Marva sigue reflexionando gracias a esos espacios que ahora se da el lujo de tener. Espacios obligados de descanso y recuperación, sin dejar de intervenir y apoyar a VIDAM en sus múltiples actividades y, seguramente, a su familia y muchas otras personas que dependen de su guía y consejo en su campo profesional.
Sin más, aquí sigue:
28 de julio, 2019
"Cáncer y Capricornio
Como tengo mucho tiempo para pensar, reflexionar, investigar
y escribir, y las circunstancias me llevan a un cambio de modo de vida, no de
vida pues es la misma y será la misma hasta los 94, me he puesto a revisar qué
es lo que me quiere decir mi enfermedad desde la más variopinta temática.
Es ya conocido y aceptado que existen enfermedades
psicosomáticas, que por un desequilibrio en nuestras emociones desencadenan
estados de enfermedad; eso no quiere decir locura, pero si odios, enojos,
dolores, tristezas, vergüenzas, arrepentimientos, frustraciones, miedos o sentimientos
auto devaluatorios y culpa.
De acuerdo a
la bioenergética, las enfermedades se presentan en lugares significativos: las
que se dan en el colon son como los alimentos de sostén de vida, eventos que
nos llegan de fuera, masticamos, tragamos, digerimos pero no sacamos, se quedan
pegados como “empacho” en nuestro colon. Dependiendo de la emoción y del órgano
de choque de cada persona, la reacción se aloja en diferentes partes del
cuerpo.
Aunque la medicina alopática no acepta a las otras formas de
origen de enfermedad ni de curación mientras no tengan comprobación mediante el
método científico, está demostrado y comienza en muchas partes a tomar
importancia, la valoración del ser humano integral: como mente/cuerpo, o alma,
mente/cuerpo haciendo eco a una aseveración que existe desde antes de la era
cristiana y dice: “Del mismo modo que no es apropiado curar los ojos sin la
cabeza, ni la cabeza sin el cuerpo, tampoco es apropiado curar el cuerpo sin el
alma” (Sócrates, 400 a.c.)
Haciendo una revisión me he dado cuenta, desde tiempo atrás,
de circunstancias no agradables que me han llevado a tomar decisiones fuertes
que ahora veo que quizá sean de huida en vez de enfrentamiento, en las que se
mezclan varias emociones y se convierten en un torbellino productor de
enfermedad.
Una de estas circunstancias, ya la tenía yo medida por ser la
duradera, la que toca mi vida transversalmente, pero al estar mezclada con el
miedo, me freno para enfrentarla. No fue el hecho inicial en sí, pues fue un
acto de amor y confianza, fue el continuar con esa confianza hasta permitir el
abuso y no frenarlo por miedos diversos que se fueron creando. Situación que me
ha metido en un círculo vicioso de necesidades varias, satisfactores
incompletos y miedo a perder el poco beneficio que mantiene insatisfechas las
necesidades, y que solo es un paliativo.
Definir algunos miedos me deja en la alternativa de mi
solitud. Yo tengo miedo por mí y por otros, yo afrontaría las consecuencias
pero se derramarían como cascada en personas que amo, y no podría librarlos de
las consecuencias de lo que han o no han hecho, o de los que les toca. Yo “soy
yo” y cada uno de los demás son “otro” y cada quien hará lo que le toca, va a
doler pero tengo que solucionar…
Ya metida en esta investigación de enfermedades, emociones,
predisposiciones y predicciones fui a caer en los signos zodiacales, y vi que
aunque yo soy de Capricornio, el mes de la
detección de mi enfermedad es el periodo de Cáncer junio/ julio. El mío:
tierra, el de Cáncer: Agua. El mío reflexivo, el de cáncer ilusorio y soñador,
¡No vamos una con el otro! más que para
producir plantas. Así que Cáncer y Capricornio se despiden amistosamente y para
siempre… y nos encontraremos en la chinanpa".
29 de julio, 2019
Y hablando de chinanpas...
"La chinampa.
Hace dos
años, cuando ingresé a la asociación VIDAM (Vida Digna para Personas Adultas Mayores) lo hice por medio de dos de sus
actividades, una de ellas fue la de huertos caseros. A pesar de tener un gran
jardín, me interesó experimentar con cajones de cultivo y mandé a hacer cuatro
cajones de madera de equipales: tres de 80 x 80 y con patas para lograr una
altura de cincuenta centímetros y facilitar el trabajo sin agacharse tanto; se
puede trabajar en ellos sentadita en una silla. Otro de mis cajones fue de 1.30
x 80. Uno de los pequeños le gustó a mi nieto y se lo llevó a su cuarto
para guardar triques. Los otros dos
cajones chicos funcionaron como debían y dieron una gran producción de
lechugas, apio, cebollín, brócoli, acelga y espinacas durante un año.
Cuando me
cambié de casa por el experimento “Viviendo Juntas en Sororidad” me llevé mis
cajones y comencé una nueva siembra con los mismos productos, más zanahorias. La instructora que nos acompaña había mencionado mucho la Chinampa; yo sé
perfectamente de qué se trata pues en una época de mi vida trabajé en el centro de
Salud de Xochimilco, y algunos de mis pacientes vivían en una chinampa en la que
cultivaban de todo. Me entusiasmó la idea y el gran cajón se convirtió en chinampa
usando como fondo dos lonas de un candidato frustrado.
Es
importante comentar que la siembra y cuidado de los huertos los hacemos en una
reunión del grupo a manera del tequio ancestral. Llevamos comida y bebida sana,
desayunamos, recibimos la información de la instructora, y nos vamos a trabajar
en el huerto de la compañera en turno.
Acomodando
bien las lonas para hacer un contenedor resistente y con cajas de leche
acomodadas en el contorno del cajón sobre la lona, lo rellenamos de tierra
preparada para el cultivo, sembramos verduras comunes como las mencionadas, más
verdolagas y algunas exóticas de buenos y horribles sabores pero que cuando se
es vegana o simplemente vegetariana o sibarita, hay que tener en el huerto. El
rededor lo llenamos de agua que se escabulló entre las cajas de leche.
Después de
dos meses, quité las cajas de leche, y vi lograda la chinampa, rodeada de agua
limpia, ese mismo día compré berros, los acicalé para la ensalada y los tallos
con raíces los metí en las orillas de la chinampa, hablándoles y pidiéndoles
que se sintieran cómodos y crecieran a su antojo... y así lo hicieron. Me dio una
gran alegría comer los primeros berros cultivados en mi chinampa y una gran
satisfacción de tener cultivo de berros sin rio… En lo seco.
Comento todo
esto porque al someterme a una cirugía que me regresó a la casa familiar,
exigí, como única acción imperdonable que mi chinampa la transportaran íntegra,
sin sacarle la tierra como a los demás cajones; solo les expliqué que al llegar
a donde la pondrían, le llenaran de agua, pues yo había dejado de regarla
previendo que se secaría para el día del transporte, evitando el mayor peso y
riesgo de ruptura del cajón.
Mis hijos, yerno, nieto y Raquel mi vecina de
cuarto en el experimento, que insistió en el transporte de mi chinampa, su hijo
y nieto hicieron posible que mi experimento con berros sin rio, y mi orgullo de
chinampa llegara sana y salva a mi nueva residencia.
Mi nieto y
las nubes se han encargado de mantenerla con agua.
Ayer comí
berros de la chinampa, y esta mañana que ya me permití y me permitieron bajar,
la visité, mi hija me acompañó y acomodamos una plantas que estaban creciendo
sin ton ni son, matas de chiles habaneros, morrones y algunas cebollejas...
¡Fue un
placer enorme volver a meter las manos en la tierra húmeda!
Continuará...
No hay comentarios.:
Publicar un comentario