sábado, 31 de agosto de 2019

MARVA REGRESA: CÓMO SE VIVE EN CÁNCER. X

Supuestamente ya Marva descansó dos días, aunque nos cuentan por ahí, que estuvo participando en la junta de la mesa directiva de VIDAM y en el taller de redacción literaria, lo que nos indica que está con su mismo espíritu emprendedor y valiente de siempre. Sin embargo, su fantasma sigue por ahí elucubrando en los ratos que está sola, en los que repasa los por qués de su vida pasada y presente. El futuro, ya sabemos, es de actividad hasta los 94 años...

Aquí la tienen:

8 de agosto de 2019


Anécdotas para reír


"El pollo llamador:


La casa familiar donde vivo desde mi cirugía, es grande; mi nieto,  preocupado por no tener la infraestructura del hospital y sus timbre de emergencia, buscó la forma de llamar haciendo la prueba con algunas campanillas de barro, sin resultados exitosos. Tres campanitas circularon: una de barro que es una jarocha que rechacé pues si se llega a romper me molestaría mucho; una de metal que suena muy opaco, y otra que no tiene badajo, así que intentamos con la de metal y no se oye más que en el pasillo distribuidor de las recámaras. 

Mi nieto trajo un horrendo pollo de hule amarillo con cresta corbata y patas rojas, con el pico en forma de bocina que al aplastarlo, emite un ruido parecido a los patitos de la tinas de los bebés pero muy fuerte. Parado a los pies de mi cama me dijo: -Abi, si no te molesta este pollo desplumado, puede ser “el llamador”- lo oprimió y el ruido de pollo apachurrado se dejó oír fuerte y claro. Este “pollo llamador” fue la salvación de toda mi familia pues podía yo quedarme en mi recámara y con solo oprimirlo varias veces alguien llegaba inmediatamente.


Desde el jueves de mi última evaluación a la fecha ya estoy desplazándome libremente, subiendo y bajando escaleras, pocas veces, pero ya lo hago, levantándome y caminando por el pasillo entre recámaras desde donde se domina sala, comedor y jardín, y que tiene buena resonancia hacia la cocina. Con estas facilidades, jubilamos al “pollo llamador”. Así fue como durante dos semanas el “pollo llamador” trabajó incansable y útilmente hasta el jueves pasado".





"Otra forma de vivir:
 
Esta mañana con el sol iluminando las puntas de los árboles que están frente a mi ventana, el fresco aire en la cara, la dulce mezcla de aromas de flores y el canto de las aves que revolotean entre las ramas pensé en ese “estáte quieta” que me da la vida...No dejan de haber cosas agradables, como darme cuenta que algunos médicos o médicas, enfermeras o enfermeros,  son hijos o aún nietos de alguien conocido y muy querido amigo o amiga. Pareciera, como dice el dicho, que “Xalapa es un pañuelo”. 

Gracias a esos encuentros y reencuentros surgen los recuerdos de hace muchos años, la mayoría alegres y afectuosos. Con cada especialista que veo aumenta la confianza de que el pronóstico médico es halagüeño, solo que recibiré algunas sesiones de quimio terapia y otras de radiación. Esta mañana, con el día tan soleado, pensé en que si se me cae el pelo necesitaré de unas bellas gorras o sombreritos encantadores para que el sol no me queme la calva o para que no sienta fría la lluvia.


Es hermoso sentir las atenciones de tantas personas cercanas, estimadas pero no tan cercanas, conocidas solamente y una que otra que no nos conocemos pero que por algún motivo estamos en nuestras listas de amigas de Facebook. 

Es un dèjá vu: las recomendaciones de tratamientos caseros, alternativos, medicamentosos, espirituales, esotéricos, psicológicos etc. etc. pues ya lo he vivido con mi hija y con mi padre.

De los diversos tratamientos seguiré los que no interfieran con el tratamiento médico y sí preparen y mantengan mi cuerpo en forma para soportar el tratamiento. Comeré las hojas del Kalanchoe que tengo tres variedades distintas...



Más de dos semana de convalecencia, encamada y con poca actividad, con una compu y un celular: artefactos que me ayudan y resuelven muchas cosas pero en mi información mental nos son prioritarios para mi vida; los utilizo para escribir y comunicarme con mis amistades y familiares, y algunas veces para investigar cosas que quiero saber o aprender. 


Ayer conversando con mi nieta mientras me curaba me dijo que esa era la penúltima bolsa de colostomía que nos quedaba, y que el servicio que me asegura la salud no las da, pues es considerado material de curación. Mi respuesta fue que tendríamos que ir a una farmacia para preguntar cuánto cuesta un paquete. Ni tarda ni perezosa y con la mentalidad de jovencita me dijo ahora lo busco en la internet. Al terminar la curación lo buscó, encontramos varias marcas y varios precios; cada vez que me leía una marca y el costo yo le decía “busca una más barata”. Después de varios intentos y mi insistencia, Ella me dijo : -Abi, más barata solo una bolsa de pan Bimbo chico pegada con cinta canela - Reímos mucho y…

Mañana compro un paquete… ¡De bolsas!

Continuará...




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