miércoles, 28 de agosto de 2019

MARVA: CÓMO SE VIVE EL CÁNCER. IX

Y ahora - continúa Marva - viene la agonía de la incertidumbre.

Aquí la continuación de su odisea presente:

2 de agosto 2018

 "La Hora de las Brujas:


Las consejas sitúan la hora de las brujas a las tres de la mañana considerando que, desde las doce hasta las tres de la mañana, las cosas malas y peores se suceden con bases en la brujería y pactos demoníacos. En las teorías esotéricas, las tres de la mañana es cuando el universo se reestructura energéticamente y reparte esa energía hacia todo lugar. Las personas con alta recepción de energía y las de vejiga pequeña despertamos a las tres de la mañana, medio camino del sueño de ocho horas si te acuestas a las once. De cualquier manera ese horario en mi vida ha sido definitivo: despierto y vuelvo a dormir o me quedo haciendo elucubraciones, a veces importantes y a veces inútiles. 


En los últimos meses ha sido más frecuente que me quede despierta por una media hora, pensando cosas inútiles o soluciones verdaderas. 


Alguna de esas noches invoco a la energía cósmica para restablecer la mía, otras a “los seres de luz” o sea las fuerzas de mis ancestras y ancestros por si andan por ahí pululando. En meditación me he aventado dos que tres discusiones con Linin, la señora de la muerte de mis ancestras totonacas, para demostrarle que no tiene nada que hacer conmigo, hasta dentro de 20 años. 


Otras reviso situaciones, busco y encuentro soluciones y hago planes para la llegar a ellas. Tengo buen dormir y en cuanto identifico algo me doy vuelta en la cama y me duermo, y hasta mañana retomo el asunto.   

Ésta es la desvelada mayor, no es fácil pensar en una “preocupación” y desmenuzarla dentro de la realidad; casi siempre buscamos justificaciones, culpables: yo u otras personas, y nos frenan los miedos a las soluciones; es difícil pensar que lo que se dio o me afectó, en un cincuenta por ciento, es de la circunstancia y el otro cincuenta es porque yo me puse ahí, por muchas actitudes: condescender, temer y obedecer, aceptar y tolerar, comodidad, dependencia, y muchas veces el terrible “que dirán”. Además de una educación de obediencia y resignación para ganar el cielo, sobre todo a las mujeres, que nos limita en grados dañinos para realmente para tomar una decisión certera, valiente, resolvedora y salvadora. No es culparnos, es darnos cuenta que si ahora en la reflexión encuentro soluciones es porque hoy sí tengo las herramientas para verlo, pero que en el momento en el que actué aceptando algo, quizá no tenía yo alternativas y  acepté lo que estaba a mi alcance en ese momento.


Cuando me voy de la circunstancia del momento hacia atrás encuentro el “por qué”:  porque algo comí, mastiqué, tragué, digerí y no lo resolví o evacué de mi vida. Ahora veo que en ese momento mis alternativas eran cortas, y había intereses. De ahí el por qué de un cáncer de colon"





"Una nueva etapa:


Hasta el lunes la etapa de incertidumbre sobre el diagnóstico; el pleito con los médicos que tal parece que tienen la consigna de no pasarnos con especialistas; la peregrinación entre éstos, que llevo cinco, y el planteamiento del tratamiento a seguir… ¡Termino! 


Ahora vienen las quimios y radio terapias, que iniciaré el lunes 19. 


Como reaccionará mi cuerpo a esto no lo sé; mi convicción es que no será difícil y que no tendré síntomas agregados a no ser por los piquetes. Las recomendaciones abundan desde el té de hojas de guanábana que es riquísimo, la leche extraída de la carne del coco, deliciosa; licuados de frutas y verduras cargadas de vitamina C, antioxidantes y con Kalanchoe, que realmente tienen un cierto efecto en fortalecer el cuerpo y el aparato inmunológico. Me han recomendado la víbora de cascabel  y hasta té de zopilote que jamás probaré por bueno que sea, según dicen, para quitar el cáncer. Sigue en la lista el alacrán azul, la marihuana y cientos de tés de las más variadas especies vegetales y animales. 


Investigando entre especialistas, médicas amigas algunas en la práctica de la medicina tradicional y la herbolaria, y en las medicaciones alternativas, he encontrado cosas muy interesantes: 

Primero.- considerando mi preparación médica, me ciño al tratamiento médico alopático: mi quimio y radio.
Segundo.- Voy a ingerir los licuados, ensaladas y alimentos que sirvan y me gusten, T
Tercero.-  Evitaré alimentos que fortalezcan las células al grado de impedir la penetración de la quimio como la toronja, y algunos otros alimentos.


Mi hija Malaika, a la atosigué durante su tratamiento con un licuado de manzana, papa, betabel, espinaca, apio y naranja, ya amenazó con dármelo todos los días (¿Venganza?) ahora agregare el Kalanchoe que tiene sus propiedades.


 Entre el Alacrán azul y la Mariguana me defino por la segunda ya que es más barata y se consigue fácil; sus principios activos tienen acciones parecidas, sensibilizan las células para que la quimio sea más efectiva, disminuyen las malas reacciones al tratamiento; ninguno de los dos cura el cáncer, pero con la Mari se siente más feliz la persona en tratamiento.


Hay quien me ha querido convencer de no decidirme por la Mari pues no es bueno andar pasusa por la vida y corro el riesgo de hacerme adicta (soy hippiosa de los 60S y no lo hice, y a mis 73 ya todo es válido).   Y aunque no pierdo el optimismo, ni mi terquedad de los 94, si algo me ayuda a ser más feliz… ¡Adelante!..."

Continuará...

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