Aquí su último texto:
8 de diciembre 2019
"Fin de semana de feria
emocional:
Si bien la semana pasa con cierta rutina, este fin ha sido una feria de emociones; estos tres días: viernes, sábado y domingo que acaban de pasar fueron variopintos a todo lo que dan.
El viernes perdí un sobre con todos mis documentos, mi expediente médico de los últimos cuatro meses de tratamiento, exámenes y demás. Hice mi crisis y pasó a ser cosa de ayer. El sábado fui requerida para una “pijamada” en casa de una amiga muy querida, algo que pocas veces hacemos las mujeres adultas, las “mujeres muy de su casa” o “mueres de familia”.
A las tres de la tarde, hora en la que pasarían por mí, escuché que alguien tocaba a la puerta y solicité a mi hija que abriera e hiciera pasar a la persona o personas que venían a buscarme, mientras yo terminaba de acicalarme. Mi hija salió, habló con alguien y entró sola, con un gran cono de papel de estraza entre los brazos del que asomaban algunos pétalos del hermoso rojo de las flores de Nochebuena. A mi pregunta ¿Las vienen a vender aquí? Me contestó, “Viene desde México” me dijo con tono picaresco; Una persona muy querida, de la que tengo hermosos recuerdos, y un gran afecto me envió como obsequio esa bella cuetlalxochitl… que ahora está en la mesa de centro de mi sala, “en lugar muy principal”
En la reunión con las amigas: comimos rico, disfrutamos de buena charla, tuvimos sofocones por descomposición de la salud de una de ellas y nos divertimos con algunos juegos de mesa, dos de las que estuvimos ahí tenemos un problema zodiacal, estamos en diferentes fases del padecimiento y ambas estamos luchando para salir avante, y para vivir por el tiempo que sea con mejor calidad de vida y con el lema “El cáncer nos hace los mandados: Chingue su madre el cáncer” aun así, una buena parte de la charla se asentó en la filosofía de vida y muerte, de cómo vivir una y de cómo aceptar la otra.
Comenté lo de mi regalo recibido horas antes de ir a la Pijamada y eso dio pie a que abordáramos temas por demás gratos, quizá hasta íntimos, de esos que han estado guardados y con tal energía que hacen vibrar el alma y revivirla un poco…
Ya cerca de las diez de la noche llegué a mi casa, saludé a mi familia, cenamos algo y al ir a acostarme, en mi cama, se encontraba acostada una botella de litro y medio de cidra Copa de Oro adornada con un moño azul, otro regalo emotivo y significativo de parte de mi nieta…
Ya lo escondí en el ropero en espera del día 25 que será el día que la descorche y me la tome. Haciendo los honores a la opinión de la geriatra…
Continuará...
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