Aquí la tienen:
8 de agosto de 2019
Anécdotas para reír
"El pollo llamador:
La casa familiar donde vivo desde mi cirugía, es grande; mi
nieto, preocupado por no tener la
infraestructura del hospital y sus timbre de emergencia, buscó la forma de
llamar haciendo la prueba con algunas campanillas de barro, sin resultados
exitosos. Tres campanitas circularon: una de barro que es una jarocha que rechacé
pues si se llega a romper me molestaría mucho; una de metal que suena muy opaco,
y otra que no tiene badajo, así que intentamos con la de metal y no se oye más
que en el pasillo distribuidor de las recámaras.
Mi nieto trajo un horrendo pollo
de hule amarillo con cresta corbata y patas rojas, con el pico en forma de
bocina que al aplastarlo, emite un ruido parecido a los patitos de la tinas de
los bebés pero muy fuerte. Parado a los
pies de mi cama me dijo: -Abi, si no te molesta este pollo desplumado, puede ser
“el llamador”- lo oprimió y el ruido de pollo apachurrado se dejó oír fuerte y
claro. Este “pollo llamador” fue la salvación de toda mi familia pues podía yo
quedarme en mi recámara y con solo oprimirlo varias veces alguien llegaba
inmediatamente.
Desde el jueves de mi última evaluación a la fecha ya estoy
desplazándome libremente, subiendo y bajando escaleras, pocas veces, pero ya lo
hago, levantándome y caminando por el pasillo entre recámaras desde donde se
domina sala, comedor y jardín, y que tiene buena resonancia hacia la cocina. Con
estas facilidades, jubilamos al “pollo llamador”. Así fue como durante dos
semanas el “pollo llamador” trabajó incansable y útilmente hasta el jueves
pasado".
"Otra forma de vivir:
Esta mañana con el sol iluminando las puntas de los árboles
que están frente a mi ventana, el fresco aire en la cara, la dulce mezcla de
aromas de flores y el canto de las aves que revolotean entre las ramas pensé en
ese “estáte quieta” que me da la vida...No dejan de haber cosas agradables, como darme cuenta que algunos médicos
o médicas, enfermeras o enfermeros, son
hijos o aún nietos de alguien conocido y muy querido amigo o amiga. Pareciera,
como dice el dicho, que “Xalapa es un pañuelo”.
Gracias a esos encuentros y reencuentros
surgen los recuerdos de hace muchos años, la mayoría alegres y afectuosos. Con
cada especialista que veo aumenta la confianza de que el pronóstico médico es
halagüeño, solo que recibiré algunas sesiones de quimio terapia y otras de
radiación. Esta mañana, con el día tan soleado, pensé en que si se me cae el pelo
necesitaré de unas bellas gorras o sombreritos encantadores para que el sol no
me queme la calva o para que no sienta fría la lluvia.
Es hermoso sentir las atenciones de tantas personas
cercanas, estimadas pero no tan cercanas, conocidas solamente y una que otra
que no nos conocemos pero que por algún motivo estamos en nuestras listas de
amigas de Facebook.
Es un dèjá vu: las recomendaciones de tratamientos caseros,
alternativos, medicamentosos, espirituales, esotéricos, psicológicos etc. etc.
pues ya lo he vivido con mi hija y con mi padre.
De los diversos tratamientos seguiré los que no interfieran
con el tratamiento médico y sí preparen y mantengan mi cuerpo en forma para
soportar el tratamiento. Comeré las hojas del Kalanchoe que tengo tres
variedades distintas...
Más de dos semana de convalecencia, encamada y con
poca actividad, con una compu y un celular: artefactos que me ayudan y
resuelven muchas cosas pero en mi información mental nos son
prioritarios para mi vida; los utilizo para escribir y comunicarme con mis
amistades y familiares, y algunas veces para investigar cosas que quiero saber o
aprender.
Ayer conversando con mi nieta mientras me curaba me dijo que
esa era la penúltima bolsa de colostomía que nos quedaba, y que el servicio que
me asegura la salud no las da, pues es considerado material de curación. Mi
respuesta fue que tendríamos que ir a una farmacia para preguntar cuánto cuesta
un paquete. Ni tarda ni perezosa y con la mentalidad de jovencita me dijo ahora
lo busco en la internet. Al terminar la curación lo buscó, encontramos varias
marcas y varios precios; cada vez que me leía una marca y el costo yo le decía
“busca una más barata”. Después de varios intentos y mi insistencia, Ella me
dijo : -Abi, más barata solo una bolsa de pan Bimbo chico pegada con cinta
canela - Reímos mucho y…
Mañana compro un paquete… ¡De bolsas!
Continuará...
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