo de visita hice lo mismo; al despedirse mi madre la sujeté de la blusa y no la solté, le dije que me iba a casa con ella, trató de zafarse y como no pudo, la ayudaron las monjas, yo pateaba, berreaba y  la asía fuertemente  hasta que finalmente lograron que la soltara, fue horrible y no dio resultado.  Así las cosas empecé a portarme cada vez peor; una vez nos llevaron de visita a una especie de museo de la escuela donde estaban las fotos de las monjas que habían sido directoras, pinturas de los benefactores Mier y Pesado, trofeos que la escuela había ganado en diferentes disciplinas, fotos de las generaciones salidas, y en una vitrina, muñecos de dulce. Eran de esos muñecos de azúcar que se le ponen arriba a los pasteles: una hermosa muñeca bailando con un cadete generación 48, otra pareja de dulce dándose la mano generación 50 y así  pudimos ver muchos muñecos de dulce. La vitrina no tenía llave así que era una oportunidad única; convencí a otras dos compañeras de quedarnos escondidas hasta que el grupo se fuera, la vigilanta ni cuenta se dio y cuando nos quedamos solas empezamos a chupetear los muñecos de azúcar, los lamíamos pero sabían a polvo así que los volvíamos a colocar pero ya sin cabeza, o con la figura semi derretida, fue toda una decepción. Cuando intentamos salir habían cerrado, llamamos pero nadie nos escuchaba, fueron a buscarnos ya entrada la noche (hasta que se dieron cuenta de nuestra ausencia) y para entonces ya estábamos asustadas y mis compañeras lloraban. Sabía que me iría muy mal así que me comporté estoica. Esa fue la gota que derramó el vaso...no me dijeron mucho pero al otro día me mandaron llamar y me dijeron que fuera por mis cosas, cuando llegué al despacho de la directora estaba mi madre con cara de angustia. Rogaba casi llorando que me dieran otra oportunidad, que ella me convencería para que me portase bien pero todo fue inútil, habían decidido finalmente ¡EXPULSARMEEEE!!!!  Nunca olvidaré la cara de decepción de mi madre por tenerme que llevar con ella. Por el camino le iba diciendo que yo la ayudaría a lavar y a limpiar, que no sería una carga y que me portaría bien, mi madre no decía nada, solo lloraba, fue cuando comprendí que no me quería..."

 Continuará...


lunes, 1 de febrero de 2021

CRISTINA NOS CUENTA SU HISTORIA

 Iniciamos hoy una serie de relatos de algunas de nuestras compañeras que gustan de escribir, aunque ya  Marva nos ha ido contando sus experiencias.

Como saben, tenemos un taller de escritura literaria del que han ido surgiendo muy buenas composiciones que ya iremos compartiendo más adelante. Esta clase no tiene docente, sino que entre nosotras mismas (en femenino, porque somos la mayoría, aunque sí nos acompaña un joven. Ya es un señor, pero para nosotras, casi todas de la tercera edad, es el Benjamín del grupo, aunque también colaboran dos jovencitas muy queridas) Si se animan a formar parte de este taller, queridos amigos y amigas, bienvenidos.

Sin más cháchara, aquí está nuestra querida Cristina:


Una vieja hippie

 

No es fácil contar tu vida; hay cosas que duelen mucho y también hay que decirlas. Supongo además que mi vida ha sido como la de muchas mujeres de mi época: los años 60; "rockera", intrépida, psicodélica, rompiendo esquemas y patrones y, de paso, rompiéndote la madre también; y diré la típica frasecita: "Pero no me arrepiento" porque finalmente me fui fiel a mí misma. Muchas de mis amigas y compañeras de ésa época claudicaron y se olvidaron de lo que  representamos los jóvenes de esa década en todo el mundo: Cambios, muchos cambios, especialmente sociales: No más hipocresía, no más religiones que nos manipulen, no al sistema establecido, no a las guerras, no más hacer lo que mandan los padres o el gobierno, no más virginidad, no más casarse por la iglesia. Es más, no más casamientos, vivir libremente y sin culpas, sin desperdiciar nuestra preciosa juventud en grises  oficinas o como asalariados explotados. El cambio estaba en todos lados, en las canciones que cantaban The Beatles, los Rollig Stones, Bob Dylan, Joan Baez, Peter Paul and Mary, The Who, Janis Joplin, The Doors, Jimi Hendrix...En la ropa que vestíamos, las melenas de los jóvenes que tanto indignaron a la “momiza”, en la forma de hablar. No queríamos parecernos en nada a nuestros padres, tan formales y llenos de prejuicios. En  Estados Unidos la onda era irse a vivir en una comuna, donde todo era de todos, sembrando y trabajando la tierra; si querías irte te marchabas y ya, no había compromisos, cada quien hacía lo quería. Esto era demasiado para muchos de nosotros los jóvenes mexicanos, pero decididamente no queríamos vivir la vida como la vivieron nuestros padres: Naces, juegas unos pocos años y luego estudias, estudias, trabajas, trabajas, te emparejas, vienen los hijos, trabajas para ellos hasta que se vayan y punto final,  pero si crees que terminaste prepárate  porque siguen los nietos.

Yo no quería eso para mí, así que decidí hacer las cosas de otra manera. No puedo decir que todo salió bien porque mentiría, pero después de todo hice con mi vida lo que quise;  aún a costa del amor, de la seguridad que representa una pareja, y del rechazo de quienes no estaban de acuerdo conmigo como familia, amigos de infancia, maestros etc.

Nací en el Distrito Federal un 21 de diciembre de 1950, a manos del Doctor que nos trajo a todos los primos, el tio Pepucho Rábago. Mi madre, María Chávez Cigler, y mi padre, a quien conocí 30 años después, Sergio Sánchez Ruiz-Seco, se conocieron en el trabajo, la SCOP, entonces Secretaría. de Comunicaciones y Obras Públicas. Ella, hija de familia porfiriana venida a menos y él galán jarocho, rumbero y conquistador. La de ellos también es la típica historia de amor y calentura que tantos hijos dio a México. Se conocen, se gustan, salen, mi madre se enamora, él no sé si le pasó lo mismo pero bien que supo aprovechar la oportunidad, prometiéndole formalizar su relación se la llevó a lo oscurito y ¡ZAZ!. No se puede decir que fue a fuerza, pues hasta donde sé a mi madre le encantaban las cosquillas y después  descubriría su gran potencial sexual. Todo ocurrió en un viaje que hicieron juntos a Xalapa, ciudad donde ahora resido (las vueltas que da la vida) y a la que llegué hace más de 30 años sin saber que aquí se inició mi historia.  De éste viaje juntos mi madre resultó embarazada (de mí), y mi padre salió para el puerto de Veracruz para cosas de "trabajo", dejándola en espera, sola, en algún lugar de Xalapa. Al ver mi madre que su amado no volvía, decidió ir al puerto en su busca. En aquel entonces la SCOP, tenía albergues por muchas partes de la república para sus trabajadores que pasaban largas temporadas en donde quiera que estuvieran haciendo una carretera. Mi madre supuso que lo encontraría en el albergue del puerto así que se lanzó con todo, pues como había huido literalmente de la casa paterna, no podía regresar así nomás y luego embarazada.

Al llegar al albergue mi madre  se enteró de que mi padre estaba viviendo en su casa de Veracruz con su familia, es decir con su esposa y sus hijos. Me imagino el patatús que le ha de haber dado a la pobre al enterarse de que mi padre le había mentido al decirle que era soltero y que formalizaría con ella.  Tuvo que soportar la vergüenza y el dolor de verse abandonada, una mujer más que "metió la pata" sin pensar en las consecuencias;  así eran las cosas en aquel entonces, sin preservativos, sin pastillas anticonceptivas, sin condones, sin nada...

Mi madre, aunque jariosa, también era muy orgullosa; no se permitió reclamarle y menos rogarle a Sergio, mi padre,  prefiriendo la regañiza paterna. Bajo  juramento prometió no volver a ver  más a mi padre para ser admitida de nuevo en la casa de mis abuelos.

Fue así que vine al mundo, bajo la protección de mis abuelos y con una mami soltera. Por las fotos que veo de cuando yo era bebé, mis abuelos me querían mucho, vivíamos además con otra hermana de mi madre que también había tenido una hija y todos salimos sonrientes en las fotos. Luego murió mi abuelo y nos cambiamos, mi abuela, mi madre y yo a un departamento en Tlalpan. De ese lugar tengo varios recuerdos: mi abuela jugando conmigo bajo las sabanas a que nos escondíamos y muriéndonos de risa, el departamento que estaba en una planta baja y había que pasar por un pasillo muy oscuro para llegar a él, que era grande y espacioso con varias recámaras grandes como las de antes, además vivía más gente con nosotros, una prima de mi madre, el esposo y su hijo. Mi madre se iba a trabajar y mi abuela se quedaba a cargo de mí; todo parecía ir bien hasta que al esposo de la prima le subió la temperatura con los devaneos de mi madre y como esta no sabía decir que no, pues que se arma el follón y va pa' fuera mi madre con todo y crio de 5 años y amante.  

Continuará...

domingo, 10 de enero de 2021

VIVIENDO JUNTAS: DIARIO DE DOS MUJERES Y DOS GATOS. 2a y última parte

Lo prometido es deuda... aquí está la 2a parte de este mini diario de un rato feliz de vida en 2020, a pesar del Covid: 

 "13 de marzo Mi amiga ha ido a dar clases por tres días, igual que el fin de semana anterior. Le queda otro más y termina, por ahora. Su vida sigue agitada, muy ocupada, pero creo que ya va entrando en rutinas, conociendo más el barrio y los transportes que la llevan y la traen. Tiene días en que se ofusca mucho, se angustia, pero después de renegar un rato, no muy largo, se tranquiliza. Le he dicho que me he dado cuenta de que es una pamplinosa, melindrosa y ansiosa. No más se ríe con la mejor voluntad del mundo. Todo sigue bien entre nosotras. El próximo 18 se tiene que ir a casa de otra amiga, pues viene mi hermana Maxi y ya se lo había advertido desde el comienzo. Sólo serán dos días, más otros dos en Oaxaca y ya de ahí regresa a casa directamente. La extraño… 29 de marzo 2020 Una semana de encierro obligatorio por el coronavirus. A mi amiga le ha venido muy bien para ponerse al día en sus lecturas y demás trabajos, y descansar, aunque sigue haciendo sus estudios en línea. Yo ociosa, leyendo mucho. Por fin ya tengo mis nuevos lentes a los que me voy acostumbrando poco a poco. Por esta contingencia me registré en un curso de escritura de guiones y novelas, que ya inicié brevemente en mi celular, y en cuanto me acomode con los lentes, lo seguiré en la computadora. Es necesario buscar qué hacer, para olvidarse del encierro. Ambas hemos salido, por no más de una hora, pues hay que hacer compras, trámites o lo que sea. En cuanto a nosotras dos, seguimos charlando como si nada, compartiendo experiencias, dándonos ideas de que hacer. En fin. Una sana convivencia que creo nos está haciendo mucho bien, sobre todo porque nos acompañamos en este periodo tan difícil. A veces ella me lee los trabajos que tiene que entregar, para que le de mi parecer. Escribe y se expresa a las mil maravillas. ¡Mucho mejor que sus maestros, estoy más que segura!! En otras, soy yo la que le lee mis escritos, intentos de futura novela. 6 de abril 2020 Se pasó una semana sin sentir. Seguimos con cierta rutina en estos días de ¡Quédate en casa!. Ayer fue un día diferente. Eliana, mi hija mayor, llegó con su mudanza de Puebla, y aunque todo fue arriba, subí varias veces (cosa buena para hacer algo de ejercicio), para platicar con ella, ayudarle algo, etc. Tuve a la amiga un tanto abandonada, pero ella entendió perfectamente. A medio día la rutina es que ella se recuesta a leer, siempre algo relacionado con su trabajo o estudios, e invariablemente se echa una buena siesta. Yo me quedo en el sillón de la sala, leyendo, y siempre me quedo dormida, sentada, como buena ancianita. Cuando ambas despertamos, nuevamente de reinician las pláticas por un rato y luego cada una vuelve a sus deberes. Ya en la tarde noche, con frecuencia, me acuesto leer y luego mi amiga me sigue. Pronto me entra sueño, tapones en los oídos, antifaz y ¡A dormir! Ella sigue por un buen rato más…y así se nos van los días. 25 de abril 2020 Seguimos encerradas, aunque ambas hemos tenido que salir. ¡Se siente bien salir! Por lo general, ya sea ella o China (apodo de mi hija, la de arriba), tratan de que yo no salga, pues soy la viejita del grupo. La verdad, no me agobia el no salir. Siempre tengo algo que hacer y a falta de ello, leo. Leo y leo desde hace más de un año. Tanto, que luego me olvido de lo que he leído. Ahora estoy en La Peste, de Albert Camus (soy un tanto masoquista, quizás), contenta porque el texto está en francés y sí logro entenderlo en un 80%. Da gusto comprobar que no he olvidado los años en la Alianza Francesa y que mi anciano cerebro sigue funcionando, con muchas lagunas quizás, pero ahí la lleva. Mi amiga sigue con sus estudios y otros cursos que toma y da, todo en línea, como la mayoría de la gente del mundo en estas circunstancias de la pandemia que marcará un hito en la historia a de la humanidad. Ahora ella, mientras escribo esto, está calladita escuchando a algún maestro en la pantalla de su “ordenador”. Voy a aprovechar que no se levantará de su silla en un buen rato, para envolver su regalo de cumpleaños, que será el 27, es decir, en dos días. 28 de abril 2020 Ayer fue el cumpleaños de mi amiga. Tuvo clase casi todo el día, las de su formación en línea, pero a las 6 pm nos dimos un tiempito para brindar con un vinito que ella misma escogió, el domingo que fue al super…pues a mí no me deja ir, por lo de la vejez y el coronavirus. También buscó un paquete de embutidos españoles surtidos que son una delicia. Yo preparé un pay de limón, medio de receta y medio inventado. Ely bajó a pasar un rato aquí y conocer a mi amiga, cosa que no había tenido tiempo de hacer desde que se instaló en su departamento de arriba. Fue un festejo muy cortito pues ellas dos tenían que seguir trabajando, pero la pasamos bien. Dentro de las circunstancias es lo mejor que se pudo. A mi amiga le gusta festejar su cumpleaños, cosa que ya hemos hecho aquí en casa en dos años anteriores, con las amigas de VIDAM. Pero este año, nada de reuniones. Estamos en plena etapa 3 de la pandemia. Sin embargo, la vida sigue y hay que hacer “de tripas corazón”, para no dejar pasar estos meses sin algún tipo de festejo o alegría. Ya bastante difícil es para las trabajadoras, estar en casa haciendo todo on line. 14 de junio 2020 Hace mucho que no escribo porque en realidad nada extraordinario ha ocurrido, aunque quizás la vida misma, la convivencia, es ese algo extraordinario que podríamos estar buscando en un escrito. Lo cierto es que seguimos muy bien, sin controversia alguna. Mi amiga con sus clases en línea y sus lecturas nocturnas y diurnas. Yo liada con investigaciones sobre la guerra civil española, pues quiero escribir esa novela, en colaboración con mi hermana, sobre la base de la vida de mi madre que se vio envuelta en esa guerra. En el proceso descubrimos que hay muchas cosas que ignoramos y hay que documentarse. Lo extraordinario de hoy es que mi amiga está haciendo la comida, albóndigas al vino blanco que suenan…y huelen, deliciosas. No cocina más a menudo porque no tiene tiempo (pero lo hace muy bien), y a mí me sobra, de manera que poco a poco, sin darnos cuenta, me he ido apoderado de la cocina y ella, jovencita, es la que sale a hacer las compras ya que estamos en semáforo rojo del Covid 19, y a las viejillas nos machacan con el “¡Quédate en casa!” De esa manera nos hemos repartido los quehaceres y así todo marcha muy bien. Aquí lo dejo pues las albóndigas tienen más poder de convocatoria que las teclas de la lap top… 19 de junio 2020 Hoy he caído en la cuenta de que, desde hace mes y medio más o menos, mi amiga se ha convertido en psicóloga detectivesca del comportamiento de los dos gatos, Nila y Mau. Los observa, acaricia con una carilla de gran placer, al que se deja (generalmente Nila), y analiza sus comportamientos totalmente gatunos, pero que ella trata de explicar desde el punto de vista humano. Cosa, por lo demás, imposible. Los que hemos tenido gatos en nuestras vidas lo sabemos perfectamente. Para ella es la primera vez que convive con estos felinillos frescos, voluntariosos, impredecibles. Así, asegura, que Nila es un sultán a la espera de que le rasquen la panza, un perezoso que duerme bajo la cobija, o un niño abandonado y pobre cuando le da por dormir sobre la caja desvencijada que no tiro a la basura porque… ¡pobrecito Nila, le gusta echarse sobre las cajas rotas!...Tiene tres personalidades como las de aquella famosa película “Las tres caras de Eva”. Mau es un hipócrita glotón que se come las croquetas del hermano, con cara de no rompo un plato y ojillos pequeñísimos para los estándares gatunos, que le dan aspecto de anciano en decadencia. Poreso se llama Mau, que quiere decir gato en chino. Mi amiga también es defensora de ese Nila que es un tanto inapetente en comparación con Mau, y si ambos tienen platos servidos, pero Nila los mira con displicencia, ella se levanta, deja sus estudios a un lado, toma el plato y lo lleva a los pies del Sultán para que Mau, el mafioso ojo chico, aprovechado, no se coma sus croquetas y luego se embuta las del hermano ocioso de mirada indiferente. Se queda perpleja si uno u otro la mira con displicencia, con ansia, con desprecio (todo juzgado desde el ojo humano, por supuesto), se horroriza y piensa que soy muy tosca cuando les hundo una pastilla al fondo de la garganta sujetándolos fuertemente o cuando los tengo que meter bajo el chorro de agua porque se han puesto inmundos. Al salir mi amiga de la recámara, antes de desayunar, busca a los mininos para ver dónde están, y se me acerca con gran sonrisa a platicarme qué hacen los bichos. En suma, que se ha encariñado con ellos y creo ha encontrado un atractivo más en la vida, totalmente nuevo para ella. Aún no se anima a darles un beso en la coronilla, pero pronto lo hará, estoy segura. 9 de julio 2020 Parece mentira lo que significa un gato. Nila está hospitalizado desde hace 3 días y no sólo su hermano, Mau, lo extraña, sino que mi amiga y yo andamos medio alicaídas, pendientes de las llamadas del veterinario, emocionadas con los video mensajes del gato que nos manda el Dr. En fin, hay un hueco que solo se llenará cuando regrese, esperemos que pronto. Mientras mi amiga está al borde del colapso de cansancio después de 3 meses de estudiar, cursos, diplomados y clases de idioma en línea. Yo tengo más actividades, pero no tantas. Seguimos bien, apoyándonos y tranquilas. 20 de agosto 2020 Ayer se fue mi amiga definitivamente, dejándome con dobles sentimientos, de pérdida por un lado y, por tanto, de extrañarla mucho, yo y los gatos, sobre todo Nila. De gusto por otro lado, pues encontró un lugar apropiado a sus necesidades, vecina de una linda y querida amiga de ambas, también de VIDAM. Días atrás habíamos hecho un brindis por la “convivencia cero peleas”, aunque sí con lavados de cerebro por ambas partes que, por cierto, nos vinieron muy bien. Hizo su primera mudanza seis días atrás, llevándose sus cosas recién adquiridas en línea, por aquello de la pandemia. A mí me encanta eso de comprar de lejos, sin tener que ir a la tienda donde me agobio e impaciento. De esa forma, estuve puestísima a ayudarla con los pedidos; creo que pasamos hasta tres días buscando una cosa y otra, de las muchas que necesita para iniciar su vida totalmente independiente. Hablando con ella ayer, puede darme cuenta de que está contenta en su nuevo departamento, con ilusión de arreglarlo y decorarlo, y que poco a poco se le han ido quitando las aprensiones que pudo haber tenido ante un cambio rotundo y un iniciar la vida en un ambiente totalmente desconocido. ¡Suerte queridísima amiga!!!"