Aquí la continuación de su odisea presente:
2 de agosto 2018
"La Hora de las Brujas:
Las consejas sitúan la hora de las brujas a las tres de la
mañana considerando que, desde las doce hasta las tres de la mañana, las cosas
malas y peores se suceden con bases en la brujería y pactos demoníacos. En
las teorías esotéricas, las tres de la mañana es cuando el universo se
reestructura energéticamente y reparte esa energía hacia todo lugar. Las
personas con alta recepción de energía y las de vejiga pequeña despertamos a
las tres de la mañana, medio camino del sueño de ocho horas si te acuestas a
las once. De cualquier manera ese horario en mi vida ha sido definitivo:
despierto y vuelvo a dormir o me quedo haciendo elucubraciones, a veces
importantes y a veces inútiles.
En los últimos meses ha sido más frecuente que me quede
despierta por una media hora, pensando cosas inútiles o soluciones verdaderas.
Alguna de esas noches invoco a la energía cósmica para
restablecer la mía, otras a “los seres de luz” o sea las fuerzas de mis
ancestras y ancestros por si andan por ahí pululando. En meditación me he
aventado dos que tres discusiones con Linin, la señora de la muerte de mis
ancestras totonacas, para demostrarle que no tiene nada que hacer conmigo,
hasta dentro de 20 años.
Otras reviso situaciones, busco y encuentro soluciones y
hago planes para la llegar a ellas. Tengo buen dormir y en cuanto identifico
algo me doy vuelta en la cama y me duermo, y hasta mañana retomo el
asunto.
Ésta es la desvelada mayor, no
es fácil pensar en una “preocupación” y desmenuzarla dentro de la realidad;
casi siempre buscamos justificaciones, culpables: yo u otras personas, y nos
frenan los miedos a las soluciones; es difícil pensar que lo que se dio o me
afectó, en un cincuenta por ciento, es de la circunstancia y el otro cincuenta es
porque yo me puse ahí, por muchas actitudes: condescender, temer y obedecer, aceptar y tolerar,
comodidad, dependencia, y muchas veces el terrible “que dirán”. Además de una educación de obediencia y
resignación para ganar el cielo, sobre todo a las mujeres, que nos limita en grados
dañinos para realmente para tomar una decisión certera, valiente, resolvedora y
salvadora. No es culparnos, es darnos cuenta que si ahora en la reflexión
encuentro soluciones es porque hoy sí tengo las herramientas para verlo, pero
que en el momento en el que actué aceptando algo, quizá no tenía yo alternativas
y acepté lo que estaba a mi alcance en
ese momento.
Cuando me voy de la circunstancia del momento hacia atrás
encuentro el “por qué”: porque algo
comí, mastiqué, tragué, digerí y no lo resolví o evacué de mi vida. Ahora veo
que en ese momento mis alternativas eran cortas, y había intereses. De ahí el por qué de un cáncer de colon"
"Una nueva etapa:
Hasta el lunes la etapa de incertidumbre sobre el
diagnóstico; el pleito con los médicos que tal parece que tienen la consigna de
no pasarnos con especialistas; la peregrinación entre éstos, que llevo
cinco, y el planteamiento del tratamiento a seguir… ¡Termino!
Ahora vienen las quimios y radio terapias, que iniciaré el
lunes 19.
Como reaccionará mi cuerpo a esto no lo sé; mi convicción
es que no será difícil y que no tendré síntomas agregados a no ser por los
piquetes. Las recomendaciones abundan desde el té de hojas de guanábana que es
riquísimo, la leche extraída de la carne del coco, deliciosa; licuados de
frutas y verduras cargadas de vitamina C, antioxidantes y con Kalanchoe, que
realmente tienen un cierto efecto en fortalecer el cuerpo y el aparato
inmunológico. Me han recomendado la víbora de cascabel y hasta té de zopilote que jamás probaré por
bueno que sea, según dicen, para quitar el cáncer. Sigue en la lista el alacrán
azul, la marihuana y cientos de tés de las más variadas especies vegetales y
animales.
Investigando entre especialistas, médicas amigas algunas en
la práctica de la medicina tradicional y la herbolaria, y en las medicaciones
alternativas, he encontrado cosas muy interesantes:
Primero.- considerando mi
preparación médica, me ciño al tratamiento médico alopático: mi quimio y radio.
Segundo.- Voy a ingerir los licuados, ensaladas y alimentos que sirvan y me
gusten, T
Tercero.- Evitaré alimentos que
fortalezcan las células al grado de impedir la penetración de la quimio como la
toronja, y algunos otros alimentos.
Mi hija Malaika, a la
atosigué durante su tratamiento con un licuado de manzana, papa, betabel,
espinaca, apio y naranja, ya amenazó con dármelo todos los días (¿Venganza?)
ahora agregare el Kalanchoe que tiene sus propiedades.
Entre el Alacrán
azul y la Mariguana me defino por la segunda ya que es más barata y se consigue
fácil; sus principios activos tienen acciones parecidas, sensibilizan las
células para que la quimio sea más efectiva, disminuyen las malas reacciones al
tratamiento; ninguno de los dos cura el cáncer, pero con la Mari se siente
más feliz la persona en tratamiento.
Hay quien me ha querido convencer de no decidirme por la
Mari pues no es bueno andar pasusa por la vida y corro el riesgo de hacerme
adicta (soy hippiosa de los 60S y no lo hice, y a mis 73 ya todo es válido). Y aunque no pierdo el optimismo, ni mi
terquedad de los 94, si algo me ayuda a ser más feliz… ¡Adelante!..."
Continuará...
Muy bueno agregar humorismo al padecimiento
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