martes, 17 de septiembre de 2019

MARVA: CÓMO SE VIVE EN CÁNCER XVI

La dejamos descansar un  par de días. Tranquila para que diera "el grito"  (quien sabe cuál, esperemos el de los festejos de la Independencia), y aquí la tenemos de nuevo con sus relatos que, como saben, los llevamos un tanto atrasados, pero esperamos ponernos al día en esta semana...

4 de septiembre de 2019


"Queridas amigas y amigos que me leen, tres semanas más estaré en tratamiento de radioterapia, y como la estoy tolerando bien con pocos y manejables síntomas, no creo que haya cambios que comentar, al menos en lo que es la evolución dentro de esta “forma de vivir el cáncer”.
Desde el inicio de la enfermedad como en todo caso de riesgo o de crisis el cambio se deja venir: para dar sostén momentáneo o para procesar un cambio rotundo y definitivo en nuestras vidas. Así que comentaré algunos de los que he vivido en estos últimos tres meses.

Uno de ellos, el de domicilio, que se dio por dos motivos diferentes que llegaron al mismo punto y que fueron: Primero mi enfermedad, cirugía que requirió del cuidado de alguien a mi persona y durante mi convalecencia, rol que asumió mi familia, principalmente mi hija, que sin estar programada por los roles de género, es la que tiene las posibilidades de espacio, número de personas para turnarse en mi cuidado y una hija, mi nieta con una carrera técnica de para médica; El segundo motivo fue el fin de un periodo de experimentación dentro de los programas de mi asociación VIDAM (Vida Digna para personas Adultas Mayores) en la que un grupo de cuatro mujeres y las oficinas de VIDAM habitamos una casa con el lema de “Viviendo juntas en sororidad” por un año y que terminó, precisamente, el día ultimo de julio, quince días después de mi cirugía, y que ya había comenzado a deshacerse con la salida de una de las integrantes, la llegada de nuevas personas sin los mismos intereses, ni conocimiento de la mística Vidam.
Un cambio doloroso fue el romper con una de mis propuestas que es vivir entre iguales cuidándonos y acompañándonos durante los años que nuestra propia actividad y salud lo permitiera, sin la necesidad de consanguinidad o documentos legales como actas de matrimonio; solamente como una demostración de que las personas podemos crear lazos afectivos y convenientes sin imposiciones sociales o culturales. Me falló y no mi teoría, falló por mi enfermedad y por la resistencia al desapego de las personas, y los miedos a lo desconocido donde el refrán de “más vale malo por conocido que bueno por conocer” se hace realidad. Donde la vejez es sinónimo de miedos. 

Dentro de mi alma y pensamientos también ha habido cambios, o confirmaciones de mis elucubraciones y planteamientos para mi personal filosofía de vida. Me aferro y defino que yo soy la única que decide mi vida y mi muerte, reafirmo mi ateísmo, que alguien intentó que dejara diciendo que “esto que estoy viviendo es una prueba que dios me mandó para que confié en él”. Confirmo mi idea de que “nada se crea, nada se destruye; la materia solo se transforma” y eso es lo que sucede con la muerte, materia que se degrada en substancias y gusanos y energía que se unirá a la energía del universo, el aire, la luz, el calor, etc.. 

Me gusta pensar que alguien con sensibilidad desarrollada a sentir las energías podrá captarme…aun identificarme… Estoy segura que viviré hasta los 94 años o más pues soy lo que como y lo que pienso; y me alimento sano, vivo sana y pienso sano, y así lo he dispuesto… me agrada creer en la ideología ancestral de que cada persona muere como vivió, lo he visto y lo asiento en las culpas que cada quien crea y necesita el perdón para morir en paz, yo estoy en paz con migo misma y el permiso me lo doy yo.

Un cambio que aún no acabo de asentar es el de regresar a la humanidad lo que la humanidad me dio; lo he hecho con mi trabajo de ayuda y apoyo a quien lo ha necesitado, también con mi intromisión en los espacios que pueden generar un cambio como son instituciones y gobierno, pero ya no quiero luchar, guerrear, pelear. Mi enfermedad me dio un “estáte quieta”. Mi cambio va para intentar trasmitir mis logros, mis fracasos, mis tristezas y mis alegrías a cualquier persona a la que le sirva y eso es: escribiendo…"

Continuará...

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