viernes, 20 de diciembre de 2019

MARVA: VIDAM, VIVIENDO JUNTAS EN SORORIDAD

Y Marva que no nos deja descansar. Sigue escribiendo casi a diario y nosotras que andamos ya de vagas gracias al espíritu navideño. Pero aquí estamos para ponernos al día:


Lunes 16 de diciembre.

"Hace varias semanas que no tengo insomnio, pero ahora son las 2:30 de la madrugada y no puedo dormir. Es posible que sea la sobrecarga de adrenalina pues vi, en TV, un maratón de la Guerra de las Galaxias, además del inicio del día que sin haber tomado en cuenta los horarios; acepté una invitación de desayuno a las 10 de la mañana, hora a la que en domingo, ando empijamada; sin embargo fue de lo más amena e interesante: cuatro mujeres adultas mayores con un proyecto para nuestro futuro y el de las personas que ahora cuentan con cuarenta o cuarenta y cinco años y que en 20 más serán mayores.
Estamos preocupadas por nuestras hijas e hijos y cientos, miles de personas que estarán sobre los hombros de los gobiernos que no están preparados y a los que les tocará esta situación difícil (entre las ideas que les dio Harris Harrison en <Cuando el destino nos alcance> y las ideas de Cristina Lagarde, Presidenta del Banco Central Europeo: las y los viejos serán galletas).
La familia que pudiera ser sostén, estará ocupada trabajando y los nietos serán cada vez en menor número como para atender a una persona mayor en condiciones de discapacidad por envejecimiento o enfermedades.
Nosotras, ahora cuatro, intentamos dejar de “preocuparnos” y ocuparnos de encontrar soluciones agradables, funcionales y posibles: en calidad de grupo piloto.
Partimos desde nuestra experiencia personal enumerando las necesidades que cada una presenta en este momento, somos ejemplo de lo que a las mujeres nos sucede, una con un esposo aún, otra con una familia que la cuida y protege hasta incapacitarla, la tercera sin el apoyo familiar cercano y la cuarta, con una familia acogedora pero ocupada en sus propios quehaceres de sobre vivencia.
Pensamos en lo qué pasa con las mujeres (estadísticamente en mayor número que los hombres) que se quedan solas: por decisión personal, por abandono o viudez, ya que es bien sabido que los hombres tienen mayor tendencia a abandonar y las mujeres tenemos mayor supervivencia que los señores.
Es de gran utilidad la experiencia VIDAM “Viviendo juntas en sororidad” que experimentamos cuatro personas y la asociación, durante un año. De este experimento surgen muchas conclusiones que debemos tomar en cuenta al momento de planear el nuevo proyecto.
Entre los comentarios que hicimos hubo varios muy interesantes y significativos, como el número de habitantes de un espacio piloto, si se hace el proyecto mixto (mujeres y hombres) y con alguna pareja, con el debido reglamento que establezca las bases para evitar conflictos internos.
El punto, para mi el más interesante, fue darnos cuenta de la importancia de ensayar nuevas formas de vinculación, aparte de las ya conocidas y obligadas por el sistema social; que correspondería al “Ciclo vital de la familia” que tan esquemática y claramente describió Lauro Estrada Inda allá por 1960 y que varios autores han tratado.
En una primera etapa que es la formación de la familia o sea la pareja, es claro que las necesidades biológicas tanto de conservación de la especie como las hormonales: una consecuencia de la otra, eran (la definición de pareja y familia ya no es la misma) el principal motor de la formación del grupo que se ha sublimado por medio de la religión y regido por las leyes de la posesión (de fulano) o pertenencia, en un atento cuidado del capital personal o familiar y que requiere de una forma de vinculación en la que va de por medio el deseo sexual o erotismo y la satisfacción de este, la procreación (no en todos los casos), el amor, acompañamiento, cuidado, comprensión, apoyo y protección de una/o al otro/a; el capital y la apariencia social: son prioritarios en este orden de imposición social.
En una segunda y tercera etapa están: la familia con hijos pequeños y la familia con adolescentes, en las que aumentan las formas del vínculo por la protección, educación e instrucción a los críos.
La cuarta etapa es el desprendimiento de los hijos /as. La quinta “Cuando los hijos de van” y la pareja se queda nuevamente como par, si es que no se ha ido uno de los dos integrantes de la pareja. En la etapa de “nido vacío” se retoman las costumbres y si bien les va, la forma del vínculo inicial; todo dentro de los cánones impuestos por un sistema social. Pero... ¿Qué pasa cuando uno del par se queda solo o sola? La forma de vincularse con la sociedad es diferente para hombres y mujeres, aunque a ambos sexos le llega con facilidad la soledad aun viviendo con la familia. De esto la importancia de reestructurar los valores y motivos de la vinculación familiar o grupal en aras de una convivencia entre iguales, ¿Será crear una nueva forma de vinculación para la "sexta etapa”? que no ha sido considerada y vale documentar puesto que aún no somos muchas generaciones que tenemos un promedio de esperanza de vida tan alto, donde "la familia" o grupo toma otros parámetros para cimentarse: con lo más importante y necesario en esta etapa de nuestra vida: el acompañamiento necesario, cuidados, cohesión, apoyo, identificación por la etapa etaria y disfrute de la vida con felicidad, satisfacción y tranquilidad… ¡Por el tiempo que sea!


Continuará...

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