viernes, 4 de octubre de 2019

MARVA: COMO SE VIVE EL CÁNCER. XXI


Nuestra querida Marva, terminada su radiación, ha renovado fuerzas, sigue escribiendo y planificando su gran proyecto de "Vivir juntas" y reflexionando sobre la existencia de las personas adultas. Nos apresuramos a publicarla antes que nos gane.

Sin más de nuestra parte, aquí la tienen:

2 octubre 2019

"Una etapa más, la radioterapia terminó antier y pasé el resto del día durmiendo, pensando poco, pues creo que saber el fin de este tratamiento relajó mis temores y expectativas con la esperanza de que las células cancerosas hayan sido exterminadas y poco a poco desparezcan los síntomas que me tienen en vilo.
Solo estuve atenta a las fotos y mensajes de mis amigas y hermanas de VIDAM que estuvieron en el Centro Recreativo con una mesa de información y exponiendo una conferencia sobre sexualidad de las personas adultas mayores. Es un orgullo estar en ese equipo de mujeres activas, y con mucho que dar y repartir en conocimientos y experiencias. No pude estar con ellas, pero la realidad es que nadie hace falta, cada una de nosotras nos pintamos solas cuando de actuar se trata. Esas somos las mujeres adultas mayores de este momento. 

Ayer pasé el día muy visitada, y acabé abandonando a mis visitas para ir a recostarme y descansar, cosa que jamás haría en otro momento pues me encanta el jelengue. 

Igual ahora marco algunas circunstancias que vale reflexionar pues es parte del devenir de la vida de las PAM; en la primera etapa llegó una prima que ha sido mi hermana menor: conversamos de la familia, de los hijos e hijas, de nuestros achaques y de los chismes de las personas que conocemos; en fin, fue un ponernos “al día”. Mi siguiente visita, una amiga muy querida que me obsequió con una deliciosa pasta de tornillos, la conversación fue amena e interesante; posteriormente gente joven que me quiere: mi nuera y nieto, que tiene temas más acordes a su edad y la de mi hija y nietos y en la cual mi cansancio y desinterés (la brecha generacional), me orilló a desaparecer e irme a mi cuarto a dormir. 

Nuevamente compruebo que las personas Adultas Mayores debemos vivir en comunidades de iguales y en compañía compartiendo una casa habitación, en sororidad, en el apoyo mutuo el día a día, sabiendo que en el cuarto contiguo hay alguien a quien le puedes ir a enseñar un vídeo o meme de tu celular, con quien puedes tener una sobremesa hablando y hasta discutiendo de temas de interés común, con quien puedes estar en una sala oyendo la misma música y en silencio leyendo cada quien su libro preferido… o saliendo a las siete de la noche a comerse un esquite en la esquina.

Y vuelvo a la carga: Si una, (para mi), o varias veces para otras personas, nos hemos ido a vivir con alguien que conocemos de unos meces o algunos años, y sabemos de ella lo mínimo pues ni siquiera es de la familia y solo nos mueve la ilusión de que será como lo imaginamos... ¿Qué no será posible vivir con alguien con quien los caminos de la vida confluyen y nos ha puesto en el mismo?, con alguien que puede ser más predecible pues ya compartimos necesidades, esperanzas y sobretodo intereses, pues éstos ya son de ser feliz por nosotras mismas sin esperar que alguien nos haga felices; vivir ese acompañamiento con pertenencia decidida como integración al grupo y no impuesta por la normatividad social. 

Estas elucubraciones de ocio me incitan a preguntar a las mujeres y hombres que me leen y que tienen más de 65 años ¿Cuál es tu proyecto de vida actual? ¿Se parece al que ejerciste de los 25 a los 60? ¿Has colocado en ese proyecto tu... Quién soy, qué quiero, qué tengo y qué puedo? Con tu actual proyecto ¿Cómo te ves dentro de diez, quince o veinte años?
Bueno… pues ahí les dejo un “en qué pensar en un rato de ocio”



Continuará...

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